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El hito de la ‘pequeña’ Alhambra

El palacio andalusí situado en Paradas, en plena Campiña sevillana, ha recibido este mes su visita número 11.000, merced a una turista que ha recorrido esta joya hasta en cinco ocasiones

María Montiel marmondua /
24 ene 2017 / 15:27 h - Actualizado: 24 ene 2017 / 22:10 h.
"Arquitectura","Turismo"
  • José Luis Romero, a la izquierda, adquirió el palacio nazarí en 1993 y lo abrió al público hace ahora tres años. / M.M.
    José Luis Romero, a la izquierda, adquirió el palacio nazarí en 1993 y lo abrió al público hace ahora tres años. / M.M.
  • La belleza del palacio atrae a numerosos turistas. / M.M.
    La belleza del palacio atrae a numerosos turistas. / M.M.
  • Repasando el libro de firmas. / M.M.
    Repasando el libro de firmas. / M.M.

Visitar el Carmen de los Arrayanes es iniciar un maravilloso viaje al siglo XIV desde la propia localidad de Paradas. Su impresionante patio o su portentosa piscina reciben a miles de visitas que han encontrado en este rincón de la Campiña un lugar de ensueño. Lleva poco más de tres años abierta al público y la vivienda de José Luis y María del Carmen ha contabilizado esta semana la visita número 11.000 con una turista que es ejemplo del éxito del palacio nazarí: una familia que ya ha recorrido las estancias de la vivienda en cinco ocasiones.

Levantada por artesanos de Paradas y la comarca, fue en 1993 cuando José Luis Romero, un comerciante de telas, adquiere la casa, ubicada en el centro de Paradas. Aquí ha hecho realidad un sueño que le venía rondando desde hace muchos años. El «último arquitecto nazarí» diseñó, sin tener conocimientos de arquitectura, todas y cada una de las estancias del pequeño palacio. 12 años después se culminaron las obras aunque sin intención de abrirla al público.

Fue a raíz de una visita del consejero de Turismo cuando recibieron las primeras llamadas para conocer esta pequeña Alhambra, optando la familia, tras la insistencia del Consistorio, a empezar a recibir al público los viernes y sábados. Es necesario pedir cita previa, aunque también abren sus puertas cuando algún grupo llama de manera repentina. De hecho «un día venía del médico y llegó un grupo desde Marchena que estaba muy interesado. Ante la insistencia, no pude negarme», explica Romero.

Desde grabaciones de flamenco hasta algún que otro álbum de foto, así como la mayoría de reportajes de novios con las típicas fotos de los primeros besos de casados, se han realizado en estas habitaciones. Incluso han celebrado una boda civil con la fuente y la piscina climatizada de fondo. «Algo precioso», cuenta María del Carmen. Reconocen que no es fácil habitar con las constantes visitas que entran y salen por su salón o el patio. Cuando alguien quiere subir a las habitaciones o entrar en la cocina, educadamente les manifiestan que «eso es clausura». Así guardan un trocito de intimidad entre autobuses y particulares que llegan hasta Paradas. Sin embargo, la satisfacción de aquellos que contemplan el imponente palacio andalusí les llena de orgullo ya que «todo el mundo se va muy contento» y, a pesar de que a veces resulta engorroso la disposición de José Luis y María del Carmen y el amor por esta vivienda supera todas las incomodidades que se puedan ocasionar.

Desde su apertura ha adquirido tal notoriedad que incluso han tenido que quitar el libro de firmas porque «lo que ponen nos da hasta vergüenza de las cosas tan bonitas que escriben y también intimida a las personas cuando lo leen, ya que nos dicen que vendrán otro día para escribir en el libro», admite Romero mientras repasa las anotaciones.

Visitantes del propio municipio, ingleses y argentinos han recalado en el palacio para pasear por el maravilloso interior del Carmen de los Arrayanes, donde quedan sorprendidos por «todo en general pero lo que más llama la atención es la zona de la piscina, porque les sorprende más al natural». Un éxito que no se esperaban y con el que tienen que lidiar cada semana. José Luis ya se ha planteado realizar una grabación con la explicación que realiza de la obra y los detalles para atender personalmente a menos viajeros.

Pequeñas reformas han ido perfeccionando la construcción desde que se levantara la original hace 12 años. Una representación de la puerta del vino en el patio, así como la eliminación de los arriates que adecentaban con un maravilloso jardín han sido algunas de las renovaciones realizadas. También el hall de entrada ha sufrido una pequeña modificación, que da amplitud a la entrada en la esperas de las numerosas visitas.

Aunque José Luis es más atrevido y quiere ampliar la casa con una pequeña sala para oficiar bodas e incluso celebrar algún que otro evento, María del Carmen es reacia a tenor de la experiencia durante los años de obras. Entre risas comenta que «si entra otro albañil, me separo de él».

Más de 140 veces visitó el propietario Granada para poder tomar notas y detallar los elementos con los artesanos que ya tenía a este paradeño un gran cariño. Incluso esta familia tiene conocimiento de que, desde la Alhambra, tienen interés en conocer su creación «sin embargo aún no hemos tenido ninguna visita del personal que gestiona el monumento». Su pasión se inició gracias a un libro sobre este monumento, que perteneció a su madre. Tras años y años estudiando la arquitectura y el arte andalusí decidió emprender la construcción de su gran sueño que ha hecho realidad y con gran atractivo turístico.


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