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Vídeo | ‘El libro de los Muertos’: 3.000 años de historia que ahora se pueden revisar en Sevilla

La Casa de la Ciencia muestra en Sevilla hasta julio ‘El papiro de Ani’, historia viva de una civilización que tenía toda una liturgia para conducir a los muertos al paraíso

28 sep 2019 / 11:30 h - Actualizado: 29 sep 2019 / 14:46 h.
  • Vídeo: CM EDITORES
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La exposición que se puede ver en Sevilla en estos días con el título de ‘Descifrando el Antiguo Egipto: Tutankhamón’, es mucho más que una muestra cualquiera, entre otras cosas por un detalle que no debe pasar desapercibido.

CM Editores presentaba en primicia mundial, a principios de año, la primera y única edición facsímil de El Libro de los Muertos más conocido y valorado del antiguo Egipto: ‘El Papiro de Ani’. Una de las secciones de esta joya de la historia egipcia, concretamente ‘El Juicio de Osiris’, que puede disfrutarse en la exposición.

‘El Papiro de Ani’ es uno de los libros más influyentes de la Historia y el referente religioso de los egipcios durante más de tres mil años. Su escritura jeroglífica, realizada por tres escribas en soporte papiro pintado a mano y de 23.6 metros de longitud, se remonta al año 1250 a.C. aproximadamente, durante la Dinastía XVIII. Las viñetas de las 37 secciones, de 60x40 centímetros, destacan por la belleza de sus ilustraciones y textos jeroglíficos.

Todo un testimonio artístico que relata el tránsito de dos mortales: Ani, escriba y alto cargo de la época, y su esposa Tutu, sacerdotisa de alto rango según indican las joyas con que aparece representada, hasta llegar al juicio de Osiris.

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Custodiado

Con Signatura EA 10470, el British Museum custodia desde 1888 esta obra fascinante que ilustra la historia de Egipto y la manera de pensar, el conjunto de creencias y la vida cotidiana de una cultura que tanto influyó en los judíos, griegos, romanos y finalmente en la Europa cristiana. En 1888 y por encargo del British Museum, Ernest Wallis Budge adquirió el papiro original que durante siglos había reposado en la Tumba de Ani en Tebas, Egipto, y lo trasladó a Londres. Sin embargo Budge cometió una atrocidad irreparable: cortó El Papiro de Ani en treinta y siete hojas de uniforme longitud para facilitar su manejo en el Museo Británico.

La calidad de las imágenes de El Papiro de Ani, cuyos colores se realzan sobre el papiro auténtico, hizo que este rollo se confeccionara de forma especial: normalmente se adaptaban las imágenes al texto y en este caso se adaptó el texto a las imágenes debido a la belleza de las mismas. Esto convierte a esta versión de El Libro de los Muertos en la más destacada de todas cuantas han sobrevivido.

‘El Juicio de Osiris’, una de las 37 secciones de 60x40 cm que conforma El Papiro de Ani, el Libro de los Muertos más importantes del antiguo Egipto, destaca por la belleza y el extraordinario interés de sus jeroglíficos e ilustraciones. Desde 1888 el British Museum custodia, bajo estrictas medidas de conservación y seguridad, este legado único de 23.6 metros.

Todo un lujo

Teniendo en cuenta que las copias de ‘El Libro de los Muertos’ no estaban al alcance de cualquiera y que la mayoría de las personas solo podían enterrar a sus difuntos con algún capítulo, a veces sin decorar, El Papiro de Ani, de gran tamaño y muy decorado, nos da una idea de la posición social y las riquezas de Ani y su esposa, lo que no fue óbice para que también emprendieran el viaje al más allá. Sus riquezas no les evitaron la travesía a través de la Duat, el inframundo, lugar donde se celebraba el juicio de Osiris y donde el espíritu del difunto debía enfrentarse a todo tipo de peligros y seres malignos. Todo ello para llegar a la Aaru, el entorno paradisíaco

donde reinaba Osiris y solo tenían cabida los espíritus de corazón puro.

Cabe destacar el famoso capítulo 125, el «Pesado del Corazón» en el juicio de Osiris, expuesto en la presente muestra, que aparece por vez primera en los reinados de Hatshepsut y Tutmosis III, c. 1475 a. C. En él, el difunto es guiado por el dios Anubis ante la presencia de Osiris, donde debe jurar que no ha cometido ningún pecado de una lista de 42 posibles, mediante la recitación de un texto conocido como la «Confesión Negativa». Entonces el corazón del difunto era pesado en una balanza ante la diosa Maat, que encarnaba la verdad y la justicia. Esta diosa era a menudo representada como una pluma de avestruz, el signo jeroglífico de su nombre. Si la balanza permanecía en equilibrio significaba que el difunto había llevado una vida ejemplar, tras lo que Anubis lo llevaba hasta Osiris y podía encontrar su sitio en el más allá.

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Justo de voz

Se convertía así en maa-kheru, que significa «reivindicado» o «justo de voz». Si la balanza no quedaba en equilibrio, al difunto le esperaba la temible bestia Ammyt, la Devoradora, lista para engullirlo y mandarlo a un poco placentero final.

Esta escena del papiro no es solo remarcable por su intensidad sino porque es uno de los pocos pasajes de El Libro de los Muertos con un contenido moral explícito.

El juicio del difunto y la Confesión Negativa eran una representación del código moral convencional que rigió la sociedad egipcia. Mientras que los Diez Mandamientos de la ética judeocristiana son normas de conducta establecidas por revelación divina, la Confesión Negativa es más una aplicación de lo divino en la moralidad diaria.

Para elaborar los 999 ejemplares de esta primera edición facsímil, limitada y bajo notario, de uno de los libros de referencia en la Historia, y no solo entre los egiptólogos, han sido necesarios cuatro años de trabajo especializado y varios viajes al corazón del Museo Británico en Londres, donde se custodia bajo estrictas medidas de seguridad.

El resultado es un papiro de lujo, fiel testigo del original, cuyo valor se incrementa gracias a la participación en la edición de Zahi Hawass: el “Indiana Jones egipcio”, antiguo ministro de antigüedades de Egipto y el egiptólogo más reputado en la actualidad, que ha prologado la edición. El periodista y conocido egiptólogo Nacho Ares ha participado en los comentarios del facsímil que, además, incluye una traducción completa de los jeroglíficos y una explicación pormenorizada de cada detalle de las imágenes.

Todo un enigma

Sostener entre las manos El Papiro de Ani, el Libro de los Muertos por antonomasia, es transportarse a través de los cinco sentidos a la fascinación enigmática que despierta la cultura egipcia, su historia, sus representaciones artísticas y sus ritos, entre los que se incluye su visión de la muerte y el posterior renacer.

Para entender la importancia y el contexto de El Papiro de Ani, debemos preguntarnos ¿qué es El Libro de los Muertos? Se trataba de una obra fundamental en el antiguo Egipto, ya que contenía un compendio de pautas, conjuros, oraciones, letanías, fórmulas mágicas y recitaciones que los egipcios, una vez fallecidos, debían seguir hasta presentarse en el juicio de Osiris, el dios egipcio de la resurrección, la vegetación y la agricultura, símbolo de la fertilidad y la regeneración del río Nilo (y previamente mortal). Rodeado de 42 jueces, se dirimía el pesado de la pureza de su alma, que le garantizaría o no el paso a la vida eterna. Más allá de su valor económico, pues un rollo podía suponer la mitad de una paga anual de un campesino, El Libro de los Muertos era crucial para garantizar la futura resurrección del difunto; sin él, podía sufrir una segunda muerte, lo que supondría su total destrucción.

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Una cultura distinta

El apasionado interés de la cultura egipcia por la muerte y por la vida, conlleva la creencia en una serie de fórmulas y sortilegios para lograr con éxito el tránsito al más allá; para renacer de nuevo; para volver a la tierra y que el alma de cada difunto retorne, tras el peregrinaje por el inframundo, a su antiguo cuerpo. Hasta la persona más humilde y sus familiares procuraban al difunto una tumba, un ajuar con utensilios cotidianos, incluso vasos, muebles y, en el caso de los más pudientes, joyas preciosas y pequeñas figuras con aperos agrícolas entre sus brazos cruzados, los ushebtis, que les prestarían su ayuda en las tareas agrícolas de obligado cumplimiento en el otro mundo. Por otro lado, las tumbas de los faraones se elaboraban con material resistente, y el tesoro mortuorio era tan valioso que durante siglos ha despertado sin pudor el interés de los ladrones de tumbas.

Inicialmente, durante las Dinastías V y Vll, los jeroglíficos se plasmaban sobre las pirámides, lo que se conoce como “Textos de las Pirámides”. Posteriormente, desde la Vll Dinastía y hasta el Reino Medio, los grabados se

inscribieron sobre los sarcófagos donde reposaban los cuerpos momificados en respuesta al temor de los egipcios a la descomposición.

Fue en este periodo donde la práctica de inmortalizar los textos grabados se

extendió a nobles y altos funcionarios. Es lo que se conoce como “Textos de los Sarcófagos”. Esta práctica, con el paso de los años, se democratizó y los textos fueron copiados sobre papiros que yacían en la tumba junto al cadáver y el resto de su ajuar mortuorio.

Camino inverso

Ese fue el origen de lo que hoy se conoce como El Libro de los Muertos. Finalmente el texto recorrió el camino inverso y fue de nuevo tallado en pirámides y sarcófagos.

La existencia de El Libro de los Muertos era ya conocida en la Edad Media, mucho antes de que su contenido pudiera ser entendido. Durante muchos siglos se consideró un texto sagrado similar a la Biblia o el Corán. El facsímil publicado por CM Editores incluye “La oración del ciego”, muy similar en la estructura a “El Padre Nuestro” escrito posteriormente.

Los Libros de los Muertos solían pertenecer a hombres miembros de la élite social, ya que costaban una fortuna, e inicialmente solo estaban reservados para los componentes de la familia real. Generalmente las viñetas incluían también el retrato de sus esposas.

Desde 2006, CM Editores ha trabajado en facsímiles cuyos originales, en muchos casos, son libros únicos en el mundo y están custodiados con las máximas medidas de conservación y seguridad en bibliotecas nacionales e internacionales, entre ellas la Biblioteca Nacional de España, la Bibliothèque Municipale de Grenoble, el Monasterio de Montserrat, la Biblioteca Estatal de Baviera o la Biblioteca Apostólica Vaticana, cuya Leyenda de la Santa Faz solo ha sido accesible para esta editorial española.

Desde que en 2007 Daniel Díez y Pedro Iribarnegaray, alma mater de CM Editores, comenzaran a trabajar en La Leyenda de la Santa Faz, el primer facsímil de los veinte códices y libros iluminados que a lo largo de estos once años ha publicado la editorial española con proyección internacional, las premisas han sido incuestionables.


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