lunes, 14 octubre 2019
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Las vacunas no son solo cosa de niños

Un estudio realizado por personal del centro de salud de Los Montecillos y el hospital de Valme permitirá idear estrategias para promover la vacunación entre la población adulta

Iñaki Alonso @alonsopons /
19 feb 2018 / 20:15 h - Actualizado: 19 feb 2018 / 23:25 h.
  • Un usuario recibe la vacuna de la gripe, que es una de las campañas impulsadas para adultos. / Paco Puentes
    Un usuario recibe la vacuna de la gripe, que es una de las campañas impulsadas para adultos. / Paco Puentes
  • Las preventivistas de Valme Carmen Escassi, Encarnación Román y María José Pérez, junto a la profesionales del centro de salud Los Montecillos de Dos Hermanas, Ana Palma, María E. Rodríguez y Beatriz Serrano. /El Correo
    Las preventivistas de Valme Carmen Escassi, Encarnación Román y María José Pérez, junto a la profesionales del centro de salud Los Montecillos de Dos Hermanas, Ana Palma, María E. Rodríguez y Beatriz Serrano. /El Correo

A casi ningún padre –la mayoría en Sevilla están convencidos de sus beneficios– se les pasa por alto el calendario vacunal de sus pequeños. Una tarea sujeta a un calendario cambiante pero que los progenitores llevan a rajatabla. Sin embargo, estos no se aplican el cuento cuando es su salud depende de un pinchazo. Para muestra un botón: la cobertura de la vacunación infantil se sitúa por encima del 95 por ciento, mientras que una de las más típicas entre adultos, la de la gripe, no alcanza ni el 50 por ciento en los mayores de 65 que deberían vacunarse.

Esta costumbre se pretende revertir desde el Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla con el inicio de un estudio que detecte los factores que puedan influir en la vacunación en adultos y permitan llevar a cabo estrategias más efectivas. La investigación se centra en analizar como factores influyentes los asociados a la actitud de los profesionales frente a la vacunación en adulto, diferenciando para ello los roles de médicos y enfermería tanto en atención primaria como en el hospital.

El equipo investigador está formado, por un lado, por profesionales del centro de salud Los Montecillos de Dos Hermanas y, por otro lado, la Unidad de Gestión Clínica Interniveles de Prevención, Promoción y Vigilancia de la Salud del Hospital de Valme. La investigadora principal es la directora del citado centro de salud, Ana Palma Amaro.

La investigación se basa en un estudio mediante una encuesta anónima en papel, en la cual participan casi medio millar de profesionales de los diferentes dispositivos sanitarios del Área de Gestión Sanitaria Sur: centros de salud, centros periféricos de especialidades y hospital de Valme. Estos profesionales fueron seleccionados por un muestreo sistemático de entre 1.580 profesionales que componen el total del área.

El proyecto comenzó en junio pasado con la selección de profesionales, así como el envío y recepción de cuestionarios. Entre marzo y abril se llevará a cabo la extracción de la información y, a partir de mayo, se mecanizarán los datos y para contar con un análisis estadístico a partir de otoño.

El cuestionario se dividirá en tres partes. Una primera con datos profesionales y sociodemográficos; una segunda sobre conocimientos, percepción y opinión en aspectos vinculados a vacunas y valoración global; y una tercera con cinco preguntas que recogen la actitud del profesional con sus pacientes.

Impacto en salud

La vacunación está valorada por los especialistas en una de las medidas de mayor impacto en salud porque disminuye la carga de enfermedad y la mortalidad de origen infeccioso. Sin embargo, como apunta María José Pérez Lozano, directora de la Unidad de Gestión Clínica de Prevención, Promoción y Vigilancia de la Salud, «las vacunas no son solo cosa de niños. Los adultos necesitan vacunarse para proteger su salud y la de quienes les rodean». Para convencer a los escépticos, recordó que las dosis de la infancia puede disminuir con el transcurso de los años».

El beneficio potencial de las vacunas en población adulta es importante; más aún cuando existen enfermedades de base o tratamientos que comprometen la inmunidad (cardiopatías, enfermedades broncopulmonares, insuficiencia renal, esplenectomía, uso de productos biológicos, citostáticos, radioterapia,...). En estos supuestos, la planificación de un calendario vacunal adaptado puede marcar una importante diferencia en los resultados globales en salud.

La principal intervención sobre el calendario de vacunas en adultos son las campañas controladas por la administración sanitaria, pero solo se incluyen la vacunación para gripe y neumococo, sin tener en cuenta otras recomendadas en edad adulta y, especialmente, entre los pacientes crónicos. Entre ellas figuran la triple vírica, el tétanos, la difteria, la polio, la hepatitis B, la meningitis C o la varicela.

A casi ningún padre –la mayoría en Sevilla están convencidos de sus beneficios– se les pasa por alto el calendario vacunal de sus pequeños. Una tarea sujeta a un calendario cambiante pero que los progenitores llevan a rajatabla. Sin embargo, estos no se aplican el cuento cuando es su salud depende de un pinchazo. Para muestra un botón: la cobertura de la vacunación infantil se sitúa por encima del 95 por ciento, mientras que una de las más típicas entre adultos, la de la gripe, no alcanza ni el 50 por ciento en los mayores de 65 que deberían vacunarse.

Esta costumbre se pretende revertir desde el Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla con el inicio de un estudio que detecte los factores que puedan influir en la vacunación en adultos y permitan llevar a cabo estrategias más efectivas. La investigación se centra en analizar como factores influyentes los asociados a la actitud de los profesionales frente a la vacunación en adulto, diferenciando para ello los roles de médicos y enfermería tanto en atención primaria como en el hospital.

El equipo investigador está formado, por un lado, por profesionales del centro de salud Los Montecillos de Dos Hermanas y, por otro lado, la Unidad de Gestión Clínica Interniveles de Prevención, Promoción y Vigilancia de la Salud del Hospital de Valme. La investigadora principal es la directora del citado centro de salud, Ana Palma Amaro.

La investigación se basa en un estudio mediante una encuesta anónima en papel, en la cual participan casi medio millar de profesionales de los diferentes dispositivos sanitarios del Área de Gestión Sanitaria Sur: centros de salud, centros periféricos de especialidades y hospital de Valme. Estos profesionales fueron seleccionados por un muestreo sistemático de entre 1.580 profesionales que componen el total del área.

El proyecto comenzó en junio pasado con la selección de profesionales, así como el envío y recepción de cuestionarios. Entre marzo y abril se llevará a cabo la extracción de la información y, a partir de mayo, se mecanizarán los datos y para contar con un análisis estadístico a partir de otoño.

El cuestionario se dividirá en tres partes. Una primera con datos profesionales y sociodemográficos; una segunda sobre conocimientos, percepción y opinión en aspectos vinculados a vacunas y valoración global; y una tercera con cinco preguntas que recogen la actitud del profesional con sus pacientes.

Impacto en salud

La vacunación está valorada por los especialistas en una de las medidas de mayor impacto en salud porque disminuye la carga de enfermedad y la mortalidad de origen infeccioso. Sin embargo, como apunta María José Pérez Lozano, directora de la Unidad de Gestión Clínica de Prevención, Promoción y Vigilancia de la Salud, «las vacunas no son solo cosa de niños. Los adultos necesitan vacunarse para proteger su salud y la de quienes les rodean». Para convencer a los escépticos, recordó que las dosis de la infancia puede disminuir con el transcurso de los años».

El beneficio potencial de las vacunas en población adulta es importante; más aún cuando existen enfermedades de base o tratamientos que comprometen la inmunidad (cardiopatías, enfermedades broncopulmonares, insuficiencia renal, esplenectomía, uso de productos biológicos, citostáticos, radioterapia,...). En estos supuestos, la planificación de un calendario vacunal adaptado puede marcar una importante diferencia en los resultados globales en salud.

La principal intervención sobre el calendario de vacunas en adultos son las campañas controladas por la administración sanitaria, pero solo se incluyen la vacunación para gripe y neumococo, sin tener en cuenta otras recomendadas en edad adulta y, especialmente, entre los pacientes crónicos. Entre ellas figuran la triple vírica, el tétanos, la difteria, la polio, la hepatitis B, la meningitis C o la varicela.


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