Un «sitio de perros» con mucha ciencia

El agua y los alimentos que circulan por Sevilla pasan por los controles del Laboratorio Municipal

23 ago 2018 / 07:00 h - Actualizado: 23 ago 2018 / 07:00 h.
  • Un «sitio de perros» con mucha ciencia

Los edificios burocráticos no pasan desapercibidos. Algunos sirven de indicación para señalar lugares, como la delegación de Hacienda que abraza en su plaza bares de buen comer o, también el Palacio de San Telmo, sede de la presidencia de la Junta de Andalucía que constituye por sí solo un atractivo turístico. Dentro del laberinto de construcciones que sirven al servicio público están aquellos que los ciudadanos visitan para darse de alta en la Seguridad Social o simplemente para echar una carta o recibir un paquete.

De estos edificios con sus respectivas funciones, hay uno en María Auxiliadora que los sevillanos puede que olviden, no recuerden o ignoren qué se cuece ahí dentro. Para los más mayores es «el sitio de los perros», para otros «el centro de vacunación» y para aquellos que cada mañana viven y trabajan entre sus paredes, levantadas ya hace más de cien años por el arquitecto Antonio Arévalo, es el Laboratorio Municipal.

El albero de la fachada se mezcla en el interior con el blanco sanitario. El Laboratorio Municipal es una extensión del tiempo representado en sus vitrinas repletas de utensilios y máquinas pretéritas que chocan con el presente y con las nuevas herramientas de alta tecnología. Una muestra de los instrumentos antiguos señala el camino hasta las tres salas que configuran el laboratorio. «Aquí hay muchas cosas con solera», indica Reyes Escudero, responsable del área de análisis clínico. En esta ala del laboratorio se realizan análisis de orina, heces o también el control de manipuladores de alimentos en toxiinfecciones. Desde aquí se promueven campañas como la de este año para la prevención del cáncer de colon o la programada para el próximo curso sobre diabetes y colesterol.

Toda persona que necesite un análisis clínico puede acceder a este servicio y recibir un trato personalizado. «Tienes que abonar unas tasas municipales, son precios públicos muy asequibles», detalla el director general del Laboratorio, Antonio Sánchez, quien también matiza que para los empleados municipales este servicio es gratuito. Entre las labores que realiza este centro, también cuentan con la prestación social. Hace varios meses un grupo de chicos y chicas del programa emple@ joven, menores de 30 años con dificultades para acceder al mercado laboral, acompañaron durante seis meses de prácticas remuneradas a Escudero en sus tareas. El resultado fue para la responsable «una maravilla».

En la «cocina limpia» como la llaman los responsables de microbiología, se realiza el análisis de muchos de los alimentos y el agua que consumimos. Para el ciudadano común posiblemente sea inusual, pero para José Javier Ibáñez, trabajador en microbiología, es muy habitual escuchar el término muestra testigo que consiste en guardar un ejemplar de los alimentos consumidos en el día, por ejemplo en un comedor o en una boda, para su posterior análisis en caso de contagio. El área de microbiología se encarga también de inspeccionar y prevenir la salmonela, de la que este año se han analizado 175 muestras.

Entre «hornos», «microondas» y «estufas» de más de 23.000 euros trabajan en el área de bromatología desde hace más de 25 años Manolo Gómez y Fernando de la Rosa. De esta sección, que controla entre otros los parámetros de calidad y contaminación en alimentos, sus responsables han llegado a analizar «43 kilos de atunes» o «200 kilos de angulas» incautados por la policía.

Lo que para el albero es el blanco neutro, los perros potencialmente peligrosos lo son para el laboratorio. Si en un área se habla de microorganismos, bacterias y mercurio, en la parte administrativa del Laboratorio Municipal se habla de dogos argentinos, pitbulls terrier y rottweilers. Aquellos que tengan un perro potencialmente peligroso sí habrán visitado el centenario edificio pero, probablemente obviando que ahí dentro también se «cocina» con alimentos. Estos habrán ido para recoger la tarjeta y certificar su tenencia de seguro para la mascota. Los perros callejeros son, aunque no lo parezca, asunto del Laboratorio Municipal. A través del área de zoosanitario, este organismo se encarga del rescate de animales de la ciudad de Sevilla y el control de plagas.

Cada mañana, para muchos durante más de 20 años, los trabajadores del Laboratorio Municipal entran a trabajar en un lugar y en un oficio desconocido para los sevillanos. En el interior de este edificio todos resaltan con orgullo el sello de calidad a nivel internacional que el laboratorio sevillano posee. Fuera, para muchos sigue siendo «el sitio de los perros» o «el centro de vacunación».


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