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Un atlas infinito de iglesias, capillas y devociones

El casco antiguo de Sevilla es uno de los más grandes de Europa y contiene un altísimo número de templos cristianos. Sólo Roma nos supera en número

21 nov 2016 / 00:08 h - Actualizado: 21 nov 2016 / 07:00 h.
"Cofradías","Arte","Arquitectura","Imaginería","Religión","Historia","A mayor gloria de Sevilla"

Sólo Roma supera a Sevilla como ciudad con mayor número de templos del orbe católico. El casco antiguo de nuestra ciudad es uno de los de mayor superficie de Europa, con lo que tiene cierta lógica que haya tantas iglesias, la gran mayoría construidas entre los siglos XV y XVIII.

En este última centuria citada, se contabilizaban en intramuros casi cien fundaciones religiosas de frailes y monjas. Todas ellas contaban con un templo –ya fuera una pequeña capilla o una gran iglesia– en el que radicaban sus cultos.

Santa

De esa época datan precisamente un gran número de iglesias que no están a la vista del gran público y que son verdaderas joyas de la historia del arte. Se trata de los templos que contienen los conventos y monasterios, cuya vida está más alejada de la cotidianidad del sevillano, pero que llevan siglos entre nosotros. Los conventos de Santa Inés, Santa Rosalía, Santa Ana, Las Mínimas, San Leandro, etc, son verdaderas obras de arte que, además, conservan esa manera de vivir la espiritualidad para la que fueron diseñados. La gran mayoría de ellos se concentran en la zona noroeste del casco antiguo, entre la plaza del Museo y la antigua puerta de la Barqueta en la calle Calatrava, y en la antigua judería. Algunos de ellos pueden ser visitados casi como cualquier otro monumento, aunque bien es verdad que la mayoría están fuera de cualquier circuito turístico. Es posible visitar las estancias de culto de la algunos de estos conventos y monasterios, como el de Santa Clara, pero no esperemos encontrar un cartel o una página web en la mayoría de ellos. Será necesario dirigirnos a su prior o su madre superiora, momento desde el cual habremos de adaptarnos a horarios y protocolos que nada tienen que ver con los turísticos.

También están fuera de los circuitos masivos otras de las joyas escondidas de nuestra ciudad: las capillas de los palacios. Es ahora posible, por ejemplo, visitar la del Palacio de las Dueñas o la de la Casa Pilatos, pero no se queden sin ver la del Palacio de San Telmo, todo un prodigio del barroco.

Alrededor de las iglesias de Sevilla se fueron formando las collaciones, los barrios de los parroquianos que, concentrados ya en torno a sus oficios o a su origen, hacían la vida en torno a templos como San Lorenzo, San Vicente o San Esteban.

La enorme cantidad de iglesias en nuestra ciudad llama aún más la atención cuando se tiene en cuenta que Sevilla fue musulmana durante casi cinco siglos. Hasta después de su conquista, en 1248, no se comenzaron a construir estos edificios, razón por la cual el visigodo y el románico están prácticamente inéditos en la capital hispalense. En su lugar nos quedaron las herencias almohades y almorávides, que aportaron una enorme personalidad a las construcciones cristianas inmediatamente posteriores, cuyo estilo híbrido brilla en templos como Omnium Sanctorum, San Esteban, Santa Marina o San Andrés, que, por ejemplo, lucen ábsides poligonales y almenados característicos de estas construcciones gótico-mudéjares.

En estas páginas recorremos algo más en detalle treinta iglesias y capillas que clasificamos en tres ránkings, a sabiendas de que tenemos tanta variedad que la nómina de todos ellos bien podría ser otra. Se nos ocurren decenas de rutas con las que visitar estas joyas, interesantes tanto para turistas como para sevillanos.

TOP 10 JOYAS ESCONDIDAS

Iglesia

1. Iglesia del colegio de las Mercedarias. Pocos conocen la existencia de este pequeño templo, ahora dentro del colegio de las Mercedarias, en la zona de San Lorenzo. Perteneció al convento de Santiago de los Caballeros y en él tuvo su sede la hermandad del Gran Poder en el siglo XVI. Es de estilo gótico y tiene la particularidad de tener dos naves anexas, una de ellas construida para albergar la tumba de un noble. Allí se puede admirar la primitiva imagen de la Virgen de la Merced, de origen gótico y a la que rinde culto la comunidad mercedaria. (Calle San Vicente, 102)

2. Iglesia del Monasterio de Santa Paula. Es uno de los grandes tesoros del gótico-mudéjar de Sevilla, algo que deja patente desde fachada principal, que tiene trabajos de Niculoso Pisano. Dentro, la gran protagonista arquitectónica es su rica bóveda de nervadura gótica, así como dos obras de dos de los grandes escultores del XVII: un San Juan Evangelista de Martínez Montañés en un retablo de Alonso Cano. (Calle Santa Paula, 11)

3. Capilla del Palacio Arzobispal. Pronto podrá verse, junto con el resto de las principales dependencias del Palacio Arzobispal, su capilla privada. Esta estancia está presidida por una talla de la Inmaculada, obra de Cayetano Acosta, el último gran escultor de la Escuela Barroca Sevillana. El palacio episcopal guarda también otras dos capillas anexas a los despachos principales. (Plaza Virgen de los Reyes)

4. Iglesia del monasterio de San Clemente. Aunque tiene una sola nave, esta iglesia tiene un enorme tamaño para tratarse de un templo monástico. Su retablo mayor, obra de Felipe y Gaspar de Ribas, está considerado como uno de los más completos del barroco sevillano. En su suelo está enterrada la reina María de Portugal, esposa de Alfonso XI y madre de Pedro I el Cruel. (Calle Reposo, 9)

5. Iglesia del Hospital de los Venerables. A medio camino entre el barroco y el neoclásico, este templo es una de las mayores joyas escondidas de la ciudad. En su interior hay pinturas de Valdés Leal y su hijo, Lucas Valdés, así como dos esculturas (San Juan Bautista y San Juan Evangelista) atribuidas a Martínez Montañés. (Plaza de los Venerables, 8)

6. Iglesia del Convento Madre de Dios. Es una de las iglesias de convento más fáciles de visitar, pues tiene puerta directa a la calle y un horario accesible. Sorprende la enormidad de su única nave, con un curioso coro a la derecha y un enorme retablo (de Francisco Barahona) a la izquierda coronado con un rico artesonado mudéjar. (Calle San José, 4)

7. Capilla de San Onofre. Está en la Plaza Nueva y pasa absolutamente desapercibida, pues está integrada en la arquitectura de mediados del XIX. Sin embargo, se trata de un edificio del siglo XVII, que formaba parte de la Casa Grande de San Francisco (cuyo otro vestigio es el Arquillo del Ayuntamiento). Pertenece a la hermandad de las Ánimas de San Onofre. (Plaza Nueva, 3)

8. Iglesia de Santa María la Blanca. En el siglo XIII fue sinagoga –no en vano, se encuentra en la antigua judería–, hasta que una revuelta antijudía en 1391 la transformó en iglesia. Durante muchos años estuvo cerrada al público, pendiente de restauración. Desde hace ya un año puede visitarse y disfrutar con las llamativas yeserías que cubren toda la techumbre. (Calle Santa María la Blanca, 5)

9. Iglesia del exconvento de la Paz. Es conocida por ser el templo de la hermandad de la Mortaja, que se tuvo que ir de Santa Marina en 1936. Hay un retablo cerámico en el compás del antiguo convento que recuerda esta historia. En el coro de esta iglesia puede contemplarse el paso de esta hermandad, otra joya del barroco, así como los dieciocho ciriales que le dan fama. (Calle Bustos Tavera, 15)

10. San Antonio Abad. Bien es verdad que la iglesia de San Antonio Abad es de las más visitadas de Sevilla, pues, además de ser muy céntrica, da cobijo a las imágenes de la hermandad del Silencio y a la muy devocional de San Judas Tadeo. Sin embargo, pocos se fijan en la riqueza y profusión de detalles de un templo que, en muy poco espacio, concentra un buen número de singularidades. (Calle Alfonso XII, 3)

TOP 10 JOYAS MONUMENTALES

Santa

1. Santa Ana. Es uno de los edificios religiosos más antiguos de Sevilla, construido por Alfonso X 28 años después de la reconquista. Su antigüedad, su estado de conservación y su tamaño, la hacen coronar este ránking. La que fuera considerada catedral de Triana –a ella procesionaron durante siglos las hermandades trianeras– celebra este año 750 años de vida. (Calle Vázquez de Leca, 1)

2. La Caridad. Aunque el edificio es otra de las maravillas de la arquitectura del XVII, su interior guarda las obras más famosas de Valdés Leal: Finis Gloriae Mundi y In ictu oculi. Tiene además obras del escultor Pedro Roldán. (Calle Temprado)

3. La Magdalena. Nada menos que cinco hermandades de gloria y penitencia están radicadas en uno de los templos más esplendorosos de Sevilla, muestra del barroco más rico. En su interior, dos obras de Zurbarán. (Calle Bailén, 5)

4. El Salvador. Desde su profunda restauración en 2003 es una de los puntos de obligada visita para el turista. Es la casa del Señor de Pasión, cuya capilla es portentosa. Sorprenden la enormidad del retablo Mayor y del de la Virgen de las Aguas. (Plaza del Salvador)

5. El Sagrario. Al lado de la Catedral, a muchos pasa desapercibida, pues su puerta principal no le hace justicia. En su interior hay ocho capillas, una de ellas con el Cristo de la Corona. La preside un Descendimiento de Roldán. (Avenida de la Constitución)

6. San Luis de los Franceses. Recientemente reabierta al público tras una profunda restauración, es una enorme joya de la arquitectura barroca. En su interior destacan un conjunto de grandes columnas salomónicas. (Calle San Luis, 27)

7. La Anunciación. Su origen jesuita explica su austeridad, en comparación con otros edificios renacentistas. Tiene una cripta con sevillanos ilustres enterrados, como Gustavo Adolfo Bécquer. Fue capilla de la Universidad y casa del Cristo de la Buena Muerte. Hoy cobija a la hermandad del Valle. (Calle Laraña)

8. Santa Catalina. Es una antigua mezquita, cuyos trazos aún son visibles en el muro noroeste, la puerta y el alminar. Sobre ella se construyó este templo en el siglo XIV. Se espera su restauración desde hace décadas. (Calle Alhóndiga, 6)

9. Los Terceros. Es lo que queda del enorme convento de los Terceros, que abarcaba hasta casi la Puerta Osario. Uno de los templos de mayor tamaño de Sevilla, que hoy día es la sede de la hermandad de la Cena. (Calle Sol, 8)

10. San Jacinto. Es, junto con Santa Ana, el otro gran templo trianero. Aunque data de finales del XVIII, en el mismo lugar ya había otro edificio religioso, la ermita de la Candelaria. Una de sus características es su singular espadaña en ángulo recto. (Calle San Jacinto, 41)

TOP 10 JOYAS DE LA DEVOCIÓN POPULAR

Macarena

1. Basílica de la Macarena. Se construyó en 1949 para albergar los titulares de la hermandad de la Macarena, pues un incendio afectó seriamente a la iglesia de San Gil, ahora anexa por el ábside. El atrio es uno de los escenarios más señalados de la Madrugá. Una vez se está en su interior, cuesta muchísimo fijarse en otra cosa que no sea lo que está al fondo, dominando poderosamente toda la escena: la Virgen de la Esperanza. (Calle Bécquer, 1)

2. Basílica del Gran Poder. La casa del Señor de Sevilla acaba de cumplir 50 años, por lo que no se trata de un edificio de especial interés histórico artístico. Sin embargo, guarda la mayor devoción de la ciudad. (Plaza de San Lorenzo)

3. San Juan de la Palma. Al igual que otros muchas iglesias del centro de Sevilla, la de San Juan de la Palma se edifició sobre los restos de una antigua mezquita. La preside una de las devociones más profundas de la ciudad: la Virgen de la Amargura. Además de la hermandad del Domingo de Ramos, el templo alberga a la de la Virgen de la Cabeza. Es la parroquia principal de una de las zonas más populosas del centro de la ciudad. (Calle San Juan de la Palma, 15)

4. Capilla de los Marineros. Este pequeño templo de Triana es sin duda uno de los que más devotos atrae el cabo del año, pues es la casa de la Virgen de la Esperanza y del Señor de las Tres Caídas, que fueron inquilinos durante siglos de Santa Ana hasta 1962. Es uno de los lugares más visitados durante el Jueves Santo, horas ante de la salida procesional de la hermandad. El edificio data de 1759 y sucedió a la capilla de Mareantes. (Calle Pureza, 51)

5. San Lorenzo. Da nombre a una de las collaciones con más solera de Sevilla. Fue la sede del Gran Poder durante mucho tiempo. Ahora guarda las imágenes de las hermandades del Dulce Nombre y de la Soledad, que tiene un enorme número de devotos. Una de sus grandes atractivos es el retablo de la Virgen de Rocamador. Originariamente (s. XIV) fue un templo de tres naves, ampliadas a cinco en el XVIII y el XIX. (Plaza de San Lorenzo)

6. Basílica del Patrocinio. En realidad está formada por la unión de dos templos: la primitiva capilla del Patrocinio (XVII) y otra que la amplía en 1946. Esta ampliación respondía a que no se podía dar cobijo en los cultos a la gran cantidad de fieles que tenía (y tiene) una de las mayores devociones de Sevilla: el Cristo del Cachorro. En 2012 el papa Benedicto XVI le da categoría de basílica menor. (Calle Castilla, 182)

7. Omnium Sanctorum. Es otro de los templos más antiguos de la ciudad. Fue levantado sólo un año después de que se reconquistara Sevilla en 1248 y es el paradigma de construcción mudéjar: mitad islámica, mitad cristiana. Se trata de una de las parroquias más populares del centro, con aún mucha actividad parroquial. Es además la sede de dos hermandades de penitencia: los Javieres y el Carmen Doloroso. (Calle Peris Mencheta, 2)

8. Santuario del Valle. La antigua iglesia del Convento del Valle fue durante décadas una verdadera ruina, hasta que en 1996 fue cedida por el Ayuntamiento a la hermandad de los Gitanos. Gracias al patrocinio de Cayetana de Alba se reconstruye el templo, dando cobijo al Señor de la Salud y a la Virgen de las Angustias, que dejan ya por fin de dar tumbos un buen número de templos. Ahora ya, por fin, es la casa de los Gitanos. (Calle Verónica, 6)

9. San Vicente. La collación de San Vicente fue en su día una de las más populosas de la ciudad. Su parroquia aún mantiene una gran importancia en la zona y es la sede de dos cofradías con mucha historia: las Siete Palabras y las Penas. Este edificio fue levantado sobre los restos de un templo paleocristiano y visigodo. Por fuera es un edificio discreto para su tiempo, pero el interior es grandioso, empezando por su artesonado. (Calle Miguel Cid, 1)

10. Basílica-Santuario de Santa María Auxiliadora. Su ubicación la mantiene prácticamente escondida, pero se trata de uno de los templos con más historia (1621) de la ciudad, que además está extramuros. En su subsuelo se encuentran las ruinas de una cárcel del siglo III, donde se dice fueron martirizadas las Santas Justa y Rufina. Es la sede de la hermandad de la Trinidad. (Calle María Auxiliadora, 18)


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