jueves, 13 agosto 2020
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«Es la pincelada ideal para terminar por fin este camino doloroso»

La mairenera Auxiliadora Salguero, una de las primeras sevillanas que se ha beneficiado de la micropigmentación mamaria en la sanidad pública, cuenta su experiencia

02 sep 2017 / 20:08 h - Actualizado: 03 sep 2017 / 21:22 h.
"Sanidad","Salud pública","Cáncer de mama","Cáncer","Hospital Virgen de Valme","Punto final a un calvario"
  • La paciente Auxiliadora Salguero junto a la enfermera Mercedes Molguero.
    La paciente Auxiliadora Salguero junto a la enfermera Mercedes Molguero.

Auxiliadora Salguero, de 39 años y vecina de Mairena del Alcor, es una de las cuatro sevillanas afortunadas que han visto reconstruido y redibujado por completo el pecho que le fue extirpado hace ahora un par de años. Aunque en su caso la lucha contra el cáncer comenzó hace casi tres años, cuando fue a ver a su médico de cabecera porque se notó un bulto en su mama izquierda. «Me hicieron una ecografía y vieron que era un tumor anormal, sospechoso, así que me derivaron al hospital de Valme», explica la protagonista.

Allí le diagnosticaron cáncer de mama «el 10 de febrero de 2015», recuerda con exactitud. Como para olvidarlo. En septiembre de ese año, tras someterse a quimioterapia, le practicó una mastectomía la doctora Carmen Delgado en el mismo Valme, hasta donde se desplazó la cirujana plástica Rocío Narros (del Virgen del Rocío), que le hizo la reconstrucción. «La cirujana me aconsejó hacerme la micropigmentación por lo privado porque la Seguridad Social no lo cubría, y la verdad es que yo quería, pero por un tema económico lo iba dejando ya que el tatuaje en 3D costaba más de 300 euros por mama», relata.

Hasta que Auxiliadora se enteró de que este servicio se incorporaba a la cartera de la sanidad pública, y lo solicitó. Le han hecho la micropigmentación en dos sesiones, una en julio y otra a finales de agosto. «La enfermera consideró que faltaba color y tenía que matizar», ya que se trata de tatuar el pezón y la areola en consonancia con el otro seno. Aún tendrá una revisión «por si considera que hay que hacer algún retoque». Tras el tatuado, hay que esperar «10-15 días para secar y ver los resultados». Al recibir el tratamiento en pleno verano, ha debido «tener cuidado para que no me diera el sol y no hacer baños de inmersión hasta que cicatrizara»; por lo demás, le indicaron «lavarme con gel antibacterial tres veces al día e hidratación con vaselina para cicatrizar mejor».

Esta mairenera opina que esta prestación «sirve para cerrar esta mala etapa, es la pincelada ideal para terminar por fin este camino doloroso», además de que «recuperas tu autoestima, a nivel psicológico lo agradeces mucho. Al mirarte en el espejo es un momento muy feliz», reconoce satisfecha. Es por ello que lo tiene claro: «La verdad es que lo aconsejo y animo a todas las mujeres en esta situación a que se reconstruyan los pechos del todo porque te cambia la visión de las cosas». A Auxiliadora le parece «perfecto que haya empezado en la sanidad pública, creo que merecemos eso. Cuando se te presenta este tipo de enfermedad y te tienes que enfrentar a ella la prioridad es curarte, pero pienso que lo psicológico es también muy importante y la micropigmentación ayuda a cerrar una etapa. A nivel personal estoy superencantada», reitera.


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