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Un Primero de Mayo de campaña

Los sindicatos piden a los asistentes rehuir de la abstención y que den su voto «a la izquierda»

01 may 2016 / 21:05 h - Actualizado: 01 may 2016 / 21:46 h.
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  • Centenares de personas secundaron la manifestación del Día del Trabajo en Sevilla, que discurrió ayer por la avenida de la Constitución. / Inma Flores
    Centenares de personas secundaron la manifestación del Día del Trabajo en Sevilla, que discurrió ayer por la avenida de la Constitución. / Inma Flores
  • Los líderes sindicales de CCOO y UGT, ayer en Madrid. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)
    Los líderes sindicales de CCOO y UGT, ayer en Madrid. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)

No hace falta esperar al 10 de junio. A la campaña, que de facto han iniciado los partidos afeándose mutuamente el fracaso por no haber sido capaces de conformar gobierno, se han sumado los sindicatos, que convirtieron la jornada reivindicativa del Primero de Mayo en una petición expresa del voto para el 26 de junio.

«Es necesaria una movilización para llenar las urnas con votos de izquierdas», apuntó el secretario general de CCOO Sevilla, Alfonso Vidán. «A pesar de la decepción de no haber llegado a un gobierno de progreso, no podemos permitir que los mismos que gobiernan vuelvan a hacerlo», dijo.

Juan Bautista Ginés, su homólogo en UGT Sevilla, abundó en esa idea: «Hay que echarlos del Gobierno, no podemos no votar», tras apuntar que los populares son el Ejecutivo «más corrupto de Europa» y exigir a las formaciones emergentes y de izquierda que antepongan a los trabajadores para recuperar derechos. «Tenemos que luchar por volver a reivindicar lo que habíamos conquistado durante más de treinta años», como resultado de la labor de gobierno del PP, aseveró, en una jornada en la que imperó la sensación de que, a pesar de que el empleo es la principal batalla de nuestro tiempo, la movilización en el Día internacional del Trabajo no sintoniza con el ciudadano.

«Para eso haría falta contar mejor nuestro trabajo a la gente y recuperar al cien por cien la calle, que es el territorio por derecho propio de los trabajadores». Alfonso, 34 años, ha acudido con su mujer y sus dos hijos, Alfonso y Leonardo, tres años y uno, para reivindicar que se le dé «prioridad» al trabajo y se ponga fin a la precarización que ha traído consigo «la crisis económica y social que seguimos teniendo». Y sus hijos les acompañan porque quieren inculcarles desde pequeños valores como «la solidaridad», apunta.

Está afiliado a un sindicato –es difícil encontrar quién no lo esté o sea simpatizante de un movimiento político–, convencido de que es la «herramienta más útil desde un punto de vista organizativo» dentro de la empresa. Reconoce que las organizaciones sindicales tienen que hacer más esfuerzo para llegar a la gente joven y a los desempleados. «Es otra tarea pendiente», asegura, aunque recuerda la campaña de desprestigio a la que han sido sometidas las centrales.

Entre los manifestantes –las cifras de los sindicatos y de la Policía hablan de entre 3.000 y 5.000 asistentes en la capital–, menos apretados que otros años y con escasas pancartas de empresas en crisis o inmersas en procesos de ajuste laboral, cuesta encontrar gente joven. Cierra el cortejo un grupo de chavales de 16 a 25 años que enarbolan una sábana de la JOC (Juventud Obrera Cristiana) que, por conciencia, prefiere salir a la calle antes que quedarse en casa o irse a la playa. «La cosa está mal por las reformas del Gobierno y no cambiará nada si no intentamos hacer algo para cambiarlo», explican Andrea y Fran, 17 y 19 años, respectivamente. Justo unos pasos más adelante caminan Mercedes y Félix, quien recuerda que hace décadas llegó a contar 300 personas un Primero de Mayo. «Solemos venir, pero más ahora en estos momentos». Mercedes señala orgullosa a los jóvenes de detrás cuando se le pregunta por la media de edad de los asistentes y explica que, al igual que ellos, vienen del Polígono Sur. Ellos están afiliados a un sindicato, pero coinciden en que «hay que movilizarse para crear conciencia y que la gente salga de su posición acomodada», señala. Hay que activarse.

El lema de este año, Contra la pobreza salarial y social, trabajo y derechos, se ha repetido en las 76 ciudades españolas en las que se han desarrollado manifestaciones que han congregado a miles de personas. Una jornada reivindicativa que, además, se ha repetido por muchos puntos del planeta, desde La Habana a Moscú.


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