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Un tren descarrila en Arahal a causa de las fuertes precipitaciones

Hasta 37 pasajeros resultaron heridos y trasladados con muchas dificultades a los hospitales del área metropolitana. Los agricultores tuvieron que remolcar ambulancias, vehículos de la UME y de bomberos atascados en el barro

29 nov 2017 / 23:23 h - Actualizado: 30 nov 2017 / 11:18 h.
  • Así quedó el tren de media distancia Málaga-Sevilla, que descarriló en Arahal ayer. / Europa Press
    Así quedó el tren de media distancia Málaga-Sevilla, que descarriló en Arahal ayer. / Europa Press
  • Estado de la vía y del tren (al fondo). / Raúl Caro (Efe)
    Estado de la vía y del tren (al fondo). / Raúl Caro (Efe)
  • Vías en el aire en el lugar del suceso. / Raúl Caro (Efe)
    Vías en el aire en el lugar del suceso. / Raúl Caro (Efe)
  • Un tractor se aventura donde otros vehículos no pueden. / V. Córdoba
    Un tractor se aventura donde otros vehículos no pueden. / V. Córdoba
  • Los heridos fueron evacuados a la estación de Dos Hermanas. / V. Córdoba
    Los heridos fueron evacuados a la estación de Dos Hermanas. / V. Córdoba

La esperada aparición de las lluvias causó este miércoles un gran sobresalto al provocar su gran intensidad un grave accidente ferroviario que ha causado 37 heridos, tres de ellos de cierta gravedad. El suceso se produjo a las 10.12 horas cuando el tren de media distancia que une las ciudades de Málaga y Sevilla descarriló con 79 pasajeros, a causa del agua y fango acumulado en la vía férrea.

El accidente se produjo en el trayecto de línea Utrera-Marchena, en concreto en punto kilométrico 22 entre la desmantelada estación de El Sorbito y la de Arahal. Afectó principalmente al tercer vagón del tren de media distancia. El descarrilamiento del tren ocurrió poco tiempo después de que la citada línea férrea fuera abierta al tráfico, pues anteriormente había estado cerrada, precisamente por la peligrosidad de las lluvias.

Heridos y pasajeros se vieron en tierra de nadie, en un lugar de muy difícil acceso hasta para los efectivos de emergencias, que se enfrentaron a grandes complicaciones para llegar hasta el lugar del siniestro y atender a los heridos. De hecho fue muy trabajoso incluso para los vehículos aproximarse a la zona porque los caminos estaban cortados por grandes charcos y enfangados.

Así, trataron de acceder en los primeros momentos los bomberos y los servicios sanitarios, que desplazaron una gran cantidad de ambulancias; los policías locales de varios municipios próximos; agentes de la Guardia Civil e incluso vehículos de la Unidad Militar de Emergencias de la cercana Base Aérea de Morón, a los que les fue casi imposible llegar a lugar del suceso y que en muchos casos acabaron remolcados por agricultores de la zona a los que se pidió ayuda, como le sucedió en un vehículo de la Guardia Civil al propio subdelegado del Gobierno en Sevilla, Ricardo Gil-Toresano.

En esta situación y ante las dificultades, el operativo de emergencias decidió cambiar de táctica y, para atender los heridos, trasladar por la misma vía férrea al personal sanitario que se había desplazado para atender a los heridos, en otro tren, aunque para trasladar al hospital a los heridos más graves se optó por utilizar los helicópteros de emergencias.

La espera se hizo larga y se barajaron varias opciones para la evacuación de los heridos más leves y a los pasajeros del tren que no habían sido sacados de allí en el ferrocarril de rescate.

Sobre las 13.30 horas, pasadas más de tres horas del siniestro, se decidió que el tren de rescate llegase hasta la estación de Dos Hermanas, donde se montó todo el operativo sanitario para el traslado de los heridos al Hospital de Valme.

En este centro sanitario metropolitano se atendieron siete heridos leves y se dio el alta a cuatro. El Hospital Virgen del Rocío atendió a ocho heridos, entre ellos un varón con traumatismos graves y una mujer con fracturas de menos gravedad, pero ambos con pronóstico reservado, además de un menor.

Por otro lado, se trasladaron al Hospital Virgen Macarena a ocho heridos también de carácter leve, mientras que al Hospital San Juan de Dios de Bormujos fueron enviadas otras siete personas afectadas de carácter leve.

Algunos pasajeros ilesos relataron a este periódico la tensa situación vivida cuando «comenzó a dar saltos el tren y no sabíamos que pasaba, hasta que comenzamos a rodar en el vagón y se escuchó un fuerte estruendo».

Tras el accidente los pasajeros consultados afirmaron encontrarse «desorientados en tierra de nadie y sin noticias de nada y con golpes por todo el cuerpo» Los pasajeros remarcan que los primeros en llegar fueron algunos agricultores de la zona, que ayudaron atender a los heridos.

Al lugar del suceso también se desplazaron, presa de los nervios, familiares de uno de los pasajeros que tuvieron conocimiento del accidente por los medios de comunicación y no habían podido contactar con el viajero porque se había quedado sin batería en el teléfono móvil, aunque después sí pudieron hacerlo a través del terminal de otro viajero.

Los primeros datos de la investigación sobre el suceso, manifestó el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, se deben a que las filtraciones de agua «pueden provocar una afectación a la vía en cualquier momento y eso no es predecible». Según los prolegómenos de la investigación, que desarrollarán los técnicos de ADIF (antigua Renfe), el suelo aparentemente se hundió al paso del tren en un tramo de bajada antes de entrar en un pequeño túnel –al que el convoy llegó posiblemente por inercia–, y allí dentro, los dos primeros vagones se mantuvieron en los raíles, pero el tercero se salió, para recorrer al menos 200 metros fuera de la vía.

La zona donde los raíles se han hundido se encuentra rodeada de una plantación de trigo, donde horas antes de los hechos se había acumulado mucha agua del arroyo Alameda. Esta balsa de agua en el terreno ha podido ser la clave para que cediese el suelo y se produjese el accidente.

ADIF desplazó al lugar del suceso un tren taller desde Córdoba para retirar el material ferroviario afectado y proceder a la reparación de la infraestructura.

Técnicos de esta empresa iniciaron a última hora de ayer, informó la agencia Efe, el arreglo del trazado ferroviario.

Fuentes de ADIF confirmaron que cuando se evacuaron todos los heridos y se aseguró la zona comenzaron las labores de reposición de la vía, que se realizarán en turnos de 24 horas, con la previsión de que duren al menos cuatro días.

El trazado será cambiado totalmente y una vez realizado, será usado por un tren que ayude a mover el convoy siniestrado, que se mantiene sobre la vía, aunque con la ayuda de una máquina excavadora ha sido movido unos metros para que no estorbe a los operarios.

Los trabajos de reposición del trazado se verán complicados por la situación del terreno anexo al lugar donde ha quedado el tren descarrilado, que no facilita el acceso a maquinaria pesada.

ADIF añadió que los viajes de media distancia de Málaga o Granada realizarán el trayecto por carretera hasta Sevilla, mientras que Málaga, Almería o Granada realizarán la ruta Sevilla-Utrera en tren y una vez en Utrera, los viajeros irán en autobús hasta el destino, mientras que las líneas de alta velocidad no están afectadas.

Renfe ha establecido un plan de transporte alternativo para los viajeros de los 18 trenes de media distancia entre Sevilla y Andalucía oriental afectados por la interrupción del servicio ferroviario a raíz de este accidente en la campiña de Arahal.


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