lunes, 06 julio 2020
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Va al tanatorio a despedir a un familiar y le desvalijan el coche

Juanjo Martínez, tras pasar el trago amargo del fallecimiento de su abuela, se encontró con el coche destrozado en las inmediaciones del cementerio de San Fernando

Juanmi Vega @Juanmivegar /
18 nov 2019 / 11:12 h - Actualizado: 18 nov 2019 / 11:48 h.
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  • Así quedó el coche tras unas horas aparcado en las inmediaciones del tanatorio. / Juanjo Martínez
    Así quedó el coche tras unas horas aparcado en las inmediaciones del tanatorio. / Juanjo Martínez

Ir al tanatorio nunca es plato de buen gusto. Cuando toca ir es porque hay que dar el último adiós a alguna persona que conocíamos o vamos a acompañar a ese amigo que ha perdido a un ser querido. Como decían los sobres de azúcar del bar Goma «aquí se está mejor que allí». Y el coche también está mejor metido en el parking del recinto.

Juanjo Martínez estuvo el domingo despidiéndose de su abuela. Aparcó el coche en los aparcamientos que se sitúan en la carretera que separa el tanatorio del cementerio. Allí, siempre se encuentran multitud de gorrillas, mayormente menores de edad y mujeres provenientes del asentamiento chabolista de el Vacie que exigen el impuesto revolucionario de un euro. Si no lo pagas, recibes una cantidad de improperios que van desde tu persona hasta a la que acabas de despedir. Y muchas veces, a pesar de pagar, te encuentras con un destrozo en tu coche, que es lo que le ocurrió a esta persona.

Martínez ha explicado a El Correo de Andalucía que «después de aparcar en la zona que está frente al muro del cementerio, le di un euro a una de las personas que están allí. Esa persona ni siquiera me ayudo a aparcar, pero le di el euro por el hecho de tener ‘miedo’ a que le hagan algo al coche. Encima de dárselo te miran con mala cara.

Después de un duro día dando el último adiós a mi abuela, llegas por la noche al coche y te encuentras con la luna del copiloto rota y la guantera registrada.

Va al tanatorio a despedir a un familiar y le desvalijan el coche

Es una vergüenza que esto pase y me he enterado de que no soy el único. Y ya no es sólo por mí, si no por cualquier otra persona que pueda sucederle lo mismo».

Al final, el suceso se quedó en destrozos menores, pues Juanjo Martínez sólo tenía tickets de compras y un libro que ni tocaron.

Juanjo Martínez publicó un tuit explicando lo sucedido y fueron muchos los que se sumaron a la denuncia, comentando que a ellos también les había ocurrido lo mismo.

Son muchos los sevillanos que exigen al Ayuntamiento que actúe en esa zona contra los gorrillas y la inseguridad existente. En el mes de febrero, El Correo de Andalucía ya publicó un reportaje explicando lo que ocurría en ese emplazamiento y nada ha cambiado desde entonces.

Sevilla, ciudad de gorrillas

Esta situación no se da exclusivamente en el entorno del tanatorio de la SE-30. Muchos otros lugares de la ciudad, sobre todo si hay solares amplios, son los escogidos por estos ‘profesionales’ de la ayuda al aparcamiento.

Va al tanatorio a despedir a un familiar y le desvalijan el coche

El pasado domingo, en las inmediaciones del Benito Villamarín, horas antes de la disputa del derbi, en el solar que se encuentra entre la avenida de Jerez y la avenida de Holanda, multitud de gorrillas de etnia gitana se encontraban dando indicaciones para aparcar.

El dispositivo que montan estas familias es muy peculiar. En la avenida de Italia se encuentran dos personas indicando cómo se accede al solar. Otras dos están por el acceso en la avenida de Holanda. Una vez entras, cada 15 metros te encuentras a uno de ellos que va dando indicaciones para que estaciones, ordenando el tráfico en ese lugar y de esta forma conseguir que puedan entrar el mayor número posible de vehículos.

Allí tienen carta blanca. Todos pagan y nadie se la juega a encontrarse con el coche con una luna reventada, la chapa rayada o una rueda pinchada.

Una vez el árbitro toca el silbato para que el balón eche a rodar, la mayoría desaparece. No lo hacen todos, los más jóvenes se quedan en las inmediaciones para intentar buscar a su siguiente víctima, pues tratan de aprovecharse de los que vuelven solos del campo a su casa para intentar robarles, con oscuridad y alevosía. Esto ocurrió, sin ir más lejos el pasado fin de semana del derbi y que varias personas han explicado a El Correo de Andalucía.

Además siempre tienen la misma forma. Van dos, normalmente un chico y una chica. Desde lejos llaman a la víctima y empiezan a pedir un euro para coger el autobús de vuelta a Las Vegas, la barriada más conflictiva de las 3.000 viviendas, diciendo que son de allí creen que amedrentan más.

Lo peor de todo es la indefensión, pues toda la policía sigue en los aledaños del estadio y si alguien trata de plantarles cara, a 20 metros hay otras tantas personas muy atentas a todo lo que ocurra y que no dudarán en meterse en una pelea sin preguntar el motivo de la misma.

Este es uno de los problemas que lleva sufriendo Sevilla durante años. Ningún gobierno ha sido capaz de meterle mano y los sevillanos siguen pagando otro impuesto más, el impuesto revolucionario y el que tiene un mayor interés si no lo pagas.


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