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Las Santas Mujeres de Alcalá del Río

Es una tradición que se mantiene en los cortejos procesionales de las cofradías ilipenses, que data de la antigüedad

21 mar 2018 / 18:41 h - Actualizado: 21 mar 2018 / 23:10 h.
"Cofradías","Religión","Semana Santa en la provincia","Cuaresma 2018"
  • Representación de las Tres Marías de Vera Cruz. / F.J.D.
    Representación de las Tres Marías de Vera Cruz. / F.J.D.
  • Las Tres Marías de la hermandad de la Soledad. / F.J.D.
    Las Tres Marías de la hermandad de la Soledad. / F.J.D.

Los cortejos procesionales de las cofradías en sus orígenes incluían en muchos casos representaciones simbólicas y alegóricas de personajes relacionados con la Pasión del Señor. Alcalá del Río ha conservado esta tradición a través de las Santas Mujeres. Un aspecto que no es exclusivo de la localidad, si bien sus hermandades lo han mantenido ininterrumpidamente desde la antigüedad, siendo una cuestión que llama la atención de cuántas personas contemplan sus cofradías.

Las primeras fotos de la Semana Santa ilipense ya muestran a las Santas Mujeres. Ataviadas al gusto de la época, recogen instantáneas que en la actualidad, con leves variaciones, se siguen produciendo, con sus gestos serios y compungidos. Sus atuendos han evolucionado, aunque mantienen una estética historicista. Visten trajes lujosos, de ricas telas e incluso bordados, propiedad de las hermandades y que las hermanas designadas enriquecen con tocados, cíngulos y joyas.

Ser Santa Mujer es un privilegio que se vive con ilusión y nervios. Una tradición con la que las niñas sueñan desde pequeñas. En tiempos pasados, eran inscritas prácticamente desde el momento de su nacimiento, para desempeñar un papel concreto cuando alcanzase la edad correspondiente. En la actualidad la forma de designación ha variado, buscando la idoneidad e igualdad de las hermanas que aspiren a la representación.

En la Hermandad de la Vera Cruz, son las hermanas entre 17 y 21 años las que pueden aspirar a alguna de las representaciones. En el cabildo que se celebra en mayo presentan las solicitudes al puesto deseado. Una comisión valora tanto las edades como la labor que se desempeña en la hermandad, a modo de concurso de méritos. Esta cuestión también presupone contar con antigüedad como hermana. De entre ellas designan a las Santas Mujeres, que son ratificadas por la Junta de Gobierno, según explican desde la corporación.

Participan en la estación de penitencia el Jueves Santo las Tres Virtudes –fe, esperanza y caridad–, a las que sigue la Samaritana, la mujer a la que Jesús pidió agua para beber. Santa Elena, propulsora del culto a la cruz, forma parte del cortejo alegórico como última incorporación. Y justo delante del Cristo de la Vera Cruz se sitúa la Verónica, que porta el paño con el rostro del Señor, siendo este uno de los puestos más deseados. Tras el simpecado se sitúa un coro de ángeles representados por niñas pequeñas, al que continúan las Tres Marías –Salomé, Cleofás y María de Betania–, que anteceden al paso de la Virgen.

El equipo de camareras y vestidoras de María Santísima de las Angustias Coronada, comandado por Dolores Castillo, es el encargado de hacer las pertinentes pruebas previas y vestir a las hermanas elegidas el Jueves Santo. Mientras las bandas realizan pasacalles por las calles céntricas, en la Casa Hermandad se templan los nervios mientras se completa el atavío.

En la hermandad de la Soledad, las Santas Mujeres son designadas mediante sorteo, en un cabildo dedicado expresamente a ello en el mes de octubre. Los requisitos para poder aspirar a alguna de las representaciones son ser hermana con una antigüedad de al menos cinco años, tener la edad mínima requerida para cada representación, no superar los 25 años y no haber sido designada en años anteriores.

Las camareras de Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad Coronada, Dolores González y Dolores Soledad Torres, coordinan al equipo que prepara los trajes, realiza las pruebas previas y viste a las hermanas agraciadas, igualmente durante la mañana del Viernes Santo y con los sones de los pasacalles de fondo.

Incluidas en la segunda parte de la cofradía, en los tramos del Santo Entierro, son las Virtudes las que abren este cortejo alegórico. Santa Marta, portando los clavos del Señor, fue la última incorporación. Le sigue la Sibila, que porta la corona de espinas. Se trata de una de las consideradas 12 profetisas de la venida de Cristo. El cortejo simbólico del paso de la urna podía llevar hasta doce de estas Sibilas, aunque en la Soledad solo se ha conservado una. Son personajes mitológicos y profanos que en la Edad Media se integran en el culto cristiano, explican desde el grupo de investigación soleano. Se las representa con símbolos de la pasión.

En la Soledad también es uno de los puestos más deseados el de la Verónica. Situada ante el paso de la urna del Señor de la Misericordia, porta el paño con el que enjugó su rostro en el camino al Calvario.

En los tramos de Virgen, los tres Arcángeles –Miguel, Gabriel y Rafael, representados por niñas– se ubican ante el simpecado y tras él las soleanas más pequeñas forman un coro de ángeles. Ante el paso de la Virgen, acompañando su dolor, cierran el cortejo alegórico las Marías –Salomé, Cleofás y María Magdalena–. Santa Marta y las Marías participan además en el acto del descendimiento, siendo estas últimas las que reciben y presentan el cuerpo muerto del Señor a la Virgen antes de ser introducido en la urna.


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