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Toros

Festival de lujo para la Esperanza de Triana y El Baratillo

Ambas corporaciones son las impulsoras del festejo benéfico que se celebrará el próximo 12 de octubre en la plaza de la Maestranza a beneficio de sus obras asistenciales

04 sep 2019 / 13:03 h - Actualizado: 04 sep 2019 / 13:13 h.
  • Dávila Miura brinda su enemigo al resto de actuantes en el festival organizado por la Macarena el último 12 de octubre. / Toromedia-Arjona
    Dávila Miura brinda su enemigo al resto de actuantes en el festival organizado por la Macarena el último 12 de octubre. / Toromedia-Arjona

Ya lo esbozamos en el último Observatorio Taurino publicado este mismo lunes: las hermandades del Baratillo y la Esperanza de Triana –a falta de la presentación oficial del evento- estaban redondeando el cartel del festival taurino que se celebrará el próximo 12 de octubre en la plaza de la Real Maestranza. Todo se ha hecho en el más absoluto sigilo hasta dar por cerrado el cartel en la noche de este mismo martes. El beneficio del espectáculo –que cuenta con la colaboración desinteresada de la empresa Pagés- redundará en las obras asistenciales y las respectivas bolsas de caridad de ambas corporaciones, que han contado con el apoyo y la coordinación del abogado Joaquín Moeckel –ex hermano mayor del Baratillo- para el buen fin de este empeño.

Al cartel no le faltan atractivos. Abrirá plaza el rejoneador Diego Ventura, seguido de los matadores de toros Morante de la Puebla, José María Manzanares, Cayetano, Pablo Aguado y el novillero Jaime González-Écija, triunfador del ciclo de promoción de nuevos valores celebrado el pasado mes de julio en el coso del Baratillo. Las reses a lidiar, previsiblemente, pertenecerán a distintas ganaderías y serán donadas por sus propietarios. En cualquier caso hay que destacar la presencia de Pablo Aguado, máximo triunfador del ciclo primaveral y definitivo ausente de la Feria de San Miguel por meras cuestiones de táctica taurina que retrasarán su vuelta al coso maestrante –vestido de luces- hasta la próxima primavera

Nexos taurinos

Los vínculos de la Hermandad del Baratillo con el mundo taurino y la propia Maestranza son casi tan antiguos como la propia capilla de la hermandad, elevada junto al antiguo monte del Malbaratillo algunos años después de la trágica peste de 1649. La epidemia convirtió aquel paraje en un inmenso cementerio señalado por la cruz que aún campea en la cúpula del coqueto templo.

Junto a ese lugar, se construirían los sucesivos cosos provisionales que desembocaron en la construcción de la actual plaza de toros a finales del siglo XVIII. La capilla llegó a servir de oratorio de los toreros que actuaban en el coso maestrante, una costumbre refrescada en los últimos años por Morante de la Puebla. En uno de sus altares, además, se conserva una imagen roldanesca de San José, regalo del legendario diestro Pepe Hillo. Esos vínculos se estrecharon con el tiempo hasta escoger a la Virgen de la Caridad como patrona de la extinta Asociación Benéfica de Socorros a la Vejez del Torero. El llamador de su palio, además, es sostenido simbólicamente por un angelito tocado con montera torera. Es la misma imagen que recibió el regalo del vestido verde lago y oro que lució Morante de la Puebla en su último compromiso de la Feria de Abril de 2016 y ha servido para confeccionar la saya que sacó la dolorosa en el último Miércoles Santo.

En el caso de la Esperanza de Triana hay que resaltar su relación con la familia Rivera Ordóñez. Antonio Ordóñez, el gran maestro de Ronda, empuñó la vara dorada de la corporación de la calle Pureza. Esa devoción prendió con fuerza en su yerno Francisco Rivera ‘Paquirri’, que llegó a salir en la presidencia del Señor de las Tres Caídas hasta que unos problemas circulatorios le impidieron vestir la túnica. La misma fidelidad pasó a sus hijos y sus nietos. Francisco Rivera Ordóñez, que perteneció a la junta de gobierno de la cofradía de la madrugada y llegó a presentarse a las elecciones a hermano mayor, sigue saliendo de costalero en el paso de las Tres Caídas. Su hermano Cayetano, además, hace el paseíllo en muchas plazas liado con un capote de paseo bordado con la Esperanza vestida de reina.

El precedente de la Macarena

La fecha del 12 de octubre ha estado históricamente relacionada con la corrida que se montaba para la Cruz Roja Española. El festejo ya se convirtió en un festival de figuras en el año 2013 en el que la Cruz Roja compartió los beneficios con el Banco de Alimentos. Al año siguiente llegaría la tibia encerrona de Lama de Góngora y en 2015 se recuperó el formato de corrida de toros con Nazaré, Miguel Ángel Delgado y Esaú Fernández en el cartel. En 2016 se había organizado un festival a beneficio del malogrado banderillero algabeño José Manuel Soto que sentenció la lluvia...

En 2017 se creyó cerrada la historia taurina de esta emblemática fecha con la organización de un espectáculo ecuestre pero la Hermandad de la Macarena apostó fuerte en 2018 organizando un lujoso festival que sirvió, de paso, para reivindicar sin ningún tipo de complejo, la rica historia taurina de la corporación de San Gil. La cofradía contó con el apoyo inestimable del diestro Eduardo Dávila Miura, consiliario primero en la junta de gobierno que encabeza José Antonio Cabrero. El veterano diestro Pepe Luis Vázquez encabezaba un cartel que completaban Francisco Rivera Ordóñez, Morante de la Puebla, el propio Dávila Miura, José María Manzanares, Andrés Roca Rey y el novillero Manolo Vázquez. Los actuantes lidiaron reses donadas por las ganaderías de Núñez del Cuvillo, Jandilla, Daniel Ruiz, Garcigrande, Luis Algarra Polera y Juan Pedro Domecq además de un sobrero de Torrestrella que sustituyó finalmente al anunciado de Miura. Los beneficios obtenidos, más de 200.000 euros, se sumaron al presupuesto del ambicioso programa social y asistencial de la corporación de la Madrugada.

Pero hubo más: el festejo se rodeó de un completo programa de actos sociales, culturales y formativos que incluyó una exposición en el hotel Colón, una mesa redonda en la Fundación Cajasol o el pasacalles de la banda de la Centuria Macarena por las calles del centro de la ciudad y el Arenal antes del espectáculo. El evento, además, suponía recuperar una tradición que había quedado interrumpida. La última vez que la hermandad organizó un festejo taurino en la plaza de la Maestranza fue en 1942. De alguna manera, la Macarena había marcado el camino a seguir en el futuro. Pasado el festival del pasado año ya se empezó a rumorear que las cofradías de El Baratillo y la Esperanza de Triana podían tomar el testigo en 2019. Nada se ha sabido del cartel definitivo hasta la fecha pero en algunos corrillos ya se habla de la próxima... ¿Se hablará de toros por San Lorenzo en 2020? Todo es posible aún...


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