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¿Quién comprende a Rosalía?

Ha tenido que ser una alemana que estudia el flamenco desde la filología y lo canta desde la pasión, Anjanita, quien lance el primer libro de análisis del discurso de la cantante de la que habla el mundo entero

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
10 ago 2020 / 13:54 h - Actualizado: 10 ago 2020 / 13:56 h.
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  • Anjanita posa con su libro sobre Rosalía y el flamenco.
    Anjanita posa con su libro sobre Rosalía y el flamenco.

En toda España, y particularmente en Andalucía, han proliferado en los últimos años las voces incondicionales que atacan o ensalzan a Rosalía, esa chica catalana que ha conseguido llevar el flamenco al confín del mundo, o que se ha apropiado del flamenco para llegar ella, según oigamos a un bando o al contrario. Pero ha tenido que ser otra chica de Munich (Alemania), Anja Hoffmann -que firma sus trabajos académicos y artísticos como Anjanita-, quien se ha decidido a estudiar la incipiente obra de la catalana desde la pasión del arte que también ella practica y desde el rigor que precisa un trabajo final de máster, pues el libro que acaba de publicar, Rosalía & Flamenco –ya disponible en Flamenco Vive y Amazon; en castellano y alemán-, es un compendio del mismo, presentado en la sección de Literatura del Instituto de Filología Románica de la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich.

El doctor y profesor David Klein, que le hace el prólogo, cuenta la admiración de los tribunales por los que pasó la investigadora, pues “cuando Anjanita presentó un trabajo, un resultado provisorio de esta labor o un boceto del mismo, siempre lo hizo de una forma muy particular: cantando”. Anjanita ha vivido en los últimos años en Ciudad de México y en Sevilla, y ahora pasa las vacaciones en Jerez de la Frontera, antes de volver a Linz (Austria), donde tiene establecida su residencia y desde donde publicó en 2014 su trabajo de fin de grado: “El papel del flamenco en la obra de García Lorca”.

Anjanita conoció a Rosalía Vila Tobella (San Esteban de Sasroviras, Barcelona; 25 de septiembre de 1993), a la salida de uno de sus conciertos en 2016, cuando apenas la conocía nadie aún, y se hicieron amigas. Y fue muy luego cuando decidió estudiar su obra, en particular los dos álbumes que ha publicado hasta la fecha: Los Ángeles y El mal querer. El resultado es este libro pionero en el que se analiza un discurso multiforme y multigenérico desde el rigor científico y la observación minuciosa de letras, músicas, imágenes y vídeos que juegan al azar de la propia vida pero que engarzan, según la estudiosa, con las tradiciones de las que bebe no solo la literatura, sino el flamenco, el pop, el rap o el rhythm and blues, toda esa mezcolanza que vivifica Rosalía en un ejercicio de eternas intertextualidades que los defensores de la presunta pureza no han comprendido todavía, por ceguera o por envidia, quién sabe. Como sostiene la autora, apoyada en una cita de Pedro Madroñal: “Nuevos sonidos, nuevos públicos, nuevos escenarios, mayor repercusión comercial y mediática, protagonismo mundial... ¿Pero no es todo esto lo que la clase dominante flamenca lleva décadas anhelando para sí mismos e implantando ante la afición?”.

Anjanita recurre asimismo al sociólogo Gerhard Steingress para responder al misterio de por qué muchos andaluces o gitanos han acusado a Rosalía de “apropiación cultural”. Según Steingress, el flamenco es “un elemento fictivo y socializador de la cultura andaluza, no de una expresión natural”, y “cada ataque a esa relación construida, así como cada desvío de estos valores estereotípicos pueden ser entendidos como una intromisión en algo propio, esencial o como una destrucción de algo básico”. Anjanita, sin embargo, recuerda los casos similares otros flamencos inaceptados, el último de los cuales fue el que a ella le abrió al apetito desde el arrabal barcelonés en que ella nació al compás, sin ser gitana ni andaluza: Camarón de la Isla, a quien homenajea fotografiado en la camiseta del torero que le da un pase de pecho a la propia Rosalía en ese videoclip de Malamente –su rotundo éxito- donde el toro –mujer empoderada- es ella misma sobre una moto, metáfora pura y dura de su ascenso a los cielos del éxito.

Intertextualidad y provocación

El libro de Anjanita es una búsqueda minuciosa de cómo Rosalía se ha convertido en un cúmulo de intertextualidades que, sin embargo, ha llegado al colmo de la provocación. Cita, en este sentido, al investigador jerezano José María Castaño: “Hacemos continuada autoproclama de que nuestro arte es Patrimonio de la Humanidad, pero aún ponemos reticencias cuando un artista sale desde un territorio que aún consideramos exterior a las zonas tradicionales del flamenco. Hay un jazz francés, un jazz británico o un jazz latino y nadie se rasga las vestiduras por ello. ¿Somos conscientes de nuestra universalidad en todos los sentidos o aún seguimos con nuestros complejos frente a otras músicas del mundo?”.

En este sentido, Anjanita no solo se dedica a desentrañar las influencias del nuevo paradigma Rosalía, desde La Niña de los Peines o La Repompa de Málaga hasta Diego El Cigala, El Torta o La Mala Rodríguez, pasando por iconos como Frida Kahlo, Madonna, Beyoncé o la Inmaculada Concepción, sino que también bucea por los entresijos de unas letras traídas y llevadas históricamente por ese juego del telefonillo de todas las artes. Así, en la letra de Catalina (“Quítate de mi presencia / que me estás martirizando / y a la memoria me traes / cosas que estaba olvidando”), Anjanita recuerda la grabación del gran cantaor Manuel Vallejo en 1926, que procedía a su vez de un tema popular y anónimo entre Cuba y Triana, con cientos de reminiscencias que van desde el erotismo hasta la santidad, todo reinterpretado a lo largo de los años incluso por Rita Hayworth en aquella versión cinematográfica americana del mito de Carmen.

“Malamente”, el otro tema analizado íntegramente en el libro –desde la métrica al vestuario-, consiguió en menos de 24 horas un millón de visualizaciones en Youtube, y entre sus admiradoras estaban Jennifer López o Kourtney Kardashian. No en vano, el álbum completo, El mal querer, convirtieron a Rosalía en la artista española con más galardones otorgados por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación por un único trabajo, y dos MTV Video Music Awards. A comienzos de este año, recibió el Grammy a mejor álbum latino de rock urbano o alternativo en la ciudad de Los Ángeles, siendo, por otra parte, la primera persona en la Historia en estar nominada al Grammy de Mejor Nuevo Artista con un álbum debut en español. Y todo ello con una historia basada en un libro amoroso y de caballerías del siglo XIII, escrito en occitano antiguo y titulado curiosamente Flamenca. La historia de esa muchacha medieval, llamada Flamenca, casada con un celoso príncipe feudal y de quien se enamora a continuación un caballero, le sirve a Rosalía para actualizar todos esos temas en una época en la que continúan los males de género, las relaciones tóxicas y la necesidad perentoria del femenismo, y lo hace mezclando referencias de bulerías de José Mercé o La Paquera de Jerez con toda esa tragedia anunciada que García Lorca supo dibujar en Bodas de sangre, todo ello adobado con una estética que pueden entender mucho mejor los millennials de hoy, todo ese batallón internacional de jóvenes contemporáneos a Rosalía que la adoran frente a la incredulidad de los flamencos que no han entendido aún tanta versatilidad de los símbolos de siempre.

“Ya se verá si no solo el flamenco ha influido en la obra de Rosalía” -concluye Anjanita en este libro que iba a presentarse el mes que viene en la Bienal de Sevilla pero cuyo acto ha sido aplazado por el COVID-19-, “sino también Rosalía en el flamenco”.


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