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¿Quién ganó la primera batalla del PP?

Oficialistas y críticos se ven ganadores en la elección de compromisarios para el congreso nacional

17 dic 2016 / 22:02 h - Actualizado: 17 dic 2016 / 23:19 h.
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  • El crítico Beltrán Pérez (izquierda) y el presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno (derecha). / El Correo - Pepo Herrera
    El crítico Beltrán Pérez (izquierda) y el presidente del PP de Sevilla, Juan Bueno (derecha). / El Correo - Pepo Herrera
  • ¿Quién ganó la primera batalla del PP?
  • El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, durante la votación de los compromisarios del viernes. / El Correo
    El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, durante la votación de los compromisarios del viernes. / El Correo

En el PP de Sevilla tiran de calculadora. Hay quien dice en el partido que los números son una ciencia exacta y que sobre ellos no cabe interpretación alguna. Sin embargo, he ahí la cuestión, no todos sus miembros coinciden en valorar de la misma forma lo que sobre el papel es un mismo resultado. Todo nace de lo ocurrido en las elecciones que se celebraron el viernes para elegir al conjunto de compromisarios que representarán a los populares sevillanos en el congreso nacional que volverá a dar su apoyo a Mariano Rajoy.

Una votación que en principio no tendría mayor relevancia sino fuera porque fue utilizada por las dos corrientes del partido los oficialistas y los críticos para testar su fuerza entre la militancia. Apenas unas horas después de que se conociera el resultado, ambas facciones se apuntaban la victoria. Ya se sabe que en política nunca pierde nadie y que para los partidos un voto puede tener diferente valor según el análisis. Los oficialistas, con el actual presidente Juan Bueno a la cabeza y la alargada sombra de Juan Ignacio Zoido más que presente dicen que le salen las cuentas y que fueron capaces de neutralizar a los revolucionarios en su primera cita en las urnas.

Pero la realidad vista desde la óptica de los críticos es totalmente opuesta. Por su parte ya consideran toda una victoria el hecho de que se abrieran 25 urnas en la provincia y participaran 1.500 militantes, pues señalan que ese es su gran objetivo: dar voz a las bases de un partido que dicen lleva dos décadas sobreviviendo a base de dedazos. En sus cuentas sobre los resultados en la capital aseguran haber ganado en siete de las 12 circunscripciones: los distritos Casco Antiguo, Cerro-Amate, Macarena, Norte, San Pablo-Santa Justa y los Remedios –donde ni siquiera hubo votación– más la representación de Nuevas Generaciones. Esto, argumentan, les ha supuesto reunir a ocho compromisarios frente a los diez que le reconocen a los oficialistas. ¿Es una derrota? Según ellos es más un «empate técnico» si se tiene en cuenta que en Sur la diferencia fue de tres votos y en Bellavista-La Palmera, donde Beltrán Pérez se quedó fuera, venció Lola de Pablo-Blanco por un voto.

Dicen además los críticos que en la provincia el triunfo fue suyo, con 23 compromisarios frente a los 18 de los oficialistas. Por lo que, según sus cuentas, de los 59 representantes sevillanos, 31 son de su corriente y 28 del sector contrario a sus intereses. Una cifra a la que sumar los miembros natos –diputados, senadores, etc.– donde los oficialistas tienen una indiscutible mayoría (7 de 10).

Sea cual fuera el resultado y al margen de los matices –que los hay y bastantes–, lo cierto es que esta primera batalla en las urnas ha dejado a las claras que hay partido y que las diferencias entre ambas corrientes son mínimas. La próxima cita será el congreso regional antes de esta Semana Santa. Aunque las miradas están puestas en el congreso provincial, que debe celebrarse antes de verano, donde críticos y oficialistas dirimirán su lucha por controlar el partido sin que nadie parta con ventaja.


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