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Barrios

«Me pedían cinco bollos para una familia con diez hijos y yo le echaba 12»

Entidades del distrito Cerro-Amate reconocen al histórico líder vecinal Salvador Muñiz en sus 50 años de entrega social a Tres Barrios-Amate

Manuel J. Fernández M_J_Fernandez /
21 oct 2019 / 17:12 h - Actualizado: 21 oct 2019 / 17:51 h.
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  • Imágenes del acto de homenaje a Salvador Muñiz, cedidas por Canal Sevilla Radio TV.
    Imágenes del acto de homenaje a Salvador Muñiz, cedidas por Canal Sevilla Radio TV.

El pasado día 10 ha cumplido 72 años. A su edad muchos buscan el retiro dorado (y merecido) al hogar para recuperar las horas ‘robadas’ a la familia durante la vida laboral y social. Sin embargo, Salvador Muñiz no duda en seguir arremangándose y arrimando el hombro por la causa de Tres Barrios (Pajaritos, Candelaria y Madre de Dios). Los vecinos son lo primero en su agenda, donde a diario anota las citas para llamar a las puertas de las administraciones (Estado, Junta o Ayuntamiento de Sevilla) y pedir, no para él, sino como siempre ha hecho para los demás. «En esta bendita tierra, cada uno tiene que hacer lo que le apetezca, pero siempre que lo que a uno le apetezca sea para favorecer a los demás». Una frase que resume a la perfección su filosofía de vida en los 50 años de entrega y dedicación a Sevilla y sus barrios.

Salvador puede presumir de ser ‘profeta en su barrio’. Se lo ha ganado a pulso. A base de constancia, tiempo y esfuerzos a raudales. Hace unos días entidades y asociaciones del distrito Cerro-Amate reconocían sus desvelos por invertir la inercia de zonas condenadas al olvido y a la degradación. «Creo que llega un determinado momento en la vida, que tienes que invertir y cambiar las opciones de lo que estás viendo». Y así ha hecho prácticamente toda su vida. Desde su juventud, cuando desde aquellas murallas de la Macarena –su barrio de cuna que le «da vida» con solo nombrarlo-; hasta este otro, «obrero igualmente» y, por entonces, «con muchos trabajadores trabajando», donde aterriza hace décadas y termina echando raíces.

Ya entonces no dudaba en echar una mano, aunque fuera a hurtadillas y, a sabiendas, de que ‘se jugara’ su puesto de trabajo. Salvador no lo podía evitar. Le salía del alma. «Veía de reojo a don Francisco Palomo, que era el que tenía la panadería, y a don Manuel Alés Pérez, que me colocaron entonces tras el mostrador; y a mí me pedía cinco bollos una familia que tenía diez hijos y le daba doce... (se ríe) Menos mal que don Francisco ya no está aquí y andará por allá arriba».

Aficionado al «fútbol, fútbol, fútbol» y más bético que el escudo, este macareno, por infancia y devoción tuvo la dicha de encontrar con los años en su esposa una aliada fiel a ese amor desmedido por los barrios y por Sevilla. «Tengo la suerte de que mi esposa me ha aguantado carros y carretas, que si no es inviable e imposible», reconoce quien ha sido además durante dos décadas miembro de la junta municipal del distrito, director del Parque Amate y «casi concejal» en su idilio político con el andalucismo de Alejandro Rojas Marcos. «Por estos cinco deditos de la mano no fui concejal, pero no pasa nada. Trabajé más».

Aun así, en estos años de política activa, nunca se olvidó de los barrios. «Estuve en Cultura, en Deportes... Y tuve la suerte de llevar a los vecinos a que conocieran la Expo del 92 antes de que se hiciera, y a las bocas del Metro antes de que se pusiera en marcha», relata entre la nostalgia de quien se ha desvivido en que «los vecinos fueran mejorando».

«Me pedían cinco bollos para una familia con diez hijos y yo le echaba 12»
Imagen de los vecinos y los agentes de la Policía Nacional, junto a los lotes de alimentos. Foto: Subdelegación del Gobierno.

La crisis: ayuda a más de 400 familias

Acostumbrado a reivindicar desde la movimiento vecinal todo tipo de dotaciones públicas para Candelaria, Madre de Dios y Los Pajaritos, la temida «crisis del ladrillo» y el aumento imparable de desempleo, obligó a Salvador y la entidad vecinal por la que se ha dejado la piel a adaptarse y reinventarse de un día para otro. Ahora urge atender las demandas básicas de los nuevos tiempos. «Llegó una caída brutal e impresionante. Tres Barrios se vino abajo de una manera. Tuvimos que empezar, no a hacer escritos al Ayuntamiento o el Gobierno andaluz, sino a hacer escritos para solicitar ayuda al Banco de Alimentos, a la Comunidad Económica Europea... Llegamos a mandar una carta al Rey de España, que me contestó y que tengo guardada como oro en paño. Y así fue como empezamos dando lotes de alimentos a 25 familias. Hoy, lamentablemente, y digo lamentablemente apenado por la situación, le estamos dando a más de 400 familias, que son más de mil personas de Tres Barrios».

Con las botas puestas

Recientemente este ‘martillo pilón’ del activismo vecinal ha sido reconocido por sus conciudadanos de Cerro-Amate en agradecimiento a sus 50 años de defensa de los «derechos sociales» y de la «convivencia vecinal». El acto, celebrado en la sede de la asociación de Fray Serafín de Ausejo, ha reunido a un sinfín de representantes vecinales, entre los que han estado la propia entidad de Fray Serafín de Ausejo, el Grupo Giralda, El Trébol, Rochelambert, entre otros; y los cofrades de Virgen de los Reyes de Amate. También asistieron el delegado municipal del distrito, Juan Manuel Flores; y el portavoz de Ciudadanos en Sevilla, Álvaro Pimentel. Todos coincidieron en destacar la «humanidad» y el «carisma» de un líder vecinal que aún le queda mucha mecha, como él mismo ha advertido.

«Para lo que haga falta, yo estoy aquí para lo que haga falta. Quiere decir que yo mientras que las fuerzas me tiren para adelante y tenga el grupo de colaboradores y amigos que tengo, como Juan Cobano, entre otros, yo voy a seguir trabajando por y para los barrios de Sevilla». Así, que ya saben políticos de la urbe hispalense: hay ‘martillo pilón’ para rato en Tres Barrios-Amate.


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