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Observatorio taurino

Aracena, Alcalá, Mérida y... Linares

La semana taurina se inició con una polémica novilleril, siguió con una suspensión que aún trae cola y concluyó con una corrida de toros que abre una puerta al futuro

31 ago 2020 / 13:47 h - Actualizado: 31 ago 2020 / 13:48 h.
"Observatorio taurino"
  • Juan Ortega ha vuelto a destaparse como un gran intérprete del toreo en Linares.
    Juan Ortega ha vuelto a destaparse como un gran intérprete del toreo en Linares.

Polémica novilleril

La semana taurina que se fue comenzó con polémica. Ya conocen de sobra la historia. El llamado Circuito de Novilladas de Andalucía se había iniciado el pasado 23 de agosto, domingo, en la plaza de Aracena. Los titulares del festejo se los llevó el veterano novillero cordobés Javier Moreno ‘Lagartijo’, al que muchos daban ya por retirado. El sistema de sorteo adoptado por la Fundación del Toro de Lidia le permitió entrar en este certamen y dar un fuerte campanazo en forma de tres orejas. En el mismo cartel figuraba el novillero sevillano Emilio Silvera, hijo del diestro choquero del mismo nombre. Silvera, que también firmó una buena actuación, se tuvo que conformar con un único trofeo. A partir de ahí llegaron las curvas. El jurado nombrado para la ocasión pertenecía en su totalidad al entorno taurino de Aracena y Huelva. Y el fallo, no por ajustado dejó de ser menos polémico al dar pase a la final al sevillano-onubense en perjuicio del cordobés. A partir de ahí, inevitablemente, se abrió la caja de los truenos. A Lagartijo no le faltaban razones pero se hizo un flaco favor a sí mismo con unas declaraciones fuera de lugar que no merecen más recorrido que haber despertado de su eterno letargo a ciertos sectores de la afición cordobesa.

Pero esa salida de tono llegó a provocar otra presencia en la palestra, la de Victorino Martín, que más que defender el sistema adoptado mostró un infinito hastío –o aburrimiento puro y duro- por el cariz de los acontecimientos. Victorino ha empeñado su prestigio, su tiempo y su paciencia en el buen fin de esta iniciativa en la que, con la que está cayendo, se ha involucrado hasta a la Junta de Andalucía. El empeño se suma a otros frentes de batalla en los que la FTL se está batiendo el cobre con solvencia. Pero esta entidad, la única que puede aspirar a unir los intereses del sector taurino, no se puede permitir ciertas vías de agua: la elección de los jurados, el sorteo de los aspirantes y el sistema de elección –se clasifica el mejor de cada festejo en vez de los tres mejores del certamen- no tienen demasiado recorrido. La espoleta estaba suelta...

En cualquier caso hay que quedarse con lo positivo. El mercado de las novilladas picadas no es que esté en franco declive; es que está en riesgo de desaparición. Así de claro. Todos los novilleros anunciados han sido contratados por derecho, percibiendo los mínimos legales y acceden a una oportunidad de oro que no pueden desaprovechar. Eso no quita para que la FTL tome nota para corregir esas goteras. La iniciativa, mucho más amplia y ambiciosa, había sido barrida por los efectos del covid-19 pero se han salvado estos cuatro festejos que implican, además, la apertura de cuatro coquetos cosos del circuito rural. En la balanza siguen pesando mucho más, abrumadoramente más, los aspectos positivos de este empeño. Adelante. (El novillero clasificado en la última novillada, ya sin polémica, fue el jiennense Jesús Rivero que también cobró una cornadita).

Entre el Jarama y el Tajo

Pero la de Aracena no iba a ser la única polémica de la semana. Los empresarios Manuel Martínez Erice –Léase Manolito Chopera- y Jorge Arellano habían echado toda la carne en el asador en la organización de la feria taurina de Alcalá de Henares que implicaba, además, la reapertura de su moderna y renqueante plaza de toros. Todo parecía en regla. Hay que recordar que al gobierno autonómico de Madrid –presidido por la señora Ayuso- se le había llenado la boca en torno al apoyo y protección del sector taurino.

Los promotores hicieron bien las tareas y recibieron la preceptiva autorización gubernativa para celebrar los festejos. Dicen que el Ayuntamiento alcalaíno no cejó hasta atrancar la rueda pero la recomendación de la consejería de Sanidad acabó torciendo el brazo de la Comunidad de Madrid cuando los toros ya se encontraban encerrados en los corrales de la plaza. El síndrome de las autoridades andaluzas –otro gobierno pepero- se recrudecía al sur de Madrid cediendo a presiones y complejos. De los conciertos que sí se celebraron a orillas del río Henares mejor no hablamos.

Aracena, Alcalá, Mérida y... Linares
José María Manzanares indultó un ejemplar de Jandilla en la plaza de Mérida. Foto: Sara de la Fuente

Y en la Vía de la Plata

Al mismo tiempo, en otra plaza y otra comunidad –bajo el gobierno socialista de Fernández Vara- sí se ha podido celebrar la feria de Mérida bajo la batuta de los traídos y llevados hermanos Matilla. Los empresarios salmantinos se habían acogido a las facilidades dadas por el gobierno extremeño que consagra un máximo del 75% del aforo para poder abrir las puertas de una plaza de toros. Con esos mimbres montaron un atractivo ciclo que incluía un homenaje al recordado ganadero Borja Domecq materializado en el indulto de ‘Palangrero’, un excelente ejemplar de su ganadería por parte de José María Manzanares.

Es curioso: el color del gobierno autonómico y la personalidad de los empresarios del recoleto coso emeritense han evitado un montón de problemas. No va con segundas. O sí. Los profesionales de la indignación se han ahorrado unas cuantas toneladas de la pólvora que sí quemaron a los pies de los gobernantes andaluces primero y madrileños después. El magnífico aspecto que ofrecían lo tendidos de la plaza de Mérida tampoco ha merecido la apertura de ningún expediente por parte de los hombres del puro de ANOET. Pues así está esto...

Una puerta abierta al futuro

Pero la semana taurina, afortunadamente, concluyó abriendo puertas al futuro inmediato del toreo. Juan Reverte y Jorge Matilla tuvieron el acierto de mantener contra viento y marea una de las corridas programadas para la feria de Linares después de estar a punto de tirar la toalla. Sobre el papel podía ser la de menor poder comercial pero, a la vez, también era la de mayor atractivo y apuesta para el aficionado. La drástica reducción del aforo de las plazas de toros impuesta por la Junta de Andalucía daba pocas opciones: se optó por seguir adelante con el cartel de menor presupuesto que, a la postre, brindó un brillante espectáculo. La gente que pudo estar en la plaza y todo el que lo vio por televisión –salvando la interminable duración del festejo- salió encantado con el juego de algunos ejemplares de Juan Pedro Domecq y Luis Algarra además de la actitud y la aptitud del joven diestro portuense Daniel Crespo y el toledano Javier Lorenzo. Pero la unanimidad es total con el caro y clásico concepto del sevillano Juan Ortega que transformó los toques de atención de otros momentos en un triunfo macizo con que debe hacerle saltar de órbita. Enhorabuena, toreros...


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