martes, 26 mayo 2020
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Observatorio taurino

Algunas historias taurinas para entretener la fase 1

Choca la invisibilidad del toreo, que podrá acogerse de tapadillo a las ayudas de Cultura. Estos días estuvimos pendientes del campo pero con el punto de mira en el centenario de Gallito.

11 may 2020 / 13:36 h - Actualizado: 11 may 2020 / 13:40 h.
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Ninguneo gubernativo

La omisión del sector taurino en la relación de beneficiarios de las distintas ayudas puestas en marcha por el Ministerio de Cultura no deja de ser otro síntoma de la incomodidad de este gobierno con el planeta de las sedas, los oros y esa sangre de los toros que tanto envenena los sueños del ternurismo mediocre y la dictadura del pensamiento único. Los profesionales del toro –que están pasándolas canutas- podrán recoger esas migajas dejadas por el mismo ministro que no se dignó a reunirse con sus representantes para no enfadar a los ruidosos animalistas. El miedo al qué dirán y las evidentes y continuas zancadillas a un mundillo que forma parte protegida del patrimonio cultural inmaterial de este país vuelven a hacerse patentes mientras hablamos de tentaderos y películas sin decidirnos a materializar la necesaria unión para afrontar lo que se viene encima. Las distintas reacciones evidencian algunos cismas: ahí está la durísima carta abierta escrita por los empresarios de ANOET que contrasta con la tibia toma de postura de la Fundación del Toro de Lidia que también protesta, pero menos... Los tentáculos de ciertos agentes son más que evidentes en tantas y tantas decisiones que boicotean la actividad taurina pero también la pesca o la caza. Ahí está el asunto de los nueve metros cuadrados necesarios por espectador que, en la práctica, impiden la celebración del espectáculo. ¿Quieren más ejemplos? ¿Les gustaría ver un nuevo agravio comparativo? Ahí está la eliminación de la obligatoriedad del estreno de una película para optar a subvenciones y la creación de incentivos fiscales para esos rodajes que ya pueden desarrollarse sin problemas en la fase 1. No puede haber un sector cultural más apesebrado.

Algunas historias taurinas para entretener la fase 1
El diestro riojano Diego Urdiales protagonizó el primer tentadero emitido en PPV. Foto: Pablo Cobos.

Del campo y sus secretos

El pasado fin de semana tuvo cumplido eco en las redes esa novedosa experiencia de televisar en la modalidad de PPV dos tentaderos bañados por la luz de la luna en la ganadería de El Pilar. Los protagonistas de ambos eventos fueron dos toreros de paladares selectos como el extremeño Juan Mora y el riojano Diego Urdiales, que fue el encargado de abrir fuego lidiando con sus toros y las dificultades técnicas que acompañaron el estreno de la iniciativa. No sabemos si los números saldrán o no saldrán a los promotores de este experimento que pretendía tapar el inmenso vacío dejado por el parón del espectáculo. Ya se había hablado antes de corridas sin público, de interpelar a éste o ése torero mientras las primeras figuras –las únicas que podrían congregar un número aceptable de espectadores- se ponían de perfil. Y es lógico. Nada puede servir de sucedáneo al drama homérico que se vive en una plaza de toros sin prescindir de uno de los tres vértices de su desarrollo: el toro, el torero y el público. Pero, ojo, eso no quiere decir que el mundo de la Tauromaquia no ofrezca resortes, esquinas desconocidas, historias por contar a través de la pantalla. Es un mundo riquísimo –casi secreto- que los taurinos no hemos sabido transmitir. Y tenemos un ejemplo cercano que abre una ventana a ese mundo vedado, a esos paraísos interiores en los que el toro es el rey. Ahí están esas recientes fotografías que han corrido como la pólvora por las redes firmadas por J.J. Diago. Retrataban a Pablo Aguado toreando a campo abierto en la inmensa soledad de Zahariche, el solar de los toros de Miura celebrando, de alguna manera, el primer aniversario de su faena iniciática del 10 de mayo de 2019. Esa dehesa es una mancha –la última- sobre la tierra calma. Se eleva sobre las fértiles terrazas fluviales que descienden hacia la Vega del Guadalquivir en el corazón de un valle inmenso que se cierra al norte con la cinta parda de Sierra Morena. No hay mayor verdad, más sencilla belleza y mayor promesa de eternidad que en esa ecuación de campo y bravura. Álvaro Domecq y Díez escribió un día en esa antología ganadera y campera llamada ‘El toro bravo’ unas letras que ahora rescata la memoria: “Dios quiera que nunca desaparezca de mi mente ese idilio de sol, de campo, de gloria, de caballo y de hombre porqué quizá, casi seguro, Él fue quién me dio sentimientos y afición para querer el toro, el campo y el caballo”.

Algunas historias taurinas para entretener la fase 1

Centenario de un coloso

Esta semana se encara también, de alguna manera, la recta final de la conmemoración del centenario de la trágica muerte de Joselito en la plaza de Talavera. La importancia de esta efemérides nos debe obligar a recuperar la mayor parte de los actos previstos cuando pasen los efectos de la pandemia. Lo de menos es la fecha; importa mucho más la valía, repercusión y trascendencia de uno de los personajes más importantes de la historia del siglo XX en España. Sí, han leído bien. El toreo es parte viva y culta del alma más cierta de este trozo de tierra que vuelve a vivir horas oscuras haciendo buena la sentencia lapidaria del canciller Bismarck: “España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido”. Hay que volver a la memoria de Gallito: entre unos y otros hemos conseguido refrescar el legado del coloso de Gelves. Este mismo periódico, desde la humildad de sus medios, emprendió hace ya tiempo la redacción de un amplio serial de historias ligadas al grandioso torero, algunas de ellas absolutamente inéditas. En estos días seguiremos desempolvando su memoria poniendo el punto de mira en las circunstancias que llevaron a José a torear a Talavera. El día 16 se cumple el centenario exacto de la tragedia y la Hermandad de la Macarena celebrará la misa prevista a las 20.30 en la basílica aunque, eso sí, no podrá estar acompañada de la batería de actos previstos. Los socios de la Tertulia Taurina Puerta Carmona de Sevilla también sabrán estar a la altura de las circunstancias convocando a los aficionados a recordar a Gallito. El exiguo resto arquitectónico de la efímera Monumental que aún se levanta en la avenida de Eduardo Dato es el lugar escogido –las restricciones de movilidad no aconsejan convocar ningún acto en el cementerio- para depositar flores en memoria del rey de los matadores. Esa plaza, inspirada por el propio Joselito, fue uno de sus mayores quebraderos de cabeza en los últimos años de su breve vida. La plaza no sobrevivió a su inspirador. Su figura reflota ahora con aura de mito. Gloria a José.


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