La historia de la comisaría de nunca acabar

Tras más de 30 años de lucha vecinal, la construcción de las dependencias policiales en el Polígono Sur sigue en ‘stand by’ por falta de presupuesto

27 dic 2016 / 08:00 h - Actualizado: 27 dic 2016 / 08:00 h.
"Distrito Sur","Fuerzas de seguridad","Policía Nacional","Menos policías, menos seguridad","Mar González"
  • El solar previsto para albergar las futuras dependencias de la Policía Nacional en el Polígono Sur se localiza en la calle Padre José Sebastián Bandarán. / Jesús Barrera
    El solar previsto para albergar las futuras dependencias de la Policía Nacional en el Polígono Sur se localiza en la calle Padre José Sebastián Bandarán. / Jesús Barrera
  • Concentración de los vecinos en el Ayuntamiento por la inseguridad, en 2003. / Jorge Zapata
    Concentración de los vecinos en el Ayuntamiento por la inseguridad, en 2003. / Jorge Zapata
  • En 2013 los vecinos colocaron simbólicamente la primera piedra de la comisaría. / El Correo
    En 2013 los vecinos colocaron simbólicamente la primera piedra de la comisaría. / El Correo

Más de 30 años han pasado ya desde que los vecinos del Polígono Sur se manifestaran por primera vez para reclamar una comisaría de la Policía Nacional en su barrio. Desde entonces ha habido proyectos que han quedado en el aire, un cambio de solar, la renovación de los interlocutores y muchas, muchas promesas pero muy pocos avances reales.

Fue en 1985 cuando el barrio se echó a la calle «porque ya entonces había unos comportamientos que no eran normales», recuerda Rosario García, vecina del Polígono Sur y presidenta de la plataforma Nosotros también somos Sevilla. Tres años más tarde, llegaron a entregar en la delegación del gobierno 4.500 firmas pidiendo una comisaría y ya entonces se emitió una nota comprometiéndose a su construcción. Pero no fue hasta la llegada del plan integral, que también ha cumplido ya más de diez años y que esta acordado por las tres administraciones, cuando «se tomó el impulso fuerte». En ese momento «se empezó a hablar ya de cuál podría ser el sitio y ya se pidió que fuera dentro de la barriada», explica.

Entonces comenzó la búsqueda de un solar para la ubicación de la ansiada comisaría. El elegido fue un solar en la Ronda de la Oliva, perteneciente a la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA, la antigua EPSA), dependiente de la consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía. El problema de este terreno, además de que no estaba realmente en el barrio, es que requería una modificación de sus usos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), algo que prolongaría demasiado el proceso en el tiempo por lo las administraciones decidieron desechar todo el proyecto y comenzar de cero.

Mientras, el Estado y el Ayuntamiento de Sevilla cerraron en 2005 un acuerdo para la construcción de cinco comisarías en la ciudad entre 2006 y 2010. El Consistorio cedería al Gobierno central terrenos en distintos barrios a cambio del edificio de la Gavidia. En concreto, según el convenio, se levantarían dependencias de la Policía Nacional en Sevilla Este, Macarena, Nervión, Polígono Sur y Bermejales. La realidad, pasados más de 10 años es que aquel acuerdo quedó en papel mojado y solo dos de ellas, Sevilla Este y Macarena, están en funcionamiento y el Polígono Sur volvió a quedar en el olvido.

Fue en 2014 cuando se abrió el último capítulo. La comisionada del Polígono Sur, María del Mar González, –que relevó en 2013 a Jesús Maeztu en el cargo– presentó a las administraciones un solar «que cumple todos los requisitos» aunque desde entonces «quedamos a la espera de un informe» de la Gerencia de Infraestructuras de Seguridad del Ministerio del Interior. «Llevamos dos años esperando», explica González que se muestra esperanzada con que 2017 «traiga el desbloqueo» de este proyecto. «Todo es favorable. Tenemos el terreno, que a Juan Ignacio Zoido, cuando era alcalde le pareció una buena decisión y se comprometió a darle impulso». A esto se le suma que la Junta también lo acepta, «y es más se encargará de adaptar el proyecto anterior» a las características del nuevo terreno, y la hasta el viernes subdelegada del Gobierno, Felisa Panadero, «nos daba también todos los parabienes».

La comisionada justifica la dilación del último año en la falta de un gobierno central en firme. «Ha sido imposible mantener reuniones con las administraciones este tiempo pero ya tenemos previsto que la próxima se produzca en enero y confío en que avancemos en este tema».

El hecho de que el ministro del Interior sea el exalcalde de Sevilla es otro motivo para la esperanza. «Conoce bien la problemática del barrio y cuando estaba en el Ayuntamiento adquirió compromisos que confío en que no haya olvidado». En esta misma línea se pronuncia Rosario García. «Tenemos la esperanza de que Zoido que conoce el barrio y ha aprobado mociones en el pleno sobre la comisaría, se lo tome en serio», apostilla.

Lo cierto y verdad es que hasta ahora todos los responsables de la cartera de Interior se han declarado comprometidos con el proyecto aunque los distintos Presupuestos Generales del Estado les han ido quitando la razón año tras año. El delegado del gobierno, Antonio Sanz, asegura que el Gobierno «mantiene intacto y claro su compromiso para la construcción de la comisaría del distrito Sur» y recuerda que «existen garantías presupuestarias y compromiso político irreversible». Habrá que esperar a los del próximo ejercicio para comprobar el grado de implicación de su nuevo responsable que desde su nombramiento ha recibido más de un tirón de orejas. El alcalde, Juan Espadas, reclamó recientemente al ministro su compromiso con la comisaría y el diputado de IU por Sevilla, Miguel Ángel Bustamante, elevó una propuesta al Congreso para que el Gobierno central construya «sin más dilación esta instalación tan necesaria y demandada por los vecinos».

No soluciona pero ayuda

Para la líder vecinal, la comisaría es una pieza clave para que el barrio «levante cabeza». «No va a salvar al Polígono Sur pero sí será un punto de apoyo», asegura. Rosario García cree que además si el centro contempla otros usos «como una oficina de denuncias o de DNI hará que la gente también venga al barrio». Algo en lo que también coincide la comisionada. «Ayudaría a romper muchos de los muros, físicos y psicológicos, que existen sobre esta zona».

Por este mismo motivo, González insiste en la importancia de que la comisaría se localice dentro de la barriada. Más allá de que no es lo mismo que la Policía se encuentre a cinco que a 15 minutos, «las dependencias policiales tienen un carácter disuasorio y dan seguridad a los vecinos del barrio que no delinquen, que es más del 90 por ciento de la población del Polígono Sur».

La comisionada defiende el centro policial como un pilar fundamental para la «normalización de un barrio que necesita contar con agentes que conozcan a quienes viven aquí y también que ellos conozcan a los policías». Por ello, además del pertinente (y suficiente) presupuesto para su construcción, exige que se dote las dependencias «de los servicios y del personal policial necesario para atender a la población» de la zona y «se siga trabajando en coordinación como hasta ahora para combatir los delitos de mayor nivel».

La explicación a la falta de inversión y el bloqueo a este proyecto que lleva años estancado está, según la presidenta de la plataforma Nosotros también somos Sevilla, «no tiene nada que ver con el color político que haya en cada administración. Es falta de voluntad». Rosario García denuncia que «se ha gastado mucho dinero pero no ha mejorado nada. Es necesario más control». Un aspecto en el que la comisionada coincide solo en parte, pues cree que se está trabajando «cada vez de forma más coordinada» y que sobre todo «hay que insistir en el aspecto social. Estos avances son más lentos y menos visibles, pero estamos mejorando», afirma.

González se muestra confiada en que este será el año en el que llegue la oportunidad. «Los sevillanos ya saben y sienten que es una necesidad no solo del barrio, también de la ciudad», apunta y recalca, «los vecinos del Polígono Sur necesitan sentir que las administraciones apuestan por ellos. El barrio quiere recuperar la esperanza pero necesitan sentirlo. La inversión en la comisaría es una gran ocasión».


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