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Barrios

La movida resurge en la Alfalfa con el inicio del curso

Los vecinos denuncian que se trata de «un problema cíclico» agravado con los pisos turísticos y la «incompetencia municipal» de no hacer cumplir la Ley Antibotellona y la normativa de locales de ocio

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
15 oct 2019 / 06:02 h - Actualizado: 15 oct 2019 / 13:24 h.
  • La movida resurge en la Alfalfa con el inicio del curso

Gritos, voces y hasta instrumentos musicales en una especie de mini concierto en plena calle. Es la secuencia de decibelios de más que han tenido que soportar este fin de semana los vecinos del entorno de la Alfalfa, un punto sensible de la movida nocturna que, un año más, ha resurgido y generado problemas de convivencia con el inicio del curso universitario en Sevilla. «Esto es ya cíclico. Es lo de siempre: se relaja el dispositivo municipal, llegan los Erasmus y universitarios... y otra vez a lo mismo. Estamos ya amargados», explican los representantes de la plataforma Alfalfa Degradada, que denuncian además la «incompetencia municipal» ante «un problema cíclico» que, apuntan, se ve agravado ahora con los inquilinos de los pisos turísticos y sus celebraciones de altos voltios.

Los vecinos de la Alfalfa, que cuentan con el respaldo de la entidad ciudadana Sevilla Cívica, aseguran que este fin de semana han sido ya el colmo. «Estamos como al principio. Llevábamos una semana, que era martes, miércoles, jueves... pero ya el sábado por la tarde fue increíble. Apenas eran las ocho de la tarde y el ruido era insoportable en la calle Pérez Galdós y sus vías aledañas: Voces, gritos, gente cantando y hasta un instrumento musical tocando una especie de concierto en plena calle. Luego, los vómitos y el incivismo de los chavales, algunos menores de edad, que incluso estuvieron haciendo botellona unos días antes. Esto es la pescadilla que se muerde la cola: la botellona hace competencia a los bares de copa, los bares de copa que no cumplen las normas, a los que sí... y al final de todo, quienes pagamos las consecuencia somos los vecinos, que no podemos estar en nuestras casas».

Las críticas vecinales se dirigen directamente a los responsables municipales, a quienes culpan de esta situación «cíclica» con la movida. «Sí, vinieron la Policía Local, pero a la una de la madrugada y después de mucho llamar todos los vecinos. Hubo alguno que telefoneó hasta siete veces y ya ni le respondían. Entendemos que estén desbordados con los eventos de la ciudad, pero qué quieren que se convierta esto es un barrio de guiris y borrachos. ¿Un Magaluf en pleno centro de Sevilla? ¿Tomado por el turismo y los bares de copa, pues nada ‘Se vende Sevilla a precios bajos’”, lamentan indignados los portavoces vecinales que recuerdan igualmente la necesidad de hacer cumplir las leyes y las normativas en materia de ocio.

«Cómo puede ser que haya un bar sin licencia para veladores y que este sábado por la tarde tuviera a la gente fuera, en la calle, sentada en veladores. Y encima próximo a la residencia de ancianos que hay en la zona», indican desde la plataforma Alfalfa Degradada que exigen al gobierno de la ciudad el cumplimiento de la Ley Antibotellona en toda esta zona, así como las normativas municipales para los establecimientos de ocio nocturno.

No obstante, este domingo el Ayuntamiento de Sevilla informaba de que había desplegado «un gran dispositivo» contra el consumo de alcohol en la calle, con actuaciones durante el fin de semana en las zonas habituales de botellona de la capital. Según precisaron fuentes municipales, los agentes llegaron a interponer «un total de siete denuncias en la Alfalfa, Viapol, y Adolfo Suárez con Flota de Indias».

Piden una campaña de sensibilización

No obstante, para los vecinos de la Alfalfa señalan que «esta constante vuelta al principio», a la movida de hace unos años –»con botellona de grupos de menores incluida»- se debe a que hay «tanta permisividad» con todos: «con los chavales y con los responsables de los locales que incumplen las normas».

Todo ello, aseguran los vecinos, les ha llevado a una situación de hartazgo. «Nos parece todo una tomadura de pelo. Como si quisieran desgastar al ciudadano. Ahora denunciamos el problema, vienen tarde y montan un dispositivo. Dentro de un tiempo se relajarán y desaparecerán los efectivos y, de nuevo, volverán los gritos y los problemas de descanso vecinal. Esto es como querer tapar el sol con un dedo: imposible. Tienen que tomarse el tema en serio aquí y en otros puntos de la movida, como Los Remedios. Esto no se trata de actuar un día y disuadir a los jóvenes, y ya está». Por último, proponen que el Ayuntamiento, a través de su área de juventud, realice «una campaña de sensibilización para concienciar a todos» del grave problema de la movida nocturna. «O es que acaso queremos una ciudad turística como Magaluf?», concluyen.


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