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Novilladas de promoción en la Maestranza

El Exquisito se llevó a los suyos y no les falló

El novillero de La Puebla del Río enseñó virtudes, poder de convocatoria y se llevó el único trofeo del segundo festejo clasificatorio a pesar de las asperezas del ganado

15 jul 2022 / 09:46 h - Actualizado: 15 jul 2022 / 09:53 h.
"Novilladas de promoción en la Maestranza"
  • El Exquisito se llevó a los suyos y no les falló
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  • Fotografías de Antonio de los Reyes-Pagés
    Fotografías de Antonio de los Reyes-Pagés

En el toreo es tan importante la calidad, el oficio o la personalidad como el poder de convocatoria. Llevarse a la plaza a los tuyos –que pregunten en el fútbol- garantiza un apoyo extra que puede doblegar un palco cuando el trofeo demandado puede ser agua de mayo. Pero hay que andar por encima de esas orejas sin quitarle la importancia que tienen para calibrar con exactitud lo que hicieron o dejaron de hacer los aspirantes anunciados en una noche de calor sideral en la que los novillos de Las Monjas dieron pocas, poquísimas facilidades...

El gato al agua, ya lo hemos esbozado, se lo llevó ese Exquisito que se trajo de La Puebla a deudos, amistades y familiares para apoyar y revalorizar lo que hizo delante de un eral, el sexto, que tampoco lo puso nada fácil. Pero el chaval, que tiene un poderoso espejo vecino donde mirarse, tiene cosas buenas y la capacidad de transmitirlas del ruedo al tendido más allá de ese sincero, necesario y encomiable apoyo que recibió en todo momento. Tiene personalidad con el capote, que maneja con un sentido de la expresión que también enseñó en lo sabrosos ayudados con los que inició su labor. Pero no lo tuvo nada fácil. El novillo lo mismo embestía por dentro que regateaba los engaños o saltaba como un gato rabioso. ¿Era el izquierdo el pitón bueno? Dejémoslo en el menos malo... La gran virtud fue sobreponerse a todos esos inconvenientes para mostrar ese buen aire, su chispa, las posibilidades que puede desarrollar. El espadazo amarró el trofeo. Maneja opciones para la final.

El cartel lo había abierto Manuel Osuna, presentado por la Escuela de Écija, que se enfrentó a un primero que mostró más mansedumbre que entrega en su muleta. A veces la tomaba con cierta calidad pero era tan desigual, cambiante y rajado que el hilo de la faena, pese al buen corte y el sentido clásico del chaval, se fue diluyendo a la vez que se dilataba sin demasiado sentido. Le acabó dando una buena paliza. Entró en la enfermería después de una petición insuficiente y de dar una vuelta al ruedo arrastrando la pierna. Tenía dos leves varetazos. Ya no salió más.

Mario Sánchez, de la Escuela de Ubrique, le endilgó una larga en el tercio a un segundo cuajado que tenía aires de torito. En la muleta se movió sin emplearse, ayuno de clase, sin llegar a entregarse de verdad. Hay que admitir que el chico no tiene mal aire, que enseñó buen trazo en sus muletazos, pero con un novillo tan desagradable es difícil juzgar o censurar nada.

Gonzalo Capdevila venía de El Puerto de Santa María. Recibió al tercero con doble farol de rodillas y comenzó su faena de muleta con un explosivo ‘rocazo’ de muletazos cambiados de rodillas por la espalda, apurando las distancias hasta el punto de ser cogido sin consecuencias. Su altura y envergadura condicionan un poco el dibujo de su toreo a pesar de la encomiable firmeza con el que lo interpreta. Los lleva largo, anda solvente pero faltó algún ingrediente más.

El cuarto aspirante en liza era Moli de Ronda. Se las tuvo que ver con un peligroso y avieso ejemplar que pegó una auténtica paliza al banderillero Ramón Fernández que salió milagrosamente indemne. Fue un animal que se quedó cortó, tiró puñetazos y desarrolló demasiadas complicaciones. Se le concede el beneficio de la duda al chaval.

El quinto aspirante, Ángel Delgado, venía de tierras de Úbeda y es hijo del cuerpo. Su padre es el matador de toros Paco Delgado, de cierto ambiente en los 90. Tuvo delante otro eral complicado, seguido, mirón... Se empleó con él en un largo sobo hasta conseguir hacer las cosas bien, especialmente en una serie de muletazos en los que, a base de taparle literalmente la cara, consiguió ligar y templar su embestida. Lo dicho: el ganado no puso las cosas fáciles y El Exquisito jugó bien sus cartas. Queda un tercer festejo clasificatorio pero aún no hemos vivido un triunfo resonante que marque diferencias. Queda partido.

FICHA DEL FESTEJO

Ganado: Se lidiaron novillos de Las Monjas, de correcta presentación y decepcionante juego global. Fue manso y desconcertante el primero; desagradable el segundo; se dejó algo el tercero; desarrolló mucho peligro el cuarto; presentó demasiadas complicaciones el quinto; deslucido el sexto.

Aspirantes: Manuel Osuna, de crema y plata, vuelta tras petición.

Mario Sánchez, de crema y oro, ovación tras petición.

Gonzalo Capdevila, de verde inglés y oro, silencio tras aviso.

Moli de Ronda, de ceniza y azabache, silencio.

Ángel Delgado, de azul cobalto y oro, silencio.

Manuel Luque 'El Exquisito', de blanco y oro, oreja

Incidencias: la plaza registró menos de media entrada en tarde-noche de calor insoportable. El novillero Manuel Osuna, cogido por el primero, fue atendido en la enfermería de dos varetazos de pronóstico leve. No se incorporó a la lidia.


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