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Cuidarse sin volverse locos tras el verano

Expertos en salud recomiendan recuperar las rutinas después de los excesos de las vacaciones, pero «no de forma brusca sino progresiva»

08 sep 2017 / 15:27 h - Actualizado: 09 sep 2017 / 08:36 h.
"Salud","Veraneando","Alimentación"
  • Cuidarse sin volverse locos tras el verano
  • Es importante realizar un ejercicio físico acorde a lo que cada persona tolere, sin forzar. / Jesús Barrera
    Es importante realizar un ejercicio físico acorde a lo que cada persona tolere, sin forzar. / Jesús Barrera
  • La ingesta de la más amplia variedad posible de frutas y verduras es garantía para recuperar el equilibrio y la salud. / Javier Díaz
    La ingesta de la más amplia variedad posible de frutas y verduras es garantía para recuperar el equilibrio y la salud. / Javier Díaz

Las vacaciones suelen ser sinónimo de excesos en todos los sentidos y de relajación en el cumplimiento de las normas, lo que tiene su repercusión evidente en la salud de muchas personas: aumento de peso, deterioro de la piel y del cabello, incluso aparición o agravamiento de patologías son algunas de las repercusiones de este abandono del organismo.

De vuelta a la rutina, en este mes de septiembre, conviene recuperar las costumbres y ritmos vitales previos a la época estival, pero hay que hacerlo con mesura y de forma gradual, poquito a poco. Así lo recomienda Pedro Pablo García Luna, presidente de la Sociedad Andaluza de Endocrinología y Nutrición y profesional de esta materia en el Hospital Universitario Virgen del Rocío: «Hay que combatir los excesos que hayamos cometido de cosas negativas, como el alcohol, los alimentos ricos en azúcares como helados y pasteles o las comidas copiosas con las barbacoas y reuniones familiares, pero con prudencia. Se trata de cambiar pero no de forma brusca sino progresiva porque hay otro enemigo en esta época que es la tendencia a la depresión postvacacional».

Lo primero y fundamental es «intentar recuperar el sueño por las noches, acostarnos un poquito antes para levantarnos con energía y así evitar la ansiedad», ya que «se debe dormir 7-9 horas».

En cuanto a la alimentación, hay que «poner en marcha un patrón más ordenado», que es «la base para perder peso si es que se ha cogido», pues este endocrino calcula que lo habitual es «aumentar entre uno y cinco kilos en julio y agosto».

Para ello habría que hacer «un mínimo de cuatro comidas al día». Y, recuerda este experto, «es importante hacer un buen desayuno, que no significa abundante sino suficiente» y en el que «se introduzca algo de fruta, no nos cansaremos de decirlo», así como «algún lácteo, si es desnatado mucho mejor, y tal vez pan con algo de tomate o un embutido no graso».

VEGATALES Y FRUTAS

Para el resto de ingestas, aconseja García Luna «muchos vegetales con variedad (brócoli, pimientos, espinacas...), ya que así incluimos más nutrientes diferentes» y «fruta también variada en el postre: melón, naranja, ciruela, melocotón...». Conviene además tomar «platos más contundentes que aporten proteínas y no grasas: pescado, sobre todo blanco, y carne, sobre todo magras (conejo, pollo sin piel...), además de legumbres cocinadas sin embutidos». Y, por supuesto, «emplear en el cocinado y en el aderezo siempre aceite de oliva virgen, que nos aporta una gran cantidad de micronutrientes».

Todo eso, y no otra cosa, es lo adecuado si se pretende bajar de peso: «No dejarse llevar por remedios milagrosos y dietas que te prometan perder cinco kilos del tirón», porque «eso es un error». «Hay que hacer pequeños cambios en las próximas semanas o meses», añade.

Durante todo el año pero en esta época con más motivo es aconsejable beber mucha agua «porque hidrata y al ser una parte de nuestra fisiología no aporta calorías», o también «gaseosas, refrescos sin azúcar e infusiones», pero en cambio hay que «evitar los zumos y refrescos ricos en azúcares y el alcohol, excepto una cantidad moderada con las comidas si no se tiene una patología que lo contraindique».

En cuanto a ejercicio físico, García Luna tiene una máxima: «Hay que hacer el que cada persona tolere, no lo que te diga un amigo o lo que veas en la tele para no lesionarse». Este endocrino apunta que «esta época es la que más inscripciones registran los gimnasios, algo que me agrada en cuanto a que muestra la voluntad de mejorar el físico, pero a todos los pacientes les digo que hay que ir poco a poco, con moderación», añade.

Por lo demás, el presidente de la Sociedad Andaluza de Endocrinología y Nutrición recuerda que «en el caso de enfermos con diabetes, alguna patología hepática, algún trastorno metabólico, etc. conviene ir al médico, ya sea al general o al especialista para que nos haga un chequeo y nos dicte unas normas o nos regule la medicación si fuera necesario».

LA PIEL SE RESIENTE MUCHO

No menos importante es el daño que sufre la piel durante el verano por las agresiones que le infligen las radiaciones ultravioletas, la sal o el cloro de las piscinas. «Es la peor época del año, para la piel más que para otra parte del organismo», advierte Julián Conejo-Mir, jefe de servicio de Dermatología del Virgen del Rocío, que agrega que en estos meses «lo más normal es que acudan muchas personas con quemaduras solares, por aparición de manchas o venitas, por sequedad o por aumento de las arrugas». En todos los casos «conviene ir al dermatólogo porque hay personas que tenían lesiones precancerosas y pueden haber mutado y ser ya cancerosas» y «hay tratamientos que quitan no sólo las lesiones tumorales sino el daño previo». Conejo-Mir recuerda que «pronto vendrá el invierno, que es la época para restituir la piel».

Consejos a este respecto hay muchos, pero el fundamental es «engrasar la piel», ya que «en verano nos bañamos y duchamos mucho y la capa grasa de PH 5.5 se va al garete». Por ello hay que «restituir el manto lipídico» mediante el uso de «jabones específicos con PH 5.5, que contengan aceites y grasas o cremas hidratantes».

Una segunda recomendación sería «ducharse menos, en vez de 2-3 veces al día una sola» y «eliminar los jabones que hacen espuma y huelen bien, que son alcalinos, y sustituirlos por los ácidos».

También es aconsejable realizarse «exfoliaciones de la piel», esto es, «forzar a que se expulsen las capas superiores» mediante cremas o lociones específicas.

Otro elemento que apunta Conejo-Mir: «Un tratamiento antidaño solar, antienvejecimiento», que «no es una cuestión estética sino de reparar el daño, que la piel esté sana» mediante el uso de cremas, sérum o láser.

COMBATIR LA CAÍDA DEL PELO CON SENTIDO

Las temperaturas extremas y las radiaciones ultravioletas propias del verano se dejan sentir en el otoño, cuando suele producirse el recambio capilar, más en las mujeres que en los hombres. «Las radiaciones ultravioletas son responsables de la caída del pelo. Antes se decía que en la época de la berenjena, se cae la melena, pero no es por eso, sino que obedece al ritmo circadiano que tienen las mujeres», explica el doctor Conejo-Mir, que añade que «el cabello es el reflejo de lo que le pasa al organismo y no se debe minusvalorar lo que le ocurra». De ahí que aconseje «hacerse una analítica para ver en cada caso el motivo de la caída» y, en función de eso, actuar. En ningún caso «tomar unas pastillas que te den en la farmacia porque igual no te convienen» sino los productos que te indique el especialista, como aceites naturales hidratantes y reparadores, vitaminas, etc.

En suma, con la llegada del otoño hay que reflexionar sobre qué se ha hecho mal y corregirlo, cuidarse pero sin volverse locos.


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