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El jabalí que defiende el espíritu de la montaña

El club Elbruz de El Cerro del Hierro entrega sus premios anuales en un ambiente familiar, donde se reconoce a los personajes que más defienden la naturaleza de la Sierra Norte

24 ene 2017 / 09:03 h - Actualizado: 24 ene 2017 / 09:03 h.
  • Los últimos ganadores de los premios Jabalí, José Carlos Pérez y Manuel Pérez, posan felices con su reconocimiento. / J.A. Fontecha
    Los últimos ganadores de los premios Jabalí, José Carlos Pérez y Manuel Pérez, posan felices con su reconocimiento. / J.A. Fontecha
  • Los miembros del club Elbruz en su coqueta biblioteca de la montaña, en el Ifni de Sevilla. / El Correo
    Los miembros del club Elbruz en su coqueta biblioteca de la montaña, en el Ifni de Sevilla. / El Correo

¿Hay algo más silvestre que un jabalí? La pregunta no es baladí. La formuló hace más de diez años Manuel Aumesquet, vicepresidente del club de montañismo Albruz. Resulta, además, que la palabra jabalí procede del árabe y viene a significar gente de montaña. Y entonces se encendió una luz. Nacían los premios jabalí. Hasta entonces, relata Juan Pérez, las asambleas del club discurrían en un devenir de quejas acerca de las limitaciones que la administración y otros estamentos ponían a los montañistas en particular, y a los amantes de la naturaleza en general, para el desarrollo de sus actividades.

Un buen día, sin embargo, el mencionado Aumesquet propuso darle la vuelta a la situación, y en vez de fijar la vista en lo malo propuso premiar lo bueno. A partir de ahí, la familia fue creciendo.

Con sede física en el Ifni de Sevilla, pero ideológica en El Cerro del Hierro, Elbruz nació en el año 1999 cuando varios aficionados al montañismo decidieron unirse y dar rienda suelta a su pasión. Como nombre eligieron el del pico más alto de Europa, una montaña situada en Rusia, a la que, asegura Juan Pérez, varios miembros del club ya han ascendido.

A pesar de que la madre y precursora del club fue la montaña, en el mismo se desarrollan otro tipo de actividades relacionadas con la naturaleza como el senderismo, el alpinismo, la escalada o el excursionismo. Cuando comenzó su andadura ocupaban el puesto número once de este calado en la provincia de Sevilla. Hoy, la misma ya cuenta con más de setenta clubes. A pesar de su denominación y de su actividad principal, se denominan activistas en el buen sentido de la palabra y recalcan su compromiso con el medio ambiente y la Sierra Norte.

El club celebra semanalmente una asamblea en Sevilla, y una vez al año, dicha reunión tiene lugar en el poblado de El Cerro del Hierro, donde al aire libre la directiva da cuenta de lo que ha dado el año de si, incluyendo lectura de presupuestos y futuros proyectos, entre los que se encuentra el levantamiento de un albergue para escaladores. Una apuesta arriesgada pero que, aseguran, será realidad a finales del presente año. Igualmente, en dicha asamblea se entregan los premios jabalís. Unas condecoraciones que se otorgan a personas de especial relevancia en relación a su actividad con el medio natural. Es a finales de octubre cuando desde el club empiezan a barajarse los posibles candidatos, teniendo lugar la votación a final de año.

En esta ocasión, el premio ha sido compartido, pues los premiados consiguieron el mismo número de votos. Uno de ellos fue a parar a Manuel Carlos Pérez, un cazallero que ya desde bien pequeño estuvo abierto a la casualidad. Tal y como explica el propio premiado, fue su padre quien le metió en gusanillo en el cuerpo cuando con tan solo tres años lo introdujo en su mochila y padre e hijo penetraron el Las Cuevas de Santiago. Unas cuevas que para él son un tanto especial y de las que, dice, aún queda mucho por descubrir.

El otro galardón ha recaído en las manos de José Carlos Pérez, de Sevilla, pero enamorado del entorno natural y paisajístico que ofrece la sierra norte. En su haber consta una lucha incansable en defensa de las vías agropecuarias y algún que otro percance judicial a causa de la misma. De hecho, tanto él como su esposa, fueron procesados al final de los años 80 tras cortar unas alambradas en pos de la liberación de dichas vías. Finalmente salieron victoriosos del proceso hasta en dos ocasiones, instando posteriormente la Audiencia Provincial a la Junta de Andalucía al deslinde de las vías agropecuarias. A pesar de la veteranía, la lucha del premiado y su mujer no acaba aquí y centran actualmente su lucha en las desigualdades sociales como el tema de los desahucios.

Por último, el club ha querido también premiar este año a miembros destacados de su propia organización. Una organización que lucha por perpetuarse en el tiempo como una gran familia al cobijo de la madre naturaleza y en la que su esencia radica en la sencillez, no solo de sus miembros y de sus actividades, sino también en la de su forma misma de ser.


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