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Toros

Esperanza de Triana y El Baratillo: azul, rojo, morado, verde y... albero

Las obras sociales y asistenciales de las respectivas hermandades del Arenal y Triana son las beneficiarias del lujoso festival organizado este sábado en Sevilla. Perera sustituirá al anunciado Manzanares

11 oct 2019 / 11:50 h - Actualizado: 11 oct 2019 / 11:58 h.
  • Presentación del festival. / El Correo
    Presentación del festival. / El Correo

Todo está a punto y el papel, prácticamente agotado. El festival organizado a beneficio de las obras asistenciales y sociales de las cofradías de la Esperanza de Triana y el Baratillo promete abarrotar los tendidos y gradas de la plaza de la Maestranza reforzando el pulso taurino de una fecha, la del 12 de octubre, que encontró un nuevo camino el pasado año gracias al buen hacer de la Hermandad de la Macarena. Ese testigo ha sido recogido en el Arenal y la calle Pureza para volver a montar un cartel de campanillas que ha contado con el impulso del abogado Joaquín Moeckel y la colaboración de la empresa Pagés, con Ramón Valencia al frente, que ha prestado la cobertura organizativa para el buen fin del empeño que servirá, de paso, para poner el colofón a la temporada taurina en el coso sevillano.

El cartel ha sufrido una modificación de última hora. José María Manzanares no podrá comparecer en la puerta de cuadrillas por unos problemas de lumbalgia que le han obligado a cancelar sus dos compromisos en la feria de Zaragoza. El alicantino será sustituido por Miguel Ángel Perera, un matador que ahora gravita cerca de la empresa Pagés a través de sus apoderados Santiago Ellauri y Pedro Rodriguez Tamayo. La terna la encabeza el rejoneador Diego Ventura que despachará un ejemplar de María Guiomar de Moura para romper plaza a los matadores. Son Morante de la Puebla, Miguel Ángel Perera, Cayetano y Pablo Aguado que se enfrentarán a sendas reses de Joaquín Núñez del Cuvillo. Cierra la combinación de actuantes el novillero Jaime González-Écija, que se fajará con un utrero de López Gibaja.

Hay que destacar de una manera especial la vinculación cofrade de alguno de los actuantes, en especial de Morante y Cayetano por parte de las cofradías beneficiarias: la del Baratillo y la Esperanza de Triana. Aguado también pertenece a una familia íntimamente ligada a las Hermandad de las Penas de San Vicente. Pero más allá de esos vínculos cofrades hay que reivindicar la relevancia estrictamente taurina de una combinación de toreros que se identifica estrechamente con la plaza y la afición de Sevilla.

Ventura, número uno indiscutible de la especialidad ecuestre, servirá de ariete a una tarde que no se podría entender sin la presencia de Morante de la Puebla, que tiene en el novillo de Cuvillo la última bala para oficiar el desagravio de una temporada sin triunfos, más allá de sus grandiosos recitales capoteros. La comparecencia de Manzanares pendía de un hilo demasiado estrecho que ha acabado rompiéndose. Perera, su sustituto, vuelve a la plaza de la Maestranza después de cuajar una de las faenas más relevantes de la última feria a un gran toro de Santiago Domecq. Cayetano también redondearía esta tarde una temporada que se vio espoleada por las sustituciones de Roca Rey. En la pasada Feria dejó buenas sensaciones pero el estrellato del cartel pertenece, por derecho propio, a Pablo Aguado. El joven matador sevillano pulverizó cualquier previsión cuajando la mejor faena de la temporada 2019 –dentro y fuera de Sevilla- para convertirse automáticamente en figura del toreo. Aguado, por cierto, será agasajado con el estreno de un nuevo pasodoble que lleva su nombre, compuesto por el teniente coronel Abel Moreno. Pero no hay que olvidar la guinda del pastel. Es el novillero Jaime González-Écija, último ganador del ciclo de promoción de nuevos valores que se celebra cada mes de julio en la plaza de la Maestranza.

Un cartel con carga simbólica

El evento está anunciado con un cuadro de Luis Rizo, pintor estrechamente vinculado a la cofradía del Baratillo que ha empleado su propia memoria personal –nació a la espalda del altar mayor de la propia capilla de Adriano- para evocar la exposición de las reses en el corral de manifiesto, junto a su propia casa. Su obra esconde algunas claves cromáticas. Los primeros dos toros, contemplados cenitalmente, llevan los colores corporativos de la Esperanza de Triana: el morado y el verde. Los otros dos, por su parte, el característico azul y el rojo propios del Baratillo sobre un inmenso fondo de color albero.

El propio autor, recordó en la presentación del evento que uno de sus primeros recuerdos infantiles ligados a la Semana Santa pasaba por el encuentro de las cofradías del Baratillo y la Esperanza de Triana en la mañana del Viernes Santo. Ese encuentro, de alguna manera, también se ha materializado en el buen fin de este festival que vuelve a estrechar los lazos del mundo cofrade y el taurino.

Esperanza de Triana y El Baratillo: azul, rojo, morado, verde y... albero
Foto del festival del año pasado, con los toreros en el ruedo. / Toromedia - Arjona

El precedente de la Macarena

La fecha del 12 de octubre ha estado históricamente relacionada con la corrida que se montaba para la Cruz Roja Española. El festejo ya se convirtió en un festival de figuras en el año 2013 en el que la Cruz Roja compartió los beneficios con el Banco de Alimentos. Al año siguiente llegaría la tibia encerrona de Lama de Góngora y en 2015 se recuperó el formato de corrida de toros con Nazaré, Miguel Ángel Delgado y Esaú Fernández en el cartel. En 2016 se había organizado un festival a beneficio del malogrado banderillero algabeño José Manuel Soto que sentenció la lluvia...

En 2017 se creyó cerrada la historia taurina de esta emblemática fecha con la organización de un espectáculo ecuestre pero la Hermandad de la Macarena apostó fuerte en 2018 organizando un lujoso festival que sirvió, de paso, para reivindicar sin ningún tipo de complejo, la rica historia taurina de la corporación de San Gil. La cofradía contó con el apoyo inestimable del diestro Eduardo Dávila Miura, consiliario primero en la junta de gobierno que encabeza José Antonio Cabrero. El veterano diestro Pepe Luis Vázquez encabezaba un cartel que completaban Francisco Rivera Ordóñez, Morante de la Puebla, el propio Dávila Miura, José María Manzanares, Andrés Roca Rey y el novillero Manolo Vázquez. Los actuantes lidiaron reses donadas por las ganaderías de Núñez del Cuvillo, Jandilla, Daniel Ruiz, Garcigrande, Luis Algarra Polera y Juan Pedro Domecq además de un sobrero de Torrestrella que sustituyó finalmente al anunciado de Miura. Los beneficios obtenidos, más de 200.000 euros, se sumaron al presupuesto del ambicioso programa social y asistencial de la corporación de la Madrugada.

Pero hubo más: el festejo se rodeó de un completo programa de actos sociales, culturales y formativos que incluyó una exposición en el hotel Colón, una mesa redonda en la Fundación Cajasol o el pasacalles de la banda de la Centuria Macarena antes del espectáculo. El evento, además, suponía recuperar una tradición que había quedado interrumpida. La última vez que la hermandad organizó un festejo taurino en la plaza de la Maestranza fue en 1942. De alguna manera, la Macarena había marcado el camino a seguir en el futuro. Pasado el festival del pasado año ya se empezó a rumorear que las cofradías de El Baratillo y la Esperanza de Triana podían tomar el testigo en 2019. Para 2020 ya aguarda su turno el Gran Poder.


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