martes, 15 octubre 2019
13:04
, última actualización

El peso del sur se mide en victorias

Los socialistas andaluces han sido factor clave en los cambios de ciclo del PSOE. Susana Díaz sigue la estela de Felipe González y Alfonso Guerra

24 oct 2016 / 00:21 h - Actualizado: 24 oct 2016 / 08:40 h.
  • Susana Díaz y Alfredo Sánchez Monteseirín en un acto contra la guerra de Irak en 2003. / Javier Díaz
    Susana Díaz y Alfredo Sánchez Monteseirín en un acto contra la guerra de Irak en 2003. / Javier Díaz
  • Manuel Chaves saluda a unas señoras vestidas de gitana en el cierre de una campaña electoral. / El Correo
    Manuel Chaves saluda a unas señoras vestidas de gitana en el cierre de una campaña electoral. / El Correo

Uno de cada cuatro afiliados del PSOE es andaluz, una proporción que se traslada a la representación de delegados andaluces en los máximos órganos de decisión del partido, el Congreso y el Comité Federal.

Andalucía es la única comunidad autónoma en la que el PSOE lleva gobernando desde la restauración de la democracia ininterrumpidamente. Los socialistas ya dirigieron la Junta preautonómica constituida en 1978 y desde las primeras elecciones democráticas de 1982, el PSOE ha ganado en nueve de las diez convocatorias. Sólo en las de 2008 ganó el PP pero el PSOE no ha dejado nunca de gobernar. En siete legislaturas lo ha hecho en solitario (cinco con mayoría absoluta y dos en minoría, la actual y la legislatura conocida como de la «pinza» entre PP e IU que duró dos años, 1994-1996). En otras tres legislaturas gobernó en coalición, con el PA (hoy desaparecido) durante dos de ellas (de 2000 a 2008) y en una con IU (2012-2015).

En los comicios estatales, el PSOE sólo ha perdido en Andalucía dos elecciones: en noviembre de 2011 y en las últimas, de junio de 2016, en ambos casos quedando en segunda posición tras el PP. Ya desde las primeras elecciones democráticas de 1977 y 1979 en las que UCD se alzó con el Gobierno central, en Andalucía el PSOE fue el partido más votado y lo mismo ocurrió en los comicios de 1996 y 2000 que a nivel estatal ganó el PP y en los de diciembre del año pasado que acabaron con la legislatura fallida.

Son estos datos los que justifican que se hable de Andalucía como el principal granero de votos de los socialistas andaluces con un bastión hasta ahora inexpugnable: la provincia de Sevilla, la única –tras la caída en los últimos comicios de Barcelona a favor de Podemos– donde el PSOE nunca ha perdido unas elecciones ni generales, ni autonómicas ni municipales. Y el principal argumento que históricamente ha permitido a los dirigentes de la Federación andaluza, junto a su peso por tener el mayor número de afiliados (45.000 de unos 190.000 actualmente), hacer valer el peso de su voz y voto en los órganos de decisión del partido.

Los socialistas andaluces se hicieron fuertes en el mundo rural. Carmen Ortega y José Trujillo presentaron en 2011 la ponencia Tipo de Hábitat y comportamiento electoral: un estudio ecológico del voto socialista en el medio rural-urbano andaluz 1999-2011. «Los resultados nos muestran que la participación electoral y el voto al PSOE se correlacionan de forma negativa con el grado de urbanización en Andalucía. Así, tanto la afluencia a las urnas como el voto socialista se reducen conforme ascendemos en la escala urbana, desde los asentamientos rurales hasta los centros de las áreas metropolitanas», sostienen.

El PSOE-A se convirtió en el partido, que a través de su labor en la Junta de Andalucía, puso en marcha el reloj de la modernidad en rincones de la región en las que llevaba parado decenios. Ni antes el PP, ni ahora Podemos, han conseguido arrebatar a los socialistas esa supremacía en el entorno rural, que ha paliado la pérdida de votos en los núcleos urbanos andaluces.

En muchas convocatorias electorales, la tasas municipales de paro han tenido un efecto positivo sobre los resultados electorales del PSOE-A. Esta influencia positiva de los niveles municipales de paro sobre el porcentaje de sus votos obtenidos , se ha producido tanto en convocatorias en las que en esos momentos el Ejecutivo de la Nación estaba dirigido por el PP (2000 y 2004), como en las gobernadas por el PSOE (2008). Estos datos confirman las interpretaciones sociológicas, en contraposición a la versión económica-racional, de la mayor propensión a votar a partidos de izquierda (en este, caso, al PSOE-A), por parte de los sectores económicos afectados por la inestabilidad en sus ingresos, como consecuencia del cese de su actividad laboral. Además la población agraria subsidiada ha tenido un efecto positivo sobre los rendimientos electorales del PSOE en Andalucía. El antiguo Programa de Empleo Rural (PER), ahora Profea, cumple 30 años en 2016 desde su puesta en marcha y ha sido otro argumento que ha jugado a favor de corriente socialista. En tres décadas se han movilizado unos 5.000 millones de euros para el campo andaluz. A pesar de que para los críticos ha sido una forma de fomentar el clientelismo político, el PSOE-A ha hecho bandera de esta estrategia para dar sustento a cientos de miles de agricultores.

A través de las casas del pueblo (hay más que municipios), el PSOE ya se hizo sentir en centenares de pueblos ya a finales del siglo XIX. Foros de activismo sociopolítico, han sido el epicentro de huelgas y también sirvieron como escuelas y bibliotecas.

Si Andalucía ha sido uno de los territorios en los que el socialismo se ha dejado menos votos con la aparición de Podemos es por la hegemonía absoluta del partido del puño y la rosa en los pueblos. No habrá sorpasso andaluz ni victoria rotunda de la derecha en la comunidad sin que esa hegemonía se ponga en discusión.

Otra de los ángulos que es necesario exponer en la fortaleza de la federación es su capacidad para fagocitar a todo aquel partido al que se ha acercado cuando ha necesitado algún tipo de acuerdo para gobernar. Sostienen algunos notables andalucistas que el PSOE andaluz les arrebató la bandera del 28-F. Sostienen que cuando andaluces como Felipe González y Alfonso Guerra llegaron a lo más alto del poder en este país, llevó a identificar PSOE con Andalucía. El principio del fin de la historia del PA comenzó cuando entró a formar parte del Gobierno de la Junta de Andalucía. IU salió muy tocada también después de acaparar consejerías en la legislatura que comenzó con José Antonio Griñán de presidente y acabó con Susana Díaz dando por concluido el pacto de izquierdas antes de tiempo.

En los tiempos convulsos que actualmente vive el PSOE, ese peso del sur se ha evidenciado de nuevo. En un PSOE que el propio exsecretario general, Pedro Sánchez –forzado a dimitir en el Comité Federal del pasado 1 de octubre del que salió una gestora para dirigir el partido– reconoció que está dividido «en bandos», la actual dirección andaluza, con Susana Díaz al frente, aparece liderando el sector crítico a la Ejecutiva dimitida y contrapuesto a los socialistas de Cataluña, que encabezan el principal apoyo a ésta y a sus tesis sobre la posición a adoptar en el Congreso ante el bloqueo institucional.

Pero una revisión de la historia del partido deja ver que este protagonismo del sur socialista no sólo no es nuevo sino que ha sido constante desde los inicios de la refundación del partido aún en la clandestinidad. No en vano, el XXVI Congreso de Suresnes (Francia) de otoño de 1974 fue preparado ese verano desde una casa alquilada en Santa Olalla de Cala (Huelva) por, entre otros, quienes protagonizaron unos meses antes en famosa «foto de la tortilla» en los pinares de la Puebla del Río (Sevilla). En esa foto figuraban los sevillanos Felipe González y Alfonso Guerra, el tándem que dirigió la refundación del partido por el llamado «Pacto del Betis» con el entonces secretario general, el vasco Nicolás Redondo, que derrotó a los madrileños de Pablo Castellano y que, con el tiempo, gobernaría España durante casi tres lustros (1982-1996).

Pero también aparecen en la foto el presidente que más tiempo ha dirigido la Junta de Andalucía, Manuel Chaves (19 años) y pesos pesados como la pareja formada por Carmen Hermosín y Luis Yáñez, todos ellos fotografiados por el que fuera alcalde de Sevilla Manuel del Valle con la cámara de Pablo Juliá, que también aparece en la imagen.

Son considerados el clan sevillano que asaltó la dirección del PSOE en Suresnes, aunque con un intruso gaditano (en realidad nació en Ceuta), el propio Chaves. Su llegada al Gobierno andaluz fue impulsada precisamente por otro clan del PSOE andaluz, el de Alcalá de los Gazules (Cádiz), formado por varias generaciones de tres familias: los Perales, los Pizarro y los Aído, que en todos estos años de dominio socialista en Andalucía han nutrido los asientos del Consejo de Gobierno andaluz y del Consejo de Ministros, los escaños del Parlamento de Andalucía y del Congreso de los Diputados y el Senado y, también, las sillas de las sucesivas Ejecutivas federales del PSOE donde, aunque es un cargo honorífico, la presidencia ha estado ocupada por andaluces como el propio Chaves, su sucesor en la Junta José Antonio Griñán e incluso hasta el pasado 1 de octubre por la jiennense Micaela Navarro. El nuevo PSOE que surja en los próximos meses que nadie tenga duda de que también tendrá sello andaluz.


Todos los vídeos de Semana Santa 2016