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Si el río suena... peces suben

Las lluvias primaverales retrasan el salto del barbo y la boga en la rivera del Ciudadeja. Hacía tres años que no se disfrutaba tal espectáculo en Las Navas

21 jun 2018 / 19:02 h - Actualizado: 21 jun 2018 / 20:09 h.
"Medio ambiente"
  • Un barbo saltando en la rivera del Ciudadeja, en Las Navas de la Concepción. / J.Á.F.
    Un barbo saltando en la rivera del Ciudadeja, en Las Navas de la Concepción. / J.Á.F.

Es más que conocido el salto de la trucha en el norte de España. Sin embargo, el navero autóctono conoce otro salto no menos singular, el del barbo en la rivera del Ciudadeja. Todo un espectáculo. Aunque la zona, ya en sí, es un espectáculo por lo que ofrece, el salto del barbo es algo que la hace única.

Hacía tres años que no se producía. Los mismos que la rivera ha echado en falta el agua suficiente para verlo. Este año, con la cantidad de precipitaciones que se han sucedido a partir de primeros de marzo, el barbo ha vuelto a subir la rivera y, a su vez, ha vuelto a proporcionar bellas y singulares estampas. Y no solo ello es significativo, sino también la fecha en la que se está llevando a cabo tal fenómeno. Tal y como explica David Perogil, lo normal es que este salto se produzca en torno al 19 de marzo, en la onomástica de San José. No obstante, las incesantes lluvias han propiciado que los saltos se pospongan en el tiempo. Una muestra más de lo sabio de la naturaleza.

El propio Perogil explica que tal hecho obedece a la necesidad de esta especie de poner sus huevos, lo que se conoce como desovar. Para ello han de subir río arriba hacia un lugar tranquilo, rocoso y donde el agua esté lo más oxigenada posible. Depende mucho de la cantidad de agua que posea la rivera, lógicamente, pero, según Perogil, estos peces pueden recorrer más de 10 kilómetros hasta llegar a su objetivo. Los que llegan hasta aquí proceden del pantano del Retortillo, entre La Puebla de los Infantes y Las Navas de la Concepción, y llegan hasta las inmediaciones de La Molineta. Este pez es una especie de río de la familia Cyprinidae propia de Europa. El cuerpo del barbo es robusto, cubierto de grandes escamas y casi cilíndrico. La aleta dorsal es alta y corta. Es un pez que puede alcanzar un gran tamaño superando ocasionalmente el metro de longitud. La hembra crece más rápido que el macho. Ocupa los cursos medios de los ríos, zona del barbo, prefiriendo fondos pedregosos o de grava. Es gregario y forma bancos cerca del fondo. Durante el invierno entra en una especie de hibernación, formando pequeños grupos bajo las piedras o la vegetación en aguas profundas.

Aunque normalmente se habla del salto del barbo, la boga también suele protagonizar los saltos para llegar hasta la cima más alta de la rivera del Ciudadeja y desovar. Esta especie vive en los tramos medios de los ríos, en zonas de marcada corriente, pero también prolifera en las aguas de los embalses. Es un pez muy gregario, especialmente durante la migración pre-reproductiva que efectúa curso arriba. Se alimentan de vegetación y en menor proporción de pequeños invertebrados y detritos. Suele ser en los ríos donde vive el primer ciprínido en reproducirse y por ello encuentra los lugares de freza libres de muchos de los posibles depredadores de huevos y alevines. Las hembras ponen entre 1.000 y 8.000 huevos entre arenas y grava. Los machos alcanzan ocho años de edad y las hembras hasta diez.


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