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La influencia de la alta sociedad romana en Itálica

Un ‘stibadium’ situado en la Casa de la Cañada Honda hace que se retomen las excavaciones en un enclave abandonado desde los setenta

24 jul 2017 / 06:57 h - Actualizado: 24 jul 2017 / 09:28 h.
"Itálica"
  • Rafael Hidalgo, junto a Clara Tello, Rocío Durán y Julia Ventura, estudiando las características del stibadium. / El Correo
    Rafael Hidalgo, junto a Clara Tello, Rocío Durán y Julia Ventura, estudiando las características del stibadium. / El Correo

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Rafael Hidalgo, profesor titular de Arqueología de la Universidad Pablo de Olavide, lidera un proyecto –formado por un equipo de alumnos de doctorado, máster y grado– en el Conjunto Arqueológico de Itálica. Concretamente, en la Casa de la Cañada Honda, un enclave que se excavó en 1970 y del que hoy existe muy poca información. El trabajo que están llevando a cabo se basa en el estudio de la parte descubierta –dos tercios del edificio– y en la finalización de la excavación para conseguir una visión integral de la casa con el objetivo de vislumbrar importantes incógnitas que supondrán un significativo avance para comprender la evolución que experimentó la ciudad de Itálica.

Entre los treinta alumnos, arqueólogos y profesionales que forman el equipo, Julia Ventura, técnica arqueóloga de laboratorio, es la responsable del trabajo de campo; Rocío Durán, estudiante de doctorado en la UPO, se dedica al análisis de mortero romano y Clara Tello, antigua alumna de la UPO y actual estudiante del máster en Arqueología y Territorio de la Universidad de Granada, tras hacer un extenso estudio sobre la arquitectura doméstica de Itálica, forma parte tanto de este proyecto como también de otras excavaciones que se están realizando en Villa Adriana, en la ciudad italiana de Tívoli.

Desde un punto de vista científico y arqueológico, esta casa es muy singular por «la presencia de un lecho de banquetes en la zona central que recibe el nombre de stibadium», afirma Hidalgo. La importancia de esta estructura radica en su exclusividad ya que solo se conocen dos en la Península Ibérica –uno en la Villa del Ruedo en Almedinilla (Córdoba) y otro en Itálica– y dos más en Italia, en Villa Adriana, a unos 28 kilómetros de Roma, lugar en el que el equipo también está excavando y cuyo stibadium situado en el «Palazzo» de Adriano les llevó a pensar «en la relación que podría tener la Casa de la Cañada Honda de Itálica» con dicha villa italiana.

Por otro lado, desde un punto de vista patrimonial, «esta casa tiene un buen estado de conservación» y hay restos de «pinturas murales que son de bastante valor», declara Tello. Además, en el borrador del Plan Director de Itálica, para potenciar la zona del Teatro Romano y la parte de Itálica que está en Santiponce, está previsto que el acceso al conjunto arqueológico se cambie a esta zona, de forma que «la primera parada a la que llegue el visitante sería esta casa», comenta Hidalgo.

El insólito stibadium

Un stibadium es un tipo de lecho de banquetes de forma semicircular en el que los comensales se disponen radialmente y que, en este caso, cuenta con una fuente en el centro «para seguramente lavarse las manos entre las comidas», afirma el profesor. Este tipo de mesas «es de origen helenístico pero realmente en el mundo romano se difunden durante el Bajo Imperio», a partir del siglo IV d.C. A pesar de ello, en el siglo II, el emperador Adriano construye dos en su villa de Tívoli (Italia), por lo que el hecho de que en Itálica se halle otro similar –y siendo una estructura tan rara para la época– les lleva a plantear «la posibilidad de que la persona que haya construido el lecho de banquetes de Itálica sea uno de esos personajes de la riquísima aristocracia bética que estaba en Roma junto al emperador, que asistió en la villa de Tívoli a uno de esos banquetes» y que a su regreso a la ciudad italicense quiso «construir uno similar» para mostrar a la sociedad su nivel social, «algo muy frecuente en el mundo romano». Realmente, «es imposible saber quiénes fueron los habitantes de esta casa» prosigue el profesor, «pero por las características que presenta está claro que esta construcción fue de un altísimo nivel y suntuosidad».

De este modo, se está investigando si esta estructura es de época adrianea o no. Aunque sí se sabe que no es original de la casa porque «es una construcción posterior», Rocío Durán está comparando muestras originales del edificio con otras que «se suponen que son posteriores como las del stibadium», a partir de técnicas basadas en la composición química de los materiales para averiguar si se construyó «en el siglo II o doscientos años más tarde» y poder constatar si existe relación entre Villa Adriana e Itálica. Si fuera de la época de Adriano, «se convertiría en el más antiguo de la península», detalla Durán. Desde luego, el stibadium es uno de esos elementos que permite relacionar los dos edificios pero, también, en la Casa de la Exedra –otra construcción italicense que ocupa una superficie de 4.000 metros cuadrados–, «lo que tradicionalmente se ha interpretado como una palestra podría ser un comedor de verano relacionado con las grandes salas de banquetes de Villa Adriana», explica Hidalgo.

El proyecto imperial

Tanto esta casa como las otras domus de Itálica «están construidas para secundar el proyecto imperial y no tienen por qué estar ocupadas permanentemente», afirma el profesor. La ciudad de Itálica es un proyecto del emperador Adriano que, desde Roma, lo acomete en la Península Ibérica para vincularse –aún más– a la figura de su padre Trajano, considerado como el Optimus Princeps, es decir, el mejor de entre todos los ciudadanos y que, además, es de origen italicense. Adriano se encargaría de la construcción de la parte pública con edificios como el Traianeum o las termas mayores y de la parte privada se haría cargo «esa» aristocracia cercana al emperador. En este sentido, es importante comprender que Itálica significó una ampliación de la ciudad fundacional. Esta última, se encontraba donde está situada la actual población de Santiponce, lugar en el que seguramente había casas humildes, no como sucede en Itálica, «que cuentan todas con un altísimo nivel», manifiesta Tello.

Por otro lado, esta zona cercana al Traianeum «contaba con muchísima actividad comercial», que se puede constatar a partir de otros elementos encontrados en las llamadas tabernaes, estancias que están limítrofes a la casa pero que son independientes y están destinadas a un uso comercial. En estos espacios «se han encontrado muestras de vidrio, terracota para elaborar lucernas o algunas acus crinalis, unas agujas –fabricadas con hueso– para la decoración del cabello femenino que se conservan con un nivel de detalles exquisitos» comenta la estudiante de arqueología.

En definitiva, este un proyecto que apuesta por el futuro de Itálica, que supone una gran oportunidad para los estudiantes y que es posible gracias a casi exclusivamente todo el equipo y a la orientación que le está dando a todo el conjunto italicense su actual director, Antonio Pérez Paz, que permite a los grupos de investigación realizar su labor a pesar del escaso apoyo de las administraciones públicas.

Un proyecto que va más allá del stibadium

El equipo, que comenzó a excavar en esta parte del conjunto el 3 de julio, culminará esta primera fase intensiva al terminar el mes. El trabajo se desarrolla, durante todas las semanas, de siete y media de la mañana a dos de la tarde para aprovechar las primeras horas del día en las que el sol aún no propicia tan altas temperaturas. Después, parte del equipo coordinado por el profesor Rafael Hidalgo se trasladará, durante el mes septiembre, al Palazzo de Villa Adriana, en Tívoli (Italia), para seguir con otra de las excavaciones que están llevando a cabo.

En octubre, se retomarán los trabajos en Itálica, esta vez, ubicados en una segunda fase en la que se comenzará a excavar la muralla tardoantigua que se encuentra en el tramo situado en las inmediaciones del Traianeum y que se extenderá, durante todos los miércoles y viernes, hasta final de curso. Dicha muralla se conoce gracias a la realización de prospecciones geofísicas, pero nunca antes había sido excavada. Esta intervención pretende aportar más información acerca de las ocupaciones posteriores de Itálica ya que, según explica Clara Tello, miembro del equipo, «aunque en el siglo XII ya no queda nadie», sí que durante la época cristiana «hay constancia de la existencia de obispos italicenses que acudieron a varios concilios cristianos, por lo que la ciudad seguía habitada al menos en el siglo V o VI». Estos proyectos están enmarcados en el 1900 aniversario del ascenso al poder del emperador Adriano, hijo adoptivo de Trajano, el mayor emperador del Imperio.


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