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¿Influye la alimentación en las enfermedades del tiroides?

Existen alimentos que pueden ayudar a mejorar los casos de hipotiroidismo e hipertiroidismo, pero algunos otros pueden entorpecer su correcto funcionamiento.

27 ago 2022 / 10:35 h - Actualizado: 27 ago 2022 / 10:36 h.
"Alimentación"
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Seguro que has oído hablar del tiroides, esa pequeña glándula con forma de mariposa que se encuentra situada en la parte delantera del cuello y cuya función es producir dos hormonas tiroideas: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3). Estas hormonas tiroideas y su correcta producción afectan a prácticamente todos los órganos del cuerpo, incluido el corazón.

“Además, estas hormonas son necesarias para sintetizar un gran número de proteínas y participan en la metabolización de los hidratos de carbono. Por ello, juegan un papel muy importante en el crecimiento y en el desarrollo de la persona”, explica la dietista – nutricionista de Nutriqueni, Vanesa Fernández García.

Cuando esta glándula comienza a dar problemas y a producir más o menos hormonas de las que nuestro cuerpo necesita, es cuando hablamos de las famosas enfermedades del tiroides: el hipertiroidismo y el hipotiroidismo. Aunque ambas son enfermedades provenientes de la misma glándula, cada una aparece por distintas causas, produce diversos síntomas y debe tratarse de forma diferente.

“Una vez diagnosticada la enfermedad mediante un análisis de sangre que mida nuestros niveles de hormonas, debemos seguir un tratamiento farmacológico pautado por el médico y es más que aconsejable seguir una dieta pautada por un experto en nutrición”, añade.

Y es que una dieta pautada por un profesional puede, junto con la medicación recetada para ello, favorecer el correcto funcionamiento de la glándula tiroidea y reducir los síntomas de ambas enfermedades. No obstante, también hay que tener en cuenta que algunos alimentos pueden frenar este proceso debido a su composición.

Hipotiroidismo

Tal y como explica la dietista, el hipotiroidismo es una alteración del funcionamiento de la tiroides que aparece cuando su producción se ve disminuida o mermada. En este caso, se ralentizaría el metabolismo y puede desembocar en un aumento de peso, un estado físico debilitado, dolores musculares, depresión, estados de ánimos bajos, sequedad en la piel, estreñimiento, dolor en las articulaciones, problemas de memoria, reducción del lívido, disminución de la sudoración, ritmo cardíaco lento, etc...

“La causa más común del hipotiroidismo es el déficit de yodo, aunque en los países desarrollados esto es prácticamente imposible, ya que tomamos muchos alimentos que contienen yodo, como el pescado y el marisco. Normalmente, en los países desarrollados suele darse el hipotiroidismo de Hashimoto, que es una alteración del sistema inmunitario. Asimismo, también suele aparecer en mujeres embarazadas o después de dar a luz, en tratamientos de radioterapia, extirpación de las glándulas tiroideas, en nódulos tiroideos, con ingesta de fármacos que afecten al tiroides o durante el desarrollo de una infección viral”, explica Fernández.

Para que las glándulas tiroideas puedan fabricar las hormonas T3 y T4 es necesario el yodo. “Este mineral se encuentra en la tierra, según la riqueza de yodo que posea el terreno, el cultivo tendrá más o menos. También podemos hallarlo en los pescados y mariscos, siendo mejor que sean pequeños o medianos en el caso de los pescados para reducir la ingesta de mercurio. Asimismo, este mineral se encuentra presente en la sal, pero en la yodada, no en la sal marina que ha sido tratada. También se puede obtener en los lácteos”, desarrolla la nutricionista de Nutriqueni.

Asimismo, los nutrientes que debemos sumar a nuestra dieta si sufrimos de hipotiroidismo son el zinc (carnes rojas, mariscos, frutos secos, semillas de calabaza, huevos...); hierro (mariscos, carne, legumbres, hígado) siempre acompañado de vitamina C para su correcta absorción; magnesio (chocolate negro, espinacas, frutos secos, aguacate); manganeso (nueces, semillas y cereales integrales); selenio (legumbres, frutos secos, cereales integrales, champiñones, carnes rojas y vísceras); vitamina A (zanahoria, boniato, calabaza, acelgas, espinacas, tomates y pimientos); vitamina D (pescados azules, yema de huevo y mantequilla) y calcio (productos lácteos procedentes de la cabra u oveja, pescados pequeños, mariscos, vegetales de hoja verde, semillas de girasol, almendras, avellanas y pistachos).

En resumen, los alimentos recomendados para el tratamiento del hipotiroidismo son los pescados, algas, sal yodada, proteína de alto valor biológico, fruta, grasas saludables e infusiones antiinflamatorias.

Por el contrario, los productos que evitar por personas que sufran de hipotiroidismo son la soja o productos que estén elaborados con este alimento. También alimentos como la lombarda, brócoli, col y rábanos. De igual forma, hay que excluir de la dieta los ultrapocesados, azúcares, aceites vegetales muy refinados y pescados grandes.

“Una comida que sería muy completa y que recogería todos los nutrientes necesarios podría ser un plato de champiñones rellenos con huevos de codorniz y taquitos de jamón. Otra idea sería un revuelto de champiñones con jamón o incluso de gambas para incluir el marisco”, aconseja.

Hipertiroidismo

En el caso del hipertiroidismo se trata de un exceso de las hormonas tiroideas. Los síntomas más comunes son la ansiedad, irritabilidad, pérdida de peso, sudoración, temblor, taquicardia, debilidad, tendencia a la diarrea. Además, en las mujeres con edad fértil puede crear alteraciones menstruales y en las personas con edad avanzada puede generar depresión o desanimo.

“La causa más común en el hipertiroidismo es de origen autoinmune. Se asocia a la enfermedad Graves-Basedow, la cual puede ocasionar bocio, que es cuando el tamaño de la tiroides se encuentra aumentada, y los ojos saltones”, explica la experta.

El tratamiento que seguir también sería farmacológico y debe estar pautado por el endocrino. Asimismo, la dieta es esencial porque puede ayudar bastante a reducir los síntomas y regular la producción de la glándula. “La alimentación debe estar basada en productos que reduzcan la actividad tiroidea. Para ello, los alimentos recomendados son aquellos que secuestren o absorban el yodo, como el brécol, col, rábano, nueces, naranjas, zanahorias, melocotón y berenjena”.

Finalmente, los alimentos que debemos evitar si padecemos de hipertiroidismo serían los alimentos ricos en yodo, como los vegetales (sobre todo el tomate y las espinacas), algunos cereales y legumbres, frutas como la manzana, coco y fresas, y las avellanas, pistachos, algas y sal yodada. En cuanto al pescado y los mariscos, debe reducirse su ingesta.


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