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De vocación, lo público

Antonio Ramírez de Arellano ha sido el azote de Wert con un discurso contundente que no altisonante. Tampoco ha dejado de reivindicar mejoras al Gobierno anterior de Susana Díaz

17 jun 2015 / 20:37 h - Actualizado: 18 jun 2015 / 16:21 h.
"Universidad","Elecciones Autonómicas 22-M","Antonio Ramírez de Arellano"
  • Antonio Ramírez de Arellano, rector de la Universidad de Sevilla. / José Luis Montero
    Antonio Ramírez de Arellano, rector de la Universidad de Sevilla. / José Luis Montero

Susana Díaz ya tenía desde hace algunos meses los ojos puestos en el que desde hace unas horas es, formalmente, su consejero de Economía y Conocimiento, cuentan los que han vivido las últimas horas de Ramírez de Arellano como rector de la Universidad de Sevilla. Quizás es fácil apuntarse ahora a la teoría del «yo ya lo sabía», pero lo que corroboran las hemerotecas es que Antonio Ramírez de Arellano, doctor en Física y licenciado en Económicas, llegó al Rectorado de la Universidad de Sevilla justo cuando el ministro de Educación, José Ignacio Wert, puso encima de la mesa su reforma del sistema de educación pública, tanto en los niveles medios como en los superiores. La LOMCE ponía patas arriba la Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato, una comisión de expertos designada por el Gobierno planteaba el cambio de modelo en la Universidad española amparados en la necesidad de que los campus nacionales subieran escalones en los ranking mundiales; el Gobierno aplicaba un recorte drástico a la partida de becas, reducía a la mínima expresión la inversión en ciencia y echaba el freno al exitoso programa de movilidad internacional Erasmus Mundus... Y en ese contexto, la voz de la centenaria Universidad de Sevilla se hizo oír en el panorama nacional. Ramírez de Arellano, hombre de vocación universitaria desde que empezó su carrera académica (fue miembro del Consejo de Alumnos de la Universidad de Sevilla en el que participaron nombres como el exconcejal de IU Luis Pizarro), ha denunciado con un discurso sin aristas así como contundente que no altisonante la política de desmantelamiento de la Universidad pública y el quebrantamiento de la igualdad de oportunidades.

Al flamante consejero de Economía y Conocimiento es fácil sacarle un titular, se diría en el ámbito periodístico. No es hombre de florituras y circunloquios. Por eso, cuando ha tenido que criticar a la Junta de Andalucía presidida por Susana Díaz lo ha hecho. Reclamó medidas para el pago fraccionado de la matrícula (insuficientes para los colectivos estudiantiles), pidió en multitud de ocasiones (públicas y privadas) una solución para los (precarios) ayudantes doctor y, los que le conocen de las mesas de negociación con la Administración, le valoran su actitud siempre crítica aun desde la «lealtad». Con el fichaje de Ramírez de Arellano, en comunión con su homóloga de Málaga, Adelaida de la Calle (con ella, la Universidad de Sevilla diseñó el campus de excelencia Andalucía Tech), Díaz afianza su compromiso de cambiar de modelo productivo y diseñar uno nuevo basado en el conocimiento. Otra cosa será lo que se consiga plasmar más allá de los papeles y los discursos. Para ello, la capacidad de trabajo será clave. «De eso va sobrado», destacan de él.

Ramírez de Arellano fue fichado por el entonces rector Miguel Florencio para ocupar el puesto de Vicerrector de Posgrado. Tras la marcha de Florencio, su sucesor, Joaquín Luque, lo nombró vicerrector de Infraestructuras. Con el cargo asumió la gestión final de la polémica de la biblioteca del Prado, tumbada en los tribunales. Espinoso donde los haya, su decisión sobre este tema fue ejecutar la sentencia cuanto antes e informar en el Consejo de Gobierno de los últimos trámites. Tras la sorpresiva marcha de Luque, Ramírez de Arellano ganó en 2012 las elecciones en el Claustro. Desde entonces, ha mantenido en el ámbito externo una pelea dialéctica con Wert y sus políticas, y en el ámbito interno ha lidiado con el malestar de una parte del profesorado por la asignación de carga docente fruto de la paupérrima tasa de reposición impuesta por el Gobierno de la Nación. El ya consejero de Economía y Conocimiento deja el despacho de la calle San Fernando con un debate pendiente desde los tiempos de Miguel Florencio, el cambio del modelo de elección del rector, promovido por la asociación ADIUS. Este debate está ya a punto de abordarse en el Claustro, justo cuando hay que afrontar, con la marcha de Ramírez de Arellano, un proceso extraordinario de elección de rector. ¿Quién será el sustituto? Por el momento, lo que dice el Estatuto en el artículo 19 es: «En caso de dimisión o vacancia del rector asumirá el Rectorado en funciones un vicerrector o en su defecto el decano o director de Escuela más antiguo en el desempeño de ese cargo que reúna las condiciones legales». Vicerrector y catedrático. Estas son las dos condiciones que tiene que cumplir el sustituto. En el actual equipo de Gobierno de Ramírez de Arellano los cumplen los siguientes: Manuel García León, de Investigación; Carlos León, de Infraestructuras; Miguel Ángel Castro, de Ordenación Académica; Carmen Vargas, de Posgrado; Carmen Barroso, de Internacionalización; Ramón González Carvajal, de Transferencia Tecnológica; y Concepción Fernández, directora del CICUS con rango de vicerrectora.

Esta misma tarde, en torno a las cinco, al mismo tiempo que la Oficina del Portavoz anunciaba vía Twitter la composición del nuevo gobierno, el rector saliente reunió a su equipo en la sala anexa a su despacho. No se trataba de una reunión de equipo al uso, como la que se celebra todas las semanas. En esta ocasión, Ramírez de Arellano les anunció su marcha y, según las fuentes consultadas, en la misma se dio el nombre del rector en funciones. Las fuentes consultadas apuntan a Miguel Ángel Castro, de Ordenación Académica. El nombramiento se hará oficial mañana jueves. A partir de ahí, al rector en funciones le corresponde, según el reglamento de régimen electoral, convocar las elecciones. En caso de vacante o dimisión del máximo responsable de la institución, el reglamento dice en el artículo 24 punto 2 que «la convocatoria deberá hacerse dentro de los 30 días hábiles siguientes a la causa que produjera la vacancia definitiva del mismo». El Claustro, el órgano que elegirá al rector, no celebra sesiones desde el 10 de julio al 30 de septiembre, de forma que lo más rápidamente que se pueden convocar las elecciones a rector es el mes de octubre. No obstante, una cosa será la convocatoria y otra cuándo se celebrarán.


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