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Sevilla se apunta a la economía del bien común en busca del bienestar

El Ayuntamiento y la Asociación Andaluza de Fomento de este capitalismo de rostro humano firmaron ayer un convenio en la sede de la UNIA en la Cartuja

12 sep 2016 / 17:23 h - Actualizado: 12 sep 2016 / 21:42 h.
"Economía","Responsabilidad social empresarial","Estado del Bienestar","Juan Espadas"
  • Espadas –en el centro– y Felber –segundo por la derecha–, firmaron el convenio de adhesión de Sevilla a la doctrina del Bien Común. / Manuel Gómez
    Espadas –en el centro– y Felber –segundo por la derecha–, firmaron el convenio de adhesión de Sevilla a la doctrina del Bien Común. / Manuel Gómez

Una de las lecciones de la crisis es que los indicadores económicos de referencia machacan a las personas.

Por ello algunos economistas, como Christian Felber, han ideado una manera alternativa y más humana de gestionar el dinero de las empresas y también de los organismos públicos.

Se llama economía del bien común y ayer este apóstol del bienestar bendijo con su presencia la firma del convenio por el que el Ayuntamiento de Sevilla se adhiere a la economía del bien común. El acto se celebró en la sede de la Cartuja de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), ya que Falber inauguró allí los cursos de verano.

Firmar un convenio con la Asociación Andaluza de Fomento de la Economía del Bien Común (o con cualquiera de sus cinco asociaciones regionales en España o la media docena de asociaciones internacionales que ya funcionan) significa «iniciar un proceso», explicó el alcalde, Juan Espadas (PSOE), «de introducir ética en el mercado, de saber si estamos optando por mejorar el medio ambiente o a los agentes económicos locales y no solo la cifra del Producto Interior Bruto (PIB)».

Para ello se abrirán más cauces de participación de la sociedad civil, y a plazo inmediato el proyecto sirve para hacer de faro o «referencia política» para otros municipios –en España hay 17 ayuntamientos asociados, pero solo Zaragoza de un peso similar a Sevilla–.

A largo plazo este proceso debe servir para cambiar las condiciones en la que el ayuntamiento decide sus contratos («para no priorizar la oferta más barata, sino la mejor: la que incluya a colectivos desfavorecidos como mano de obra, la que piense en las consecuencias ambientales, la que se surta de proveedores locales...», explicó el alcalde). «Es un proceso enormemente ambicioso y no tenemos miedo a los cambios, pero lo haremos de la mano de profesionales para que quede claro que no será una pose», apostilló.

El profesor Felber, que además de abrir los cursos de la UNIA presentó su libro Salvemos el euro, explicó que el fin a largo plazo del a economía del bien común debe llevar a una «reforma democrática de las constituciones nacionales, de Europa y de la ONU», y que todo eso se empieza «por pasos de enano, aunque el convenio que firma Sevilla ya no lo es».

No solo los ayuntamientos se han apuntado a la economía del bien común. Empresas de hasta 2.200 empleados de 45 países ya tienen en cuenta que sus beneficios deben medir también el bienestar que generan en sus trabajadores y alrededor.

En Andalucía el ejemplo privado más destacado por ahora es Subbética Ecológica, de Cabra (Córdoba), que aglutina a 40 productores y 400 consumidores, expuso el presidente de la Asociación Andaluza de Fomento de la Economía del Bien Común, Fernando Dugo.

Además, Felber indicó que esta iniciativa –que busca el respaldo social, antes que el político– tiene un amplio apoyo partidista en toda Europa. En España, «desde IU a formaciones conservadoras», indicó, y señaló que la ciudad de Málaga está también interesada.

Dugo concretó que la capital malagueña, con alcalde del PP –Francisco de la Torre–, organizará en el mes de abril de 2017 un gran evento de economía alternativa y del bien común.


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