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Pasajes de la historia de Sevilla

¿Sabes dónde estaba el hospital de leprosos de Sevilla?

La lepra en tiempos de San Fernando, el rey Fernando III, era una de las peores plagas que podía sostener una ciudad, combatida y temida, junto a la peste eran dos palabras que su simple pronunciación hacía temer hasta al más temerario de los caballeros.

14 oct 2022 / 04:00 h - Actualizado: 14 oct 2022 / 04:00 h.
"Pasajes de la historia de Sevilla"
  • ¿Sabes dónde estaba el hospital de leprosos de Sevilla?

Fue por ello, y es un hecho muy desconocido, que el rey santo mandó construir en Sevilla un hospital de leprosos. Normalmente las grandes ciudades disponían de una leprosería, que venía a ser una especie de “gueto” o lugar apartado y controlado en el que los enfermos eran confinados y del que no podía salir bajo pena de darle muerte si lo hacían.

Así, para evitar determinadas situación de injusticia, el rey, mandó construir un hospital de leprosos en la ciudad, fue entre 1249 y 1250 cuando fundó el Hospital de San Lázaro que quedaba alejado un cuarto de legua de las murallas de perímetro de Sevilla y donde eran atendidos y estaban aislados.

“Leproso es, es inmundo, y el sacerdote lo declarará luego inmundo; y el leproso en quien hubiera llega llevará vestidos rasgados y su cabeza descubierta, y embozado pregonará: ¡Inmundo! Todo el tiempo que la llaga estuviere en él, será inmundo; estará impuro, y hablará sólo, fuera del campamento será su morada” de esta forma quedaban estigmatizados los leprosos tal y como recoge el Levítico 13:44-16.

En la Edad Media la lepra era una enfermedad temible y constituí, por si misma, ya un motivo de exclusión social y marginalidad. Fue durante los siglos VIII al X cuando tuvo mayor incidencia en Europa y el enfermo era incapacitado socialmente y al que se le llegaba, incluso, a escenificar la muerte civil con el Separatio Leprosorum, muerto para el mundo “Sic mortuus mundo. Vivus iterum Deo”. Tras la ceremonia se le llevaba a un lazareto extramuros de la ciudad y allí se le abandonaba, en el mejor de los casos habitaría una cabaña donde, bien visible, habría una cruz y un limosnero que indicara que era la “casa del leproso” y, a su alrededor, una empalizada para que no escapara...

En la Leprosería de Sevilla, en el Hospital de San Lázaro destacan la llamada Torre de los Gausines, era de origen medieval y hoy día está oculta tras la primera crujía del conjunto y sólo visible la parte alta de la torre desde el patio interior. La Iglesia que tiene la orientación litúrgica girada respecto al conjunto y que es casi un cuadrado perfecto, con techumbre de madera y arcos apuntados en los pilares cruciformes. Destaca también parte de la fachada renacentista que se conecta al resto del conjunto.

En el siglo XVI escribía Luis de Peraza: “El mal que se dice de San Lázaro, que es una gafedad de un terrible mal contagioso, los médicos afirman, y aún los canonistas lo sienten, en el título me matrimonio en el título de los leprosos que se pega; hay para ellos un tercio de legua fuera de la Puerta Macarena desta real ciudad Sevilla, un solemne hospital de la advocación de San Lázaro donde tienen su compás de casas en que moran maridos y mujeres; tienen huerta y una iglesia de mucha devoción, donde van a tener novenas las gentes de Sevilla en especial en tiempos de tribulación”.

Documentos históricos e investigación histórica

De la etapa medieval, como leprosería, de San Lázaro se tienen otros documentos como el del archivo de diputación: “Traslado de fecha 1574, de la Provisión del Rey Alfonso XI sobre los enfermos de esta casa en Sevilla a 13 de junio de la era de 1372” y las disposiciones de rey Alfonso XI en 1334. La “Casa de San Lázaro” como lugar de residencia para los enfermos de lepra de los arzobispados de Cádiz y Sevilla exigía medidas severas contra los reclusos. En una carta, sobre la enfermedad, se decía:

“Sepades que Cristóbal Martín, mayoral de la casa de los malatos de San

Lázaro de Seuilla me mostró vna carta del rey don Alfón mio padre, que

Dios perdone, en que mandava que todos aquellos que danados de

gafedat que no consyntiésedes que moren entre los omes sanos porque

se les pode do ende seguir muy grant mal e que ayudásedes al mayoral

de la casa de Sant Láazaro e, aquellos que lo oviesen de fazer por él, a

fazer yr morar a los que tales fuesen a Sant Lázaro con los otros gafos. E

yo por guardamiento de vosotros e por que tengo que pode acaesçer muy

grant dano tovelo por bien”.

Y también:

“E agora dizen que fallan algunos mal dannados desta enfemedat e

porque son ricos e pechan a los que les an de consstrenir que les dan

pasada et el mayoral sobre dicho, ni los que lo an de fazer por el, no les

pueden fazer yr morar a San Lázaro. Ende vos mando, vista esta my

carta, a cada vnos de vos en vuestros Iugares que, aquellos que vos

rnostrare el mayoral de la casa de Sant Lázaro de Seuilla, e sus omes

que lo ovieren a fazer por él, que son dannados de gafedat que les non

consyntades morar entre los otros que sea omes, e que les fagades yr

morar a Sant Lázaro con los otros gafos”.

En un clima como el de Sevilla, muy cálido, se daban las condiciones idóneas para propagar la temida enfermedad y San Fernando, consciente de ello, mandó realizar esta construcción como oportuna medida sanitaria. El tiempo haría que, poco a poco, se convirtiera en un hospital general lejos de la “especialización” en personas aquejadas con lepra.


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