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El bolsillo tieso y la barriga llena

‘Low cost’. Arroz, papas o tapas... Comer barato es posible, pero depende del paladar

03 nov 2016 / 08:00 h - Actualizado: 03 nov 2016 / 08:00 h.
  • Marta Lara, responsable de La Paella de Sevilla, con dos establecimientos, en San Eloy y Albuera. / El Correo
    Marta Lara, responsable de La Paella de Sevilla, con dos establecimientos, en San Eloy y Albuera. / El Correo
  • Manuel Vivas, uno de los propietarios de Pomodoro en la capital hispalense. / Pepo Herrera
    Manuel Vivas, uno de los propietarios de Pomodoro en la capital hispalense. / Pepo Herrera
  • La Gitana Loca, en Sevilla Este. / El Correo
    La Gitana Loca, en Sevilla Este. / El Correo
  • El trianero Salomón Rey de los Pinchitos. / El Correo
    El trianero Salomón Rey de los Pinchitos. / El Correo

Para disfrutar al cien por cien de una ciudad hay que comer bien en ella y si se hace gastando poco dinero, mejor. En Sevilla entra por los ojos su gastronomía, pero ¿se puede tener el bolsillo tieso y la barriga llena? ¿Cuál sería el menú?

Así, de corrido y faltando muchos, el low cost pasa por Los Cien Montaditos, Mr. Tritón, La casa de Extremadura, Hermanos Gómez, Er Más Bar (antes Barato), Pomodoro, La Gitana loca, Blanco Cerrillo, Los Vázquez, Salomón El Rey de los Pinchitos, La Paella o el Papasá.

Vayámonos a comer. Al margen del menú adolescente de kebabs, hamburgueserías y pizzerías, la carta sevillana a bajo coste podría empezar con...

Una de La Gitana Loca. Desayuno completo desde 1,50 euros, montaditos y tapas caseras a 1, 1,50 y 2 euros. Y para acabar la noche, cubatas a 3,50. De la cocina de Alfonso, en Sevilla Este, lo que más salen son papas bravas y enchilada de pollo. En La Gitana Loca (con 11 establecimientos en Sevilla) el gancho está claro: la caña a 0,50 euros. «Somos un restaurante low cost y es compatible ser bueno y barato porque nuestro margen de beneficio es del diez por ciento, en vez del 40. Compramos los productos a buen precio, buscamos mucho, y ofrecemos tapas como cualquier otro negocio, incluso con el mismo tamaño», asegura Alfonso.

La segunda, italiana. Los responsables de Pomodoro, Manuel y José Carlos Vivas, aseguran que la etiqueta de low cost es a veces peyorativa, por lo que les gusta decir que sus restaurantes son «a precio asequible». El secreto: poner «el mayor empeño en comprar la materia prima de la mejor calidad para ofrecerla al cliente al precio justo». Para ello ajustan las estructuras del negocio, desde las compras hasta el personal, la logística y el tipo de servicio. Además, los casi 50 Podomoro abiertos les permiten comprar con ventajas de economía de escala, importando primeras marcas «como Mozzarella cien por cien de Suiza o pastas de Italia». La filosofía de los hermanos Vivas está clara: «Lo mejor no tiene que ser siempre lo más caro».

Y seguimos, ahora, con una de arroz. Marta Lara nos sirve en La Paella arroz negro, valenciano, con marisco... Su negocio está orientado a que el cliente se lleve su arroz a casa, a la oficina o a la tienda, pero no desdeñan nada y ya están buscando nuevos locales para expandirse por Sevilla. A Lara tampoco le gusta el concepto low cost por ser «un poco despectivo», pero defiende que su relación calidad/precio es muy buena. Tanto que asegura que lo que quieren es «dar jamón serrano a precio de jamón york».

Y para los estómagos fuertes, una de pinchitos. 44 años ha cumplido ya Salomón El Rey de los Pinchitos en López de Gomara. Según Benito, uno de sus camareros, el secreto es «no cambiar de estilo». «Pinchos de solomillo y salsa brava, unos calamares de arte y auténticos tacos de lomo». Especialidad de la casa para una clientela muy fiel. Tanto como lo son los jóvenes a fórmulas como la de la patata.

Una de papas. Alicia es la encargada de Papasá de López de Gomara, con 15 años de historia ya aunque parezca que esto de la patata rellena es cosa de modas. «Es otra oferta diferente para comer, le encanta a los jóvenes y es barato. No obstante, notamos la crisis, pero ya vamos remontando», afirma Alicia. Con todo, aún hay quien pide «una papa y dos vasos de agua».

Por la selección natural de Darwin se puede decir que Papasá es un superviviente, como todo el que atrae al cliente, ofrece calidad y cantidad a precio razonable. Otros, en cambio, renegaron en su carta de la etiqueta de low cost, como La Andaluza, y otros simplemente desaparecieron, como El Mercado Provenzal, que llevaba a gala ser un low cost y enganchar con una caña a 0,40 euros. Eso sí, portuguesa.


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