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Adiós a ‘El Platero’, ya en el cielo de los manchoneros

Fallece a los 81 años Juan Rodríguez, uno de los agricultores más queridos en Los Palacios y Villafranca, famoso por las sandías gigantes, en cuyo género era un experto

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
26 ago 2021 / 18:53 h - Actualizado: 26 ago 2021 / 18:53 h.
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  • El Platero. / Salva Barroso
    El Platero. / Salva Barroso

A Juan Rodríguez, más conocido en Los Palacios y Villafranca como El Platero, le brillaban los ojillos con ese orgullo íntimo de manchonero de los de antes cuando se le preguntaba si ya no se presentaba al concurso de sandías gordas de su pueblo. Hace veinte años, y más, llegó a ser el maestro en eso de engordar sandías y racimos de uva para el certamen anual que se celebraba en este municipio del Bajo Guadalquivir en torno a la feria de agosto, en honor a la Patrona. Luego, con los años, muchas cosas cambiaron. Porque ni la feria es ya en agosto ni se celebra en torno a la Virgen de las Nieves, aunque la tradición del concurso de frutas gigantes se ha mantenido y vienen otras generaciones pisando fuerte. El caso es que Juan fue no solo maestro en su arte de engordar las sandías hasta tener que moverlas con una manta en el portal de su casa, sino también maestro en el sentido más pedagógico de enseñar a los demás. A engordar sandías y a lo que fuera. Era un agricultor generoso y una persona cabal, como testimonian hoy, el día de su muerte, todos los que lo conocieron. Cuando hace solo unos años lo citó el fotógrafo local Salva Barroso para su libro de Palaciegos Singulares, él posó en su estudio con sus sandías y con el reportaje que le había publicado precisamente El Correo de Andalucía a comienzos de este siglo, enmarcado.

Juan Rodríguez ha muerto hoy, a los 81 años, pero deja un legado de manchonero orgulloso que irradia desde la calle Abajo, esa que se inundaba de agua marismeña hasta cuando él era un muchacho. El Platero, que deja viuda, hijos y muchos nietos, no solo ha sido emblema de agricultor palaciego, sino también de cortador de sandías, una profesión casi en peligro de extinción y muy demandada hoy en el pueblo. Era ver el sandial, de invernadero o al cielo raso, e ir seleccionando las que había que cortar y las que había que dejar en la mata. Conocía el género por el tamaño, por la pelusilla, por el rabo, por las tonalidades del color. Y no se equivocaba.

Uno de sus nietos ha aprendido el oficio tan precozmente, que en la Cooperativa Las Nieves, de la que Juan formaba parte, siguen orgullosos de seguir teniendo entre ellos a un Platero. El abuelo ya está en el cielo de los manchoneros. Su funeral se celebra mañana viernes a las 12.00 horas en la parroquia de Santa María la Blanca. Descanse en paz.


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