Crónicas dominicales

Un gesto habla por usted: la comunicación no verbal

En algunos espacios de TV acuden a expertos en comunicación no verbal para que nos digan lo que realmente quieren comunicar determinadas personas. Aunque uno no quiera, un gesto del cuerpo puede delatarle. No hace falta hablar.

28 nov 2021 / 04:36 h - Actualizado: 27 nov 2021 / 11:03 h.
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Según la experta en comunicación no verbal Cristina Isabel Bedoya Cabrera, la comunicación siempre ha existido ya que el ser humano ha tenido, desde tiempos inmemoriales, la necesidad de transmitir sus pensamientos, emociones y acciones. Esto es lo que conocemos comúnmente como comunicación. Es una evidencia que la comunicación nace de la necesidad de relacionarnos con otros seres humanos o seres vivos y para que esto funcione es necesario de un emisor, un receptor, un canal y un código. Otros expertos creen que la comunicación es un proceso mediante el cual una persona se relaciona con otra mediante un mensaje que puede ser un pensamiento, una idea, una opinión o incluso una conducta o una actitud. Las acciones, como la conducta, presencia física o la actitud, nos llevan a la comunicación no verbal, ésa que los sujetos no quisieran que se supiera.

Algunos estudios han demostrado que la palabra solo transmite un 7%, aproximadamente, de la información que se comunica. Un 38% se transmite por el tono de voz. El 55% de la comunicación, y con mucho la mayor parte de ella, deriva de la fisiología o lenguaje corporal. No es fácil definir la comunicación no verbal pero podemos servirnos de estudiosos concretos que han añadido ideas a las ya expuestas. Hay una autora clásica en este campo, Flora Davis, quien en su libro La comunicación no verbal, hace alusión a que las palabras no son todo, es decir, que estas “son solo el comienzo porque detrás de ellas está el cimiento sobre el cual se construyen las relaciones humanas, la comunicación no verbal”. Además, Davis asegura que “las palabras son hermosas, fascinantes e importantes, pero las hemos sobreestimado, ya que no representan la totalidad, ni siquiera la mitad del mensaje”.

Para no aburrir con excesivos nombres, diré que otros autores abundan en las ideas de Flora Davis cuando afirman que es posible mantener una comunicación sin la intervención del elemento verbal. Por consiguiente, la comunicación no verbal no es más que las señales emitidas que forman parte del mensaje.

El comportamiento no verbal

La mencionada Cristina Isabel Bedoya Cabrera, máster en Comunicación Institucional, recoge en sus investigaciones los análisis de la profesora y experta en psicología social Trinidad Núñez Domínguez, en torno a los principales rasgos que caracterizan la comunicación no verbal. En este sentido apunta que la doctora Núñez propone cuatro grandes grupos, que servirán para el análisis del comportamiento no verbal.

a) Comportamientos no verbales con movimiento.

El comportamiento no verbal es el estudio de mensajes vocales y no vocales que no poseen un código explícito, invariable y constituido por unidades discretas, es decir, un código lingüístico. El comportamiento no verbal es el comportamiento espacial del hombre, es decir, sus movimientos.

b) Comportamientos no verbales sin movimiento

Se entiende por comportamientos no verbales sin movimiento aquello que ves en el exterior de una persona, por ejemplo, su vestimenta, estatura, género, color de cabello, estatura, etc. que si bien no comunica sí informa en una primera impresión, de acuerdo con el contexto de la situación.

c) El paralenguaje

Aspectos como un suspiro, un bostezo, la risa, la intensidad de la voz, o la entonación, por decir algunos, son muy ilustrativos. Según cómo los expresemos pueden dar una dimensión pragmática que permitirá que el receptor pueda entender si es una broma, una ironía, una mentira o verdad, queja, entre otros, es decir que podrá darse cuenta de la intencionalidad o el sentido que emitió el mensaje.

d) El contexto en la relación comunicativa

Cuando se habla de contexto en la relación comunicativa los expertos se refieren al entorno ambiental que es un elemento clave ya que dependiendo del lugar desde donde se transmita el mensaje éste puede verse influido positiva o negativamente.

Significado de algunos gestos

Vamos ahora a ser más concretos y menos teóricos, señalando los significados que más suelen dársele a determinados gestos que llevamos a cabo mientras hablamos o “actuamos”.

1. La perspectiva jerárquica.

Es algo tan antiguo como la Mesopotamia clásica de los siglos XXI al XVIII antes de Cristo cuando el rey es situado en una posición superior a la de sus súbditos, incluso de los súbditos más ilustres. En la TV podemos observar cómo el presentador de un programa se sienta en una mesa que está en una posición más elevada en relación con el entrevistado. Se trata de una intencionalidad doble: se realza la personalidad del entrevistador y se coloca al entrevistado en una situación “inferior” que puede provocarle una persuasión por parte del entrevistador que el entrevistado deberá superar.

2. La vestimenta

En publicidad, se utiliza con asiduidad la bata blanca del científico o del médico que suele ser símbolo de respeto, seriedad, rigor, verdad. Por otra parte, el color gris en un traje de caballero, por ejemplo, transmite no tanta formalidad como el negro que proyecta sofisticación, autoridad, seriedad excesiva, incluso severidad (van a ver ustedes en el mensaje de Navidad cómo el rey no utilizará el negro). Una camisa blanca comunica transparencia. La chaqueta abierta transmite relajación al receptor y, en el caso de una persona que se dirija a un público más conservador, serán necesarios su anillo de casado e incluso unos gemelos en las mangas que no se signifiquen por ser de oro sino de otro material intermedio.

3. Las piernas

Sostienen algunos estudiosos que esa postura tan habitual en nuestra cultura como es el hecho de cruzar las piernas, generalmente la derecha sobre la izquierda puede denotar nerviosismo o autodefensa. Un ligero movimiento de rodillas al estar sentado denota un cierto estado de incomodidad física o psicofísica que puede salir a relucir cuando el protagonista trata temas que le son especialmente espinosos y desagradables.

4. Otros movimientos corporales

A los políticos y a otras personalidades públicas les suelen asesorar en determinados movimientos que, se supone, irán en su beneficio, pero si los ejercita en exceso pueden provocar la distracción del receptor y por consiguiente una ineficacia inesperada del contenido de su mensaje. Tal es el caso de demasiados gestos con brazos o manos que se unen a los instintivos de ojos, cejas, hombros y cabeza. Señalarse a sí mismo con la mano es signo de creer en lo que está diciendo. Situar la palma de la mano bocarriba puede ser signo de honradez. Sin embargo, situar la palma de la mano en el lado contrario al del corazón puede no ser efectivo. La sonrisa debe ser lo más natural posible, sin abusar de ella. Es lo más correcto hacer uso de ella al inicio y al final de una intervención.

5. Intimidad y cercanía

Tiene que ver no sólo con el tono y la imagen sino con el entorno de la persona que interviene. Ya que hemos citado al rey, no es lo mismo que su próxima alocución de Navidad nos la ofrezca desde el Salón de Tronos del Palacio Real -muy ampuloso y solemne-, que desde una habitación acogedora rodeado por fotos familiares pequeñas, el Belén, un árbol de Navidad, colores sosegadores alrededor y la luz justa.


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