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«La incertidumbre es lo peor de todo»

Los trabajadores se congregan a las puertas de la fábrica esperando una solución a este imprevisto

18 jul 2016 / 22:04 h - Actualizado: 19 jul 2016 / 12:18 h.
"Sociedad","Sucesos","Empleo","Incendios"
  • Trabajadores de Ybarra esperan noticias ante las puertas de la fábrica. / José Luis Montero
    Trabajadores de Ybarra esperan noticias ante las puertas de la fábrica. / José Luis Montero

Dos días después, el cielo de Dos Hermanas aún tenía restos visibles del fuego. Ya no a tanta distancia como la jornada de autos, pero ayer, desde la carretera de Isla Menor, el conductor aún podía observar una especie de halo blanco que se elevaba desde el suelo hasta fundirse con los rayos de un sol de justicia, bajo el que decenas de trabajadores de Ybarra se congregaron en la mañana del lunes a las puertas de la fábrica esperando una solución a este trágico imprevisto que, de un plumazo, les ha dejado sin un empleo al que acudir todos los días.

«Lo peor de todo es la incertidumbre», señalaba uno de los componentes de los varios grupos apostados en los alrededores de unas instalaciones a las que todavía había que acceder con mascarilla. Porque más allá de saber que han empezado sus vacaciones de manera forzada, a los empleados se les ha pedido «paciencia» mientras la empresa estudia las medidas laborales concretas a tomar, aunque también se les ha lanzado un mensaje de «tranquilidad».

La misma que todos sentían a eso de las 16.00 horas del sábado 16 de julio, cuando muchos de ellos se encontraban en casa –la mayoría son vecinos de Dos Hermanas– y, de repente, el humo, del que fue testigo media Sevilla, les alertó: «Nos empezamos a avisar los unos a los otros por whatsapp, no nos podíamos creer lo que estaba pasando», apuntaba otro trabajador, en cuya familia la inseguridad es mayor porque su mujer también pertenece a esta plantilla compuesta por más de 200 personas.

Finalmente, se confirmó el peor de los escenarios. La destrucción «completa» de unas instalaciones de las que solo han quedado en pie las oficinas, para las que ayer continuaban trabajando alrededor de una decena de empleados que desempeñaban las tareas mínimas –entre ellas repartir agua tanto a los medios de comunicación allí congregados como a todo aquel que la necesitase–, compartiendo, eso sí, el espacio con los efectivos de bomberos.

Precisamente la labor incansable de los efectivos de emergencia, ininterrumpida desde el sábado, fue aplaudida en varias ocasiones por los trabajadores concentrados frente a las puertas de la fábrica, especialmente en el momento en que una representación de estos bomberos salió a la calle a recepcionar la maquinaria pesada que permitirá remover escombros y apagar los focos calientes que aún el lunes estaban activos.

VECINOS REALOJADOS

Aunque en un plano distinto, los vecinos de la urbanización La Hacienda, que tuvieron que abandonar sus casas por encontrarse a escasos metros de la fábrica, volvían ayer poco a poco a una normalidad que incluía «puertas y ventanas cerradas» –la única forma de poder entrar en las viviendas– además de desperfectos que, afortunadamente, no parecen revestir demasiada gravedad.

Y es que, al parecer, los daños, que incluyen suciedad, ceniza en las piscinas o árboles quemados, no llegaron a más gracias a la actuación de los servicios de emergencia, que evitaron que el incendio se propagara por una urbanización que se ubica a tan solo 15 metros de distancia de las instalaciones de Ybarra.

Por este motivo, algunas de las familias vecinas han mostrado abiertamente su rechazo a que la empresa reconstruya la fábrica sobre los cimientos de la anterior, y le solicitan que busque un nuevo emplazamiento en el término municipal.


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