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Expectativas defraudadas

Pablo Aguado cortó la única oreja de un festejo de largo metraje en el que también hay que reseñar la entrega de Rafa Serna y la inexperiencia de Alfonso Cadaval

26 may 2016 / 23:17 h - Actualizado: 27 may 2016 / 08:57 h.
  • El joven novillero sevillano paseó el único trofeo de una tarde que estuvo a punto de alcanzar las tres horas de duración. / José Luis Montero
    El joven novillero sevillano paseó el único trofeo de una tarde que estuvo a punto de alcanzar las tres horas de duración. / José Luis Montero
  • Rafa Serna también se esforzó a tope en todos los tercios de la lidia.
    Rafa Serna también se esforzó a tope en todos los tercios de la lidia.

La primera victoria se había logrado antes de que saltara al ruedo el primer novillo. Los lazos familiares y la propia implicación social de los tres novilleros habían conseguido que se hablara de toros. El dormido ambiente taurino sevillano se había despertado durante algunos días y la expectación se tradujo en una entrada más que aceptable en un fecha que no suele contar con el favor del público. Pero, como suele suceder en estos trances de sedas y de oros, tenía que salir el toro para colocar cada pieza en su lugar...

Finalmente la única oreja del festejo fue a las manos del que salió más puesto y resuelto a conseguirla. Hablamos de Pablo Aguado, que siempre que pisa el ruedo sevillano se muestra inasequible al desaliento en cualquier trance de la lidia. Así iba a demostrarlo desde que cruzó el ruedo para recibir a portagayola al primero de la tarde, un novillo abantón y siempre suelto que se rebrincó en la muleta de puro flojo. La faena, muy afanosa, también se pasó de vueltas pero el momento más interesante del festejo aún estaba por venir.

Aguado volvió a cruzar el ruedo después de escuchar los clarines que marcaban la salida del cuarto. Esta vez se quedó en los medios y lo pasó en dos faroles sin encontrar el eco del tendido. Definitivamente cerrado en las tablas volvió a hincarse de rodillas y le enjaretó tres más y un mazo de verónicas que, ahora sí, despertaron a la parroquia de la larga resaquilla de la mañana del Corpus. Odero calentó al personal con un excepcional par y Pablo se quitó la montera para brindar a sus compis. Comenzó entonces una faena que pasó del sobo al toreo. Primero tuvo que resolver algunos problemillas del animal, que no siempre tomaba el engaño convencido. Pero Aguado, definitivamente relajado, se reunió con el novillo en una sabrosa serie diestra que fue seguida de una serie de naturales sueltos, dichos de uno en uno, que ligó con otros de frente. La espectacular estocada al encuentro acabó siendo escupida por el pupilo de Talavante pero no importó. A sus manos fue una oreja de ley. Rafa Serna también salió con ganas de arrancarle alguna oreja al declinante encierro de Talavante. Le sirvió por el lado derecho el fuerte y astracanado ejemplar que hizo segundo, un ejemplar rajado que estuvo a punto de cambiar el signo del festejo en una serie compacta que engañó a todos. El bicho no fue igual por el otro lado y vuelto al pitón bueno, el trasteo no recuperó el ritmo perdido y se desvaneció cualquier esperanza.

Decidido a no pasar en blanco quiso apretar el acelerador a tope con un quinto que no sirvió para nada. Parado y a la defensiva, convertido en un auténtico marmolillo, hizo estériles todos los esfuerzos de su matador.

Alfonso Cadaval debutaba en la plaza de su tierra. Lo hizo –posiblemente– con el novillo que brindó más posibiliades, un sobrero de Rocío de la Cámara en el que pesó más la inesperiencia que su entrega. El pésimo sexto no cuenta por ahora.

FICHA TÉCNICA:

Plaza de la Real Maestranza - Ganado: Se lidiaron cuatro novillos de Alejandro Talavante y dos -el sobrero que hizo tercero y el sexto titular- de Rocío de la Cámara. El primero, soso y flojo, brindó pocas opciones; en el segundo pesó más la mansedumbre que la nobleza de su pitón derecho; el tercero, noble, no tuvo recorrido; el cuarto, con teclas que tocar, se acabó dejando. Nulo el quinto y muy deslucido el sexto. Novilleros: Pablo Aguado, de teja y oro, ovación tras aviso y oreja tras aviso. Rafa Serna, de brandy y oro, ovación y saludos por su cuenta. Alfonso Cadaval, de aguamarina y oro, palmas tras aviso y silencio. Incidencias: La plaza registró dos tercios de entrada en tarde espléndida. Saludó Miguel Ángel Odero tras parear al cuarto.


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