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Un hombre culto y al que todos querían

Los vecinos y las hermandades le recuerdan como una persona «extraordinaria»

17 jul 2015 / 14:37 h - Actualizado: 17 jul 2015 / 18:58 h.
"Sucesos","El crimen del vicario"
  • Un hombre culto y al que todos querían

El sacerdote Carlos Martínez Pérez era un hombre muy querido en su barrio y por las hermandades con las que tenía relación. “Era un hombre muy culto”, dice de él el hermano mayor de la hermandad de la Virgen de los Reyes, patrona de los sastres, Miguel Andreu, de la que Martínez era su asesor espiritual. De hecho, era muy conocido en el barrio, porque, entre otras cosas, había nacido allí, en la calle Imperial en el año 1939, un 28 de noviembre. Y allí, muy cerquita, en la calle Francisco Carrión Mejías, perdía la vida tras ser asaltado y apuñalado brutalmente por la expareja de su sobrina.

Martínez era vicario de San Isidoro desde 2013 y tenía una estrecha relación con la hermandad que lleva el mismo nombre. “Era una persona extraordinaria, siempre disponible y la relación con la hermandad era extraordinaria”, asegura el hermano mayor de San Isidoro, Javier González-Gaggero. “Siempre estaba disponible para los cultos de la hermandad”, recuerda el hermano mayor, que explica que era él quien dirigía la eucaristía de los jueves.

Las hermanas del convento de San Leandro, tampoco dan crédito a lo ocurrido, más aún cuando acababa de marcharse del convento tras oficiar su misa diaria. Con ellas también tenía una estrecha relación, pues además de ser capellán, les daba clases a las religiosas. Se trataba de un hombre que había estudiado varias carreras y hablaba varios idiomas. Martínez llevaba 14 años como capellán, y las hermanas aseguran que era una persona que estaba siempre con los humildes.

Sus vecinos también lo califican como una persona “muy cercana” y esta mañana aún estaban en estado de schok intentando digerir la noticia. Todos sabían que tenía una sobrina, hija de una de sus dos hermanas (una de ellas fallecida hace muchos años y otra residente en Madrid), pero no conocían a la expareja de esta, un hombre de 52 años que está detenido como el presunto autor del crimen.Un hombre “humilde” y “muy entregado” con las personas que lo necesitaban, son algunos de los calificativos con los que hoy le recordaban en el número 8 de la calle Francisco Carrión Mejías.


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