Los verdaderos intereses ocultos del «Caso Arny»

El «Caso Arny» ha vuelto a ser noticia más de dos décadas después debido al documental que se ha realizado sobre el mismo para la plataforma HBO Max

24 ene 2023 / 04:00 h - Actualizado: 24 ene 2023 / 04:00 h.
  • Los verdaderos intereses ocultos del «Caso Arny»

Supuso todo un escándalo a finales de 1995 y tenía relación con la prostitución de menores en un bar de Sevilla con clientes homosexuales. Esto hizo que el «Caso Arny» despertara interés al saberse, como añadido, que personajes célebres de este país lo frecuentaban.

El caso no habría pasado de un simple noticia si no hubiera sido por ese detalle y por el afán amarillista y sensacionalista de determinados medios en saber más de esos clientes y poder hablar de su condición sexual así como una maniobra de distracción -en mi opinión- sobre otros temas en España que si era grave.

Demonizando a los implicados

Se inició, con ello, una «caza de brujas» y demonización de los “implicados” que resultó muy significativa pues no se perseguía informar sobre el caso si no alimentar el morbo por saber más de la vida de esos personajes famosos.

La investigación comenzó cuando se presentó, en febrero de 1995, una denuncia por parte de José Antonio S. B., de 16 años de edad, que habló de prostitución de menores, de carácter homosexual, en locales de ocio nocturno como el «Arny» -de donde tomaría el nombre, «Valentino» o «27».

Con la denuncia y la información del denunciante -y testigo- la Policía comenzó una tarea de vigilancia de los mismos.

No había una precisión si era frecuentado por menores o no pero el Juzgado de Instrucción nº.3 de Sevilla comenzó un sumario en el que se investigó a 49 personas en una lista que sería filtrada a medios de comunicación y que, muchos de ellos, publicaron la misma vulnerando todo lo que es el derecho al honor pues, en la mayoría de los casos, eran inocentes.

No obstante de dio una dimensión de culpabilidad social y se estableció, en la opinión pública, un juicio paralelo que resultó tan negativo como injusto -dada la inocencia de los mismos-. Eran otros tiempos en los que este tipo de temas, sobre la condición sexual de las personas, era casi tenido por tabú, pero que alimentaba la curiosidad de muchos consumidores en la sobremesa.

Vista oral del caso

El 1 de octubre comienza la vista oral del juicio en el que se imputó a 49 hombres por delitos de corrupción de menores, incluyendo un juez de menores como Manuel Rico Lara, causándole un grave daño a su carrera y reputación.

Las declaraciones que se tuvieron en cuenta fueron las de menores que eran «chaperos» en la ciudad y cuya edad estaba entre los 14 y 17 años. Con la información, a diario, en los medios de comunicación, la atención pública se centraba en el caso, ‘arecía que no había otra cosa y en la televisión pública nacional el esfuerzo se centraba en ello, que resultaba muy conveniente...

Los testigos: menores protegidos con problemas económicos y de adicciones que llegaban a vender entrevistas y revelaciones sobre clientes -que eran falsas- a cambio de jugosas cantidades de dinero.

Trece de los menores se retractaron de sus declaraciones y se exculpó a los personales famosos. Los menores adujeron que habían sido presionados por la Policía para presentar denuncias y, otros, dijeron que habían dado nombres al azar de famosos que resultarían implicados siendo inocentes. Se dio la situación que algunos inculpados jamás habían estado en los locales.

Maniobra de distracción

El caso resultó una distracción perfecta contra otros escándalos mucho más importantes en España como la financiación ilegal del partido que gobernaba -que era el PSOE- y de los GAL.

Ese es uno de los motivos por los que destacó tanto el tema del “caso Arny” mientras se pasaba, informativamente hablando, de puntillas por otros que eran más graves.

Además se violó el derecho fundamental de las personas imputadas o falsamente imputadas así como la presunción de inocencia, secreto de sumario... Un desastre, en suma. Algo que, hoy día, debería avergonzar a muchos «profesionales» de todos los sectores.

La docuserie en HBO Max

El director de la serie, Juan Moya, indica al respecto de «Arny, historia de una infamia»: «Y lo que pasó, pasó porque pudo pasar, porque vivíamos en una sociedad que no tenía ninguna cautela ni ningún mecanismo de prevención para que se linchara públicamente y de una manera sangrante a una serie de ciudadanos”.

«Vivieron cinco años de calvario real y una resaca a lo largo de los años que llega hasta el día de hoy, hasta el punto de que la mayoría no ha querido participar en esta docuserie porque no querían volver a recordar todo aquello y pasar de nuevo por aquel suplicio en el que se vieron envueltos; 25 años después la herida sigue abierta”, explica Moya.

“Nos pusimos en contacto con el testigo número uno que estaba en la cárcel, le escribimos una carta y nos respondió, pero quería que nos viéramos en la cárcel para hablar de condiciones económicas y obviamente en este documental no se ha pagado absolutamente a nadie” explica.

La sentencia final fue que la mayoría de los acusados fueron absueltos, sólo ingresaron en prisión Carlos Saldaña y José Antonio González Losada, dueño y encargado del «Arny», condenados a 33 y 18 años de cárcel.

Igualmente hubo catorce condenas más -entre empleados y clientes- a penas de año y año y medio sin ingreso en prisión. De los personajes famosos culpados sólo de condenó al marqués de Sotohermoso, Ramón de Carranza, a una pena de un año de prisión.


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