jueves, 06 mayo 2021
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El Arenal cabe en un libro

Las fotógrafas Esther Lobato, Conchitina Andrés y Cristina Quicler han condensado el universo humano y sensorial de un barrio histórico que gira en torno a la plaza de toros

22 abr 2021 / 11:20 h - Actualizado: 22 abr 2021 / 11:41 h.
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  • Carlos Herrera y Antonio Pulido junto a las autoras -Esther Lobato, Conchitina Andrés y Cristina Quicler- además de Marina Bernal, presentadora del acto. Foto: Jesús Barrera.
    Carlos Herrera y Antonio Pulido junto a las autoras -Esther Lobato, Conchitina Andrés y Cristina Quicler- además de Marina Bernal, presentadora del acto. Foto: Jesús Barrera.

¿El Arenal cabe en un libro? El titular se convierte en una pregunta que las reporteras gráficas Esther Lobato, Conchitina Andrés y Cristina Quicler se han encargado de contestar a través de una obra deslumbrante, barroca, pero con un impresionante latido humano que retrata el color, el olor y hasta el sabor de un inmenso arrabal que primero fue puerta de indias y después, solar del templo más lujoso de la tauromaquia: la plaza de la Real Maestranza de Sevilla, definitivo eje de este trozo de Sevilla. Pero el libro, titulado ‘La danza de los sentidos’ y sacado de pila por Publicaciones del Sur, es ante todo el catálogo humano de las personas que pululan por el Arenal, desde el personal administrativo del coso del Baratillo, pasando por los guarnicioneros, los alguacilillos, las devociones, los plumillas taurinos, el abogado que ayuda al torero famoso a vestirse de nazareno, la gente del Taquilla, los hombres de luces...

El serial de imágenes es amplio, amplísimo y revela la sensibilidad de las autoras que fueron capaces de convocar a una amplísima representación de la sociedad y el mundillo taurino sevillano para presentar esta obra de referencia que ha tenido que esperar un año largo para ver la luz. Esther, Conchitina y Cristina se encontraban dando las últimas puntadas al invento –con fecha puesta para el alumbramiento- cuando se oyeron los primeros tiros del confinamiento. Pero ya se sabe: nunca es tarde si la dicha es buena. Con Curro Romero y Pablo Aguado como rostros más ilustres, el acto de presentación celebrado este miércoles festivo en el patio renacentista de la vieja Audiencia –actual sede de la Fundación Cajasol- fue una galería de rostros conocidos.

Carlos Herrera como padrino

El patio se encontraba engalanado con mantones y farolillos. La sillería sevillana terminaba de otorgar ese punto de caseta al recinto. Marina Bernal, compañera y amiga de las autoras, fue la encargada de prestar el hilo conductor a un acto que contó con el padrinazgo de Carlos Herrera. El célebre comunicador siguió en el turno de palabra a Antonio Pulido –presidente de la Fundación Cajasol y anfitrión del acto- para hablar de la publicación como “una colección de espíritus”. No es la plaza más grande ni la más cómoda pero sí la más intensa, expresiva hasta en sus silencios, amén de la más catedralicia”, añadió Herera declarándose “un humilde y viejo aficionado que cumple con el ceremonial de una tarde de toros en Sevilla”.

El libro se divide en cuatro capítulos temáticos. ‘Corazón albero’ retrata el universo humano que rodea los festejos taurinos que se celebran en la plaza de la Maestranza. ‘Donde anida el alma’. ‘Orilla del mundo’ recorre la monumentalidad del barrio, desde las Atarazas hasta el Hospital de San Jorge de la Hermandad de la Caridad. ‘Donde anida el alma’ y ‘Olor a Romero’ es un vademecun de personales vinculados al Arenal. Curro Romero, precisamente, prestó el anecdotario al acto de presentación recordando la larga sesión de fotos –a las que es poco aficionado- que soportó con paciencia y afecto. “A mí me gusta ser invisible pero es imposible” contó el maestro, bien amparado por Carmen Tello, y luciendo esa cabellera blanca que acentúa su venerabilidad. “Le hemos puesto rostro a las personas muy generosas que trabajan en torno a una tarde de toros en Sevilla” enfatizaron las autoras, que han actuado como una sola firma –o un único objetivo- para construir esta bellísima obra coral que ya forma parte de la mejor historia del fotoperiodismo sevillano.


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