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Con el chupete y por la igualdad

Educación. Psicólogos, madres y padres entienden que es en la infancia donde hay que construir una visión integradora y sana de las relaciones

07 mar 2018 / 19:45 h - Actualizado: 07 mar 2018 / 21:25 h.
"Educación","Día de la Mujer","Huelga feminista 8M"
  • Los pequeños Nathan y Logan se divierten con juguetes que no entienden de género y crecen, tutelados por sus padres, y educados en los valores de la igualdad y el respeto a todos, humanos y animales. / Manuel Gómez
    Los pequeños Nathan y Logan se divierten con juguetes que no entienden de género y crecen, tutelados por sus padres, y educados en los valores de la igualdad y el respeto a todos, humanos y animales. / Manuel Gómez

Todos los que tienen algo que decir al respecto de la igualdad aseguran lo mismo. El coro es unánime. Educar en igualdad es una prioridad que no puede postergarse. «Puede parecer una exageración pero no lo es, desde la cuna ya debemos empezar a concienciar a nuestros hijos», asegura la psicóloga Deborah Riviero. «Soñad en grande, aspirad a más, luchad con fuerza. Y, ante la duda, recordad: tenéis razón». Así arranca el mayor éxito editorial infantil del último año, Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes, un libro que da la vuelta a los tradicionales cuentos de princesas que esperan ser salvadas y está lleno de heroínas reales que son dueñas de su destino.

«Es necesario y de forma urgente el enfoque de la coeducación para poder visibilizar la obra y la labor de las mujeres a lo largo de la historia, así como los proyectos e iniciativas que fomenten una educación igualitaria, libre de prejuicios, mitos y estereotipos de género», defiende la psicóloga. Elena Martins tiene un trabajo que nada tiene que ver con la pedagogía. Sin embargo, a través de Facebook, ha logrado reunir a un puñado de madres (y padres) que hoy ya son amigos y que se reúnen dos veces al mes para analizar «cómo estamos educando a nuestros hijos e hijas en la igualdad. Destruir inercias, cambiar roles tradicionalmente asumidos; empoderar a nuestros hijos para que su mundo, su sociedad, y sus relaciones sean mucho más sanas que lo que lo fueron las nuestras», dice.

En la misma línea, Patricia Rodríguez es la coordinadora del taller La igualdad es noticia, que impulsa la Asamblea de Mujeres Periodistas de Sevilla. «Siguen imperando los estereotipos sexistas y desde que somos pequeños nos determinan cómo son y han de comportarse los hombres y las mujeres, cómo y con qué juegan y de qué forma han de vestirse. Y si un niño hoy puede ser un padre mañana no hay problema alguno en que juegue con muñecas o empuje un carrito si así lo quiere», defiende. En su opinión, estos cambios de paradigma no pueden dejarse solo en la responsabilidad de las escuelas y las iniciativas específicas. «Hay que empezar a hacer un trabajo fundamental con las familias para derribar clichés y etiquetas. Yo a mis hijas puedo darles una educación y unos valores pero luego en el colegio, otros compañeros las confrontarán con ideas preconcebidas que son las que ven en sus respectivos núcleos familiares», argumenta.

De momento Beatriz Adarve y Daniel Veloso no se han enfrentado a ningún ceño fruncido. Pero están preparados para cualquier batalla dialéctica que pueda llegar. Son padres de dos niños, de 27 y siete meses, respectivamente, Logan y Nathan. El primero de ellos tiene instalado en su cuarto una cocina de juguete; el segundo tiene un chupete rosa y otros accesorios del mismo color. Y, aunque los colores no tienen sexo, las inercias pesan en ocasiones tanto como una losa. «Muchas personas dan por hecho que Nathan es una niña porque tiene cosas rosas; es absurdo», lamenta Beatriz. «En nuestra vida no hay asuntos de hombres y de mujeres, Logan ve por igual como ambos cocinamos, arreglamos la casa y le preparamos el biberón», dice. Además, ambos van un paso más allá. Ninguno de los dos pequeños come nada de procedencia animal. «Somos veganos y defendemos que todos, seamos de la especie que seamos, tenemos el mismo derecho a la vida. La discriminación por especie es un holocausto que lleva billones de víctimas», lamenta Beatriz, fundadora de un grupo en Facebook de embarazadas veganas que tiene alrededor de 1.000 usuarios.

«La lucha en favor del feminismo, contra el racismo, por la integración de todas las identidades sexuales y también por la igualdad entre animales humanos y no humanos son conceptos que manejan con cada vez más intensidad muchas nuevas familias que deciden fundarse sobre unos preceptos ideológicos muy sólidos que son los que la permiten avanzar», defiende la psicóloga Deborah Riviero.

Precisamente, ayer la igualdad centró el Consejo de la Infancia y la Adolescencia del Ayuntamiento de Sevilla que se desarrolló en el Salón Colón de la casa consistorial con la participación del alumnado los centros educativos de la capital. «El tema está sobre la mesa, hoy las mujeres nos manifestamos por nuestros derechos pero confiamos en estar construyendo una sociedad más igualitaria en la que ciertas demandas, como acabar con la brecha salarial, directamente no existan por haber sido superadas», explica el pedagogo Aurelio Martín. «Frente a la imagen que algunos grupos reaccionarios se empeñan en seguir proyectando y defendiendo, la sociedad española del siglo XXI está hoy conquistando unos valores que debiera haber aprehendido hace décadas», lamenta. Pero nunca es tarde. Otros tampoco fueron tan rápidos...

Por ejemplo, hace unos meses se rumoreó con fuerza que la factoría Walt Disney daría a conocer en este 2018 a su primera princesa lesbiana. Bulo. Lamentablemente ningún directivo de la productora ha abierto la boca a tal respecto. «Sería fundamental que la cartelera comenzara a poblarse de películas para niños y niñas en las que se cuenten historias en las que todos estos nuevos valores se pongan en práctica, en la que tengamos a un príncipe homosexual, o a una chica poderosa y a un chico algo más miedoso, del mismo modo que ya hemos tenido en los cines a Ferdinand, el relato de un toro que prefiere pastar en la dehesa antes que morir en la plaza», explica el crítico de cine Carlos Suárez.

InteRed, con motivo de su 25 aniversario, instó en octubre del pasado año a las administraciones de nuestro país a aumentar los recursos destinados al sistema público de educación, a recuperar la Educación para la Ciudadanía Global y, por último, a reconocer a las ONG como actores de diálogo y la acción educativa. Una mirada global e integradora. Se tardará más o menos tiempo, pero la sociedad está recorriendo un camino cuya transformación es, felizmente, imparable.

«HAY CHICAS QUE VEN EL CASAMIENTO COMO UNA SALIDA A LOS PROBLEMAS». EDUCAR EN EL POLÍGONO SUR

«Nunca habíamos tenidos tantos recursos humanos y tan escaso éxito», comienza lamentando la profesora Cinta Gámiz, responsable del Plan de Igualdad entre hombres y mujeres en el I.E.S. Joaquín Romero Murube, en el Polígono Sur. «La igualdad aquí no solo no avanza, retrocede. La crisis económica en las Tres Mil ha sido terrible a nivel económico y social y muchas de nuestras alumnas ven el matrimonio como una opción de futuro. Tenemos alumnas de 13 años que están casadas, parejas en las que las chicas pasan a ser casi propiedades de la familia del marido, con una dependencia absoluta», explica.

Gámiz defiende que el trabajo que hacen con los adolescentes debería hacerse extensible a las familias. «Habría que lograr su implicación, trabajando con Asuntos Sociales de una forma más directa. Nuestro trabajo se corta, no llega al final. No hay penas duras contra el absentismo y, por otra parte, las niñas contraponen lo que nosotros les decimos en el instituto con lo que ven en sus casas», dice. Un problema que se acrecienta abismalmente en lo que respecta a las alumnas de etnia gitana, el 60%. «Ellos llaman ley a tradiciones ancestrales. El mayor problema es que no hay referentes y modelos gitanos, y ellas ven que todas, mayores o no, acaban haciendo lo mismo», cuenta.

«Llevo en el barrio 16 años y en el pasado vi como muchas de mis alumnas llegaban a la universidad y a grados superiores; pero esa realidad cada vez es más escasa. Las chicas gitanas abandonan mucho antes el aula por casamientos o embarazos prematuros», argumenta la profesora

Para intentar reconducir la situación, en el Romero Murube se utilizan todas las excusas posibles para poner el asunto en el centro de la diana. «Trabajamos en todas las efemérides posibles, conmemoramos el día contra la prostitución, el día de la paz, a San Valentín lo denominamos jornada en favor de las relaciones saludables. La igualdad es nuestro caballo de batalla y somos conscientes de que luchamos contra un enorme gigante», afirma.

«En 1º de ESO los niños ya hablan de prohibir ropa sexy a las niñas y hace no demasiado varios alumnos me preguntaron si mi marido no me pegaba y se quedaron sorprendidos cuando les aseguré que no. Preguntan y dan por hecho los modelos que ellos asumen como normales», explica Cinta Gámiz. «Las chicas, por suerte, saben discernir lo que está bien de lo que está mal, e incluso te reconocen en privado que creen que casarse tan jóvenes tiene muchas posibilidades de salir mal. Pero luego... en sus entornos todo rema en la dirección errónea».


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