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«A defender lo nuestro y a los nuestros»

La apertura de la convención nacional del PP, que debía ser el escaparate para el alcaldable Beltrán Pérez, se convierte en plan de contención para gestionar el escándalo de Cifuentes

06 abr 2018 / 21:15 h - Actualizado: 06 abr 2018 / 22:11 h.
  • El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, abraza a Cristina Cifuentes a su llegada a la convención nacional del PP en Sevilla. / Rafa Alcaide (Efe)
    El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, abraza a Cristina Cifuentes a su llegada a la convención nacional del PP en Sevilla. / Rafa Alcaide (Efe)
  • Rajoy, la encina, y detrás, Beltrán y Virginia Pérez. / R. C. C. (Efe)
    Rajoy, la encina, y detrás, Beltrán y Virginia Pérez. / R. C. C. (Efe)

Meses de preparación de un escenario con todos los detalles cuidados –hasta el hotel se llama Renacimiento– para la convención nacional del PP en Sevilla han saltado por los aires y en vez de servir de escaparate para ofrecer sus nuevas ideas y programas y de trampolín para sus candidatos, la reunión de líderes y militantes populares de toda España tuvo que orientar sus mensajes a la defensiva, a taponar la «campaña de desprestigio» que la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, asegura que está detrás del escándalo de la presidenta de Madrid Cristina Cifuentes y su supuesto máster, orquestada para que lleguen a las elecciones «cansados y desmoralizados».

En un discurso de llamada a «cierre de filas» animó a los cargos y militantes a que no permitan que los «avasallen», que defiendan sus «principios y banderas».

«Hay que defender lo nuestro y a los nuestros» dijo, en lo que se puede interpretar como una alusión sin citarla a la propia Cifuentes, que más o menos una hora antes había comparecido –sin mediación del plasma como De Cospedal– en la sala de prensa de la convención para reiterar, con rotundidad y contundencia –con convicción también– que no dimitirá por el asunto del máster que no aparece por ningún lado, que mantiene todas las declaraciones anteriores en las que sostiene que su titulación es legítima y que se alegra de que el caso salte a los tribunales.

Llegó a la convención entre fuertes medidas de seguridad, aunque esa tensión, palpable aún en su encuentro con los periodistas pasadas las tres y media de la tarde, se disipó en la sala donde dieron los discursos los populares: recibió el beso del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, los de Martínez Maíllo, de Javier Arenas... y sobre todo, de María Dolores de Cospedal: beso y fuerte, prolongado abrazo, anticipo no verbal del capote que la hermana mayor ofreció luego a la presidenta en apuros –que se enfrentará a una moción de censura de los socialistas madrileños–.

«No lo van a conseguir», advirtió De Cospedal en su discurso también en referencia poco oculta a la presidenta de Madrid. «Sigamos creando empleo y mejorando la economía y volveremos a ganar elecciones». El contenido de su discurso lo orientó a glosar la capacidad de Mariano Rajoy para haber evitado el rescate económico de España en 2012, por haber «creado empleo» cinco años seguidos y por supuesto su capacidad para preservar la unidad de España en el desafío con el separatismo catalán y en dar energías a los peperos que sientan debilitarse el proyecto por la irrupción de los «oportunistas, volubles» políticos de Ciudadanos, cuyo ascenso demoscópico se hace a costa del desplome del PP. «Ha cambiado el terreno de juego, han aparecido formaciones oportunistas y como decía Darwin, no sobreviven los más fuertes, sino quienes se adaptan mejor pero manteniendo sus principios, no quienes miran las encuestas para cambiar de opinión sobre la prisión permanente revisable».

La convención la describió como una especie de recarga de baterías de cara a los retos electorales de 2019 (elecciones autonómicas, municipales y europeas).

Y con el horizonte electoral andaluz poco claro, el mensaje de triunfo fue para el alcaldable Beltrán Pérez, al que encargó la tarea de completar una victoria en las elecciones municipales que en 2015 «nos arrebató una alianza de izquierda de perdedores y populistas».

LA PALABRA TABÚ

De Cospedal fue precedida por el presidente del PP-A, Juanma Moreno, quien se apropió de una definición del PSOE de los 80 («somos el partido que más se parece a España») y puso en valor la «ayuda» del Gobierno de 41.000 millones de euros para que Andalucía mantenga sus servicios básicos. También reclamó a la presidenta andaluza, Susana Díaz, que acuda a Madrid para presionar al secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, para que «desbloquee» la aprobación de los presupuestos generales del Estado.

La presidenta del PP en Sevilla, Virginia Pérez, volvió a referirse al candidato popular a la alcaldía, Beltrán Pérez: «Serás el próximo alcalde: contigo hay futuro, esperanza e ilusión»; mientras que posicionó a Moreno como el destinado a acabar con los 40 años, «que son demasiados» del PSOE en la Junta de Andalucía. Pero claro, bastó una mención a las «universidades» para que un murmullo recorriera la sala de prensa y lo sacara de contexto: Cifuentes lo impregna todo en esta convención nacional.


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