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Pasajes de la historia de Sevilla

¿Sabes cuál es la ruta por los azulejos “cervantinos” de Sevilla?

Es conocido por mucho sevillanos el paso de Miguel de Cervantes Saavedra por nuestra ciudad, producto de esa estancia surgieron obras muy importantes e inspiración para dotar de la personalidad andaluza a muchos de sus personajes. En Sevilla hay una curiosa ruta por los lugares cervantinos, ¿la conoces?

05 ago 2022 / 04:00 h - Actualizado: 05 ago 2022 / 04:00 h.
"Pasajes de la historia de Sevilla"
  • ¿Sabes cuál es la ruta por los azulejos “cervantinos” de Sevilla?

Casi una veintena son los azulejos que hay colocados sobre el «Príncipe de los Ingenios». En este recorrido tan particular quiero que conozca aquellos puntos de la ciudad que tuvieron una especial significación para el insigne escritor, el mal llamado «manco de Lepanto» -pues no perdió el brazo aunque si lo tenía inutilizado-.

Comenzamos en Calle Menéndez y Pelayo: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra menciona el «Matadero», próximo a este lugar, como «una de las tres cosas que el Rey tenía por ganar en Sevilla«, imaginando, como ocurridos en él, peregrinos episodios de la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo MCMXVI»

Avanzamos un poco hasta la Puerta de la Carne donde se puede leer: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona el “Matadero”, próximo a este lugar como... una de las tres cosas que el rey tenía por ganar en Sevilla, imaginando, como ocurridos en él. Peregrinos episodios de la Novela Ejemplar Rinconete y Cortadillo».

De allí a Plaza Virgen de los Reyes: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra menciona el «Corral de los Olmos, do está la Jaracandina», sito en esta plaza en la comedia El Rufián Dichoso».

En la calle Santo Tomás, junto a la Torre Abd-el-Aziz, allí leemos: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona el Postigo del Alcázar que estuvo en lugar próximo a éste en la Novela Ejemplar Rinconete y Cortadillo».

De allí al Postigo del Carbón, donde se ubicaba la Puerta de la Aduana. En el azulejo reza lo siguiente: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona esta puerta llamada en un tiempo “de la Aduana” y antes de los “Azacanes” imaginando que por ella entraron Rinconete y Cortadillo».

En la novela, sobre este mismo punto, escribió Cervantes: «Con todo esto, a la entrada de la ciudad, que fue a la oración y por la puerta de la Aduana, a causa del registro y almojarifazgo que se paga, no se pudo contener Cortado de no cortar la valija o maleta que a las ancas traía un francés de la camarada; y así, con el de sus cachas le dio tan larga y profunda herida, que se parecían patentemente las entrañas, y sutilmente le sacó dos camisas buenas, un reloj de sol y un librillo de memoria, cosas que cuando las vieron no le dieron mucho gusto; y pensaron que, pues el francés llevaba a las ancas aquella maleta, no la había de haber ocupado con tan poco peso como era el que tenían aquellas preseas, y quisieran volver a darle otro tiento; pero no lo hicieron, imaginando que ya lo habrían echado menos y puesto en recaudo lo que quedaba».

Importante es la parada en la Catedral, junto a Puerta del Perdón vemos otro azulejo: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona estas Gradas, lugar un tiempo de contratación en la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo».

En esa obra Cervantes relata: «Sacó, en esto, de la faldriquera un pañuelo randado para limpiarse el sudor, que llovía de su rostro como de alquitara, y, apenas le hubo visto Cortado, cuando le marcó por suyo. Y, habiéndose ido el sacristán, Cortado le siguió y le alcanzó en las Gradas, donde le llamó y le retiró a una parte; y allí le comenzó a decir tantos disparates, al modo de lo que llamaban bernardinas, cerca del hurto y hallazgo de su bolsa, dándole buenas esperanzas, sin concluir jamás razón que comenzase, que el pobre sacristán estaba embelesado escuchándole».

En el acceso al Patio de los Naranjos hay otro: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes, escribió el famoso soneto, que principia: «Vive Dios, que me espanta esta grandeza», con ocasión del túmulo levantado en esta Santa Iglesia Catedral para la honras de S.M.C. el Rey D. Felipe II».

En la Avenida de la Constitución tenemos otro: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra alojó un tiempo en esta casa, que fue posada de su grande amigo Tomás Gutiérrez».

Cerca del Ayuntamiento, en la calle Joaquín Guichot tenemos otro más: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra menciona esta calle, llamada un tiempo de «Tintores», en la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo MCMXVI».

En el Arquillo del Ayuntamiento, en su interior, leemos: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra menciona esta plaza, llamada un tiempo de «San Francisco» en las novelas ejemplares Rinconete y Cortadillo y Coloquio de Cipión y Berganza MCMXVI».

Uno de los puntos más vinculados a Cervantes es la Antigua Cárcel Real, en Sierpes, donde nos recuerda qué estuvo allí por la «pérdida» de unos miles de maravedíes.

Allí a la Antigua Cárcel Real (Sierpes-Entre Cárceles) podemos leer: «En el recinto de estas casas, antes Cárcel Real estuvo preso 1597-1602, Miguel de Cervantes Saavedra. Aquí se engendró para asombro y deleite del mundo El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha».

En calle Sierpes 65, junto al Círculo Mercantil tenemos: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra cita repetidas veces en sus obras la calle de la Sierpe, y en ella la Cárcel Real y la casa de Pierres Papin».

Si seguimos desde calle Sierpes pasaremos por su busto en Entre Cárceles y seguiremos por La Costanilla, entre Francos y Pescadería donde otro azulejo nos dice: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona esta calle llamada un tiempo de “la Costanilla” como una de las tres cosas que el rey tenia por ganar en Sevilla en la Novela Ejemplar Coloquio de Cipión y Berganza».

«Por Maravilla se pasa el día sin pendencias y sin heridas, y a veces sin muertes; todos se pican de valientes, y aun tienen sus puntas de rufianes; no hay ninguno que no tenga su ángel de guarda en la Plaza de San Francisco, granjeando con lomos y lenguas de vaca. Finalmente oí decir a un hombre discreto que tres cosas tenía el Rey por ganar el Sevilla: la calle de la Caza, la Costanilla y el Matadero».

De allí seguiremos por Plaza del Pan, donde otro azulejo nos dice:

«El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra imaginó como ocurrido en el ámbito de esta plaza llamada un tiempo de San Salvador, luego de la Fruta y del Pan uno de los más donosos episodios de la Novela Ejemplar Rinconete y Cortadillo».

En la novela se puede leer: «Avisóle su adalid de los puestos donde habían de acudir: por las mañanas, a la carnicería y a la plaza de San Salvador; los días de pescado, a la Pescadería y a la Costanilla; todas las tardes, al río; los jueves, a la Feria.

Toda esta lición tomaron bien de memoria, y otro día bien de mañana se plantaron en la plaza de San Salvador; y, apenas hubieron llegado, cuando los rodearon otros mozos del oficio, que, por lo flamante de los costales y espuertas, vieron ser nuevos en la plaza; hicieronles mil preguntas, y a todas respondían con discreción y mesura. En esto, llegaron un medio estudiante y un soldado y, convidados de la limpieza de las espuertas de los dos novatos, el que parecería estudiante llamó a Cortado, y el soldado a Rincón».

De Plaza del Pan a Alcaicería aunque desubicado y reinstalado allí: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona este lugar llamado un tiempo de la Carnicería en la Novela Ejemplar Rinconete y Cortadillo». En Rinconete y Cortadillo: «Dijéronme que iban en seguimiento de un ganadero que había pasado ciertos carneros en la Carnicería, por ver si le podían dar un tiento en un grandísimo gato de reales que llevaba. No desembanastaron ni contaron la ropa, fiados en la entereza de mi conciencia; y así me cumpla Dios mis buenos deseos y nos libre a todos de poder de justicia, que no he tocado a la canasta, y que está tan entera cuando nació».

De allí a Puente Pellón y de allí a la Plaza de la Encarnación y Laraña donde encontramos, en la Iglesia de la Anunciación otro azulejo: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona el estudio de la Compañía de Jesús establecido en estas casas, hoy Universidad Literaria, en la Novela Ejemplar Coloquio de Cipión y Berganza» y cita un fragmento de la Novela Ejemplar: «Cipión.- Así es verdad, y yo confieso mi yerro y quiero que me le perdones, pues te he perdonado tantos. Echemos pelillos a la mar, como dicen los muchachos, y no murmuremos de aquí en adelante; y sigue tu cuento, que le dejaste en la autoridad con que los hijos del mercader tu amo iban al estudio de la Compañía de Jesús».

Seguimos y leemos en calle Huelva: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona esta calle nombrada un tiempo de la Caza antes de la Gallinería, como una de las tres cosas que el rey tenía por ganar en Sevilla» en referencia a Rinconete y Cortadillo.

En la calle Adriano, vía Triana: «El Príncipe de los Ingenios Españoles, Miguel de Cervantes Saavedra menciona este lugar donde en un tiempo se hacía malbaratillo en la Novela Ejemplar Rinconete y Cortadillo» en alusión a: «Habíanse despedido antes que el salto hiciesen de los que hasta allí los habían sustentado, y otro día vendieron las camisas en el malbaratillo que se hace fuera de la puerta del Arenal, y dellas hicieron veinte reales. Hecho esto, se fueron a ver la ciudad, y admiróles la grandeza y sumptuosidad de su mayor iglesia, el gran concurso de gente del río, porque era en tiempo de cargazón de flota y había en él seis galeras...»

Si nos desplazamos a Miguel Mañara leeremos: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra menciona «el Postigo del Alcázar», que estuvo en lugar próximo a éste, en la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo»

Los otros azulejos están en:

Calle Troya: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra imaginó, como ocurridos en la «Casa de Monipodio» en esta calle llamada un tiempo «De la Cruz» hoy de «Troya» junto a la que se nombró del «Molino de la Pólvora», donosos episodios de la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo».

Calle Santa Paula: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra imaginó que en esta casa, «frontera de Santa Paula», moraron Isabela y sus padres, personajes de la novela ejemplar La Española Inglesa».

O en los jardines de la Huerta del Rey en el que podemos leer: «El Príncipe de los Ingenios Españoles Miguel de Cervantes Saavedra menciona el «campo de la Huerta del Rey» en este lugar, imaginando, como ocurrido en él, peregrinos episodios de la novela ejemplar Rinconete y Cortadillo MCMXVI».

Es mi particular ruta –así se lo he querido mostrar- por los lugares emblemáticos de la ciudad, dicen que hasta 25 azulejos había y cuya ruta, aproximada, les he querido hacer hoy.


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