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Sevilla recupera el saldo migratorio positivo tras un lustro en negativo

En el año 2017 recalaron en la provincia 1.002 personas más de las que hicieron las maletas

21 jul 2018 / 20:15 h - Actualizado: 22 jul 2018 / 14:37 h.
  • La mitad de quienes cambiaron de residencia en Sevilla lo hizo para instalarse en otros municipios de la provincia. / El Correo
    La mitad de quienes cambiaron de residencia en Sevilla lo hizo para instalarse en otros municipios de la provincia. / El Correo

Por primera vez después de cinco años consecutivos en negativo, Sevilla cerró 2017 con un saldo migratorio positivo, esto es, con la llegada de un mayor número de personas de las que se marcharon de la provincia. La mitad de los inmigrantes retornó a su tierra de nacimiento, mientras que solo uno de cada cuatro (26,7 por ciento) de los que eligieron la provincia para asentarse había nacido fuera de las fronteras españolas.

Además, la capital hispalense ganó 19.055 nuevos residentes (10.223 andaluces), aunque también vio cómo se iban otros tantos, 18.133 en particular, lo que deja su saldo migratorio en positivo en 922 personas. Son algunos de los titulares que deja el balance migratorio anual recogido en la Estadística de Variaciones Residenciales del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) publicado esta semana.

Sevilla contabilizó el ejercicio pasado la entrada de 54.651 personas, un 1,63 por ciento más de las que llegaron en 2016, mientras que fueron 53.649 las que decidieron hacer las maletas para fijar su residencia en otros puntos del país y en el extranjero, lo que supone un descenso interanual del dos por ciento, y que deja un saldo migratorio positivo de 1.002 personas.

Se trata de una ligera recuperación que, no obstante, dista de los volúmenes de llegadas que se registraron durante los primeros años de la crisis, según arrojan los datos estadísticos.

Por ejemplo, hay que remontarse a 2011 para encontrar el último año en el que la provincia registró más inmigrantes que emigrantes (con un saldo favorable de 4.671 personas), mientras que en los ejercicios de 2008 y 2009 el saldo migratorio positivo rozó las 13.000 y las 7.600 personas, respectivamente.

Seis de cada diez personas que cambiaron de residencia el año pasado habían nacido en Sevilla y la mayor parte de los que se mudaron no salieron de los límites de la provincia. Es lo que hicieron 28.298 sevillanos (el 52,7 por ciento), que trasladaron su domicilio a otro municipio.

A gran distancia, Cádiz, Málaga y Huelva fueron las provincias andaluzas por las que más se decantaron los sevillanos, con 2.079, 1.618 y 1.600 cambios de domicilio. De esta manera, se quedaron en la comunidad andaluza 35.796, de los cuales 3.349 tenían nacionalidad extranjera, mientras que fueron 12.650 los que se instalaron en otras provincias españolas. Los destinos preferidos fueron, por este orden y ya fuera de Andalucía, la Comunidad de Madrid (3.191), Cataluña (1.849), Islas Baleares (1.652), Islas Canarias (1.334) y Comunidad Valenciana (1.034).

Por su parte, fueron 5.361 las personas que establecieron su residencia en el extranjero, lo que supuso un descenso del 17,15 por ciento en comparación con quienes se mudaron a otros países en 2016 procedentes de Sevilla (un total de 6.471). De hecho, se trata de la cifra más baja desde el año 2009 (cuando se marcharon fuera 4.808 residentes sevillanos). El perfil del emigrante se concentró en las horquillas de edad de 25 a 39 años. Aunque en más de la mitad de los casos no consta el destino, entre los que sí se conoce predomina la opción de Europa (1.335 casos), seguida de América (801), Asia (149), África (89) y Oceanía (22).

Por otra parte, 10.728 personas de las que se marcharon habían nacido en otros países (el 20 por ciento).

Del otro lado de la balanza, de quienes fijaron su residencia en la provincia el año pasado, una de cada dos personas que recalaron en Sevilla retornó a su tierra de nacimiento, ya que o eran del mismo municipio u oriundos de otra localidad de la provincia hispalense.

En conjunto, un total de 35.796 llegaron procedentes de otros puntos de Andalucía, casi 9.500 personas desembarcaron desde otros puntos del país y 9.364 recalaron del extranjero, un 17 por ciento más que el año anterior, al mismo nivel que en 2011.

Destaca en este capítulo el retorno de perfiles jóvenes, ya que el grueso de inmigrantes tenía entre 25 y 29 años (1.425), seguido del grupo de entre 30 y 34 años (1.259) y de 20 a 24 años (1.118). La mayoría de nuevos residentes llegaron de países de América (4.139), Europa (2.005) y África (978).


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