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Historia taurina del doce de octubre

El festejo del día del Pilar, habitualmente organizado para la Cruz Roja, ha pasado por muchas vicisitudes a lo largo de su historia intermitente. No siempre fue oro todo lo que relució

12 oct 2015 / 17:17 h - Actualizado: 12 oct 2015 / 17:20 h.
"Toros","Curro Romero"
  • Curro Romero fue el torero más habitual de este cartel en sus últimos años en activo. / Bernardo Rodríguez (Efe)
    Curro Romero fue el torero más habitual de este cartel en sus últimos años en activo. / Bernardo Rodríguez (Efe)

Si marcamos un siglo atrás para rastrear la trascendencia taurina de la fecha tenemos que fijar el punto de partida en 1924. Cañero, Sánchez Mejías, Chicuelo y Posada vertebraron aquel año un cartel de campanillas en un 12 de octubre que no siempre fue tan feliz como se cuenta o se recuerda y que, andando el tiempo, quedaría vinculado al beneficio de la Cruz Roja. En 1928 y 1930 ya encontramos el rastro de la organización internacional pero las corridas se celebran respectivamente los días 21 y 19 de mes de octubre, anunciándose en la última de ellas el infortunado Manolo Bienvenida con un encierro de Moreno Santamaría para él solito. En el 31 se marca otra constante: Chicuelo, Posada y Domingo Ortega dan lustre a la fecha pero torean a beneficio de la Asociación de la Prensa, algo que se repetirá en los años siguientes retrasando el cierre de la temporada a otros días cercanos también a favor de los periodistas aunque en 1936 –ojo, el 18 de octubre– se organiza una corrida mixta en homenaje al Ejército Nacional en la que el gran Juan Belmonte corta un rabo y, posiblemente, torea por última vez de luces.

La Cruz Roja reaparece en las décadas de los 40 y 50 como beneficiaria del festejo. Ortega, Gallito, Martín Vázquez o Antonio Ordóñez, que participa como novillero en 1949, son algunos de los nombres propios de unos años en los que se alternan corridas y novilladas. La Cruz Roja y la Asociación de la Prensa vuelven a alternarse en el beneficio del festejo en los años 60 con carteles de tono discreto en los que hay que sí hay que subrayar un acontecimiento: el indulto del novillo Laborioso, del hierro de Albaserrada, de manos de Rafael Astola en 1965, hoy hace justo 50 años.

La década de los 70 se inicia con dos mano a mano novilleriles consecutivos. La corrida de circunstancias del 73 da paso a uno de los mejores carteles de esta época. Paco Camino, de nuevo mano a mano, alterna con Diego Puerta, que el 12 de octubre de 1974 se despide del toreo en una corrida en la que reaparece la organización de la Asociación de la Prensa que también se hace cargo de la del 75 enchiquerando seis toros para Rafael de Paula, que actuó en solitario y atrajo a las musas. El 76 pasa en blanco y en el 77 se organiza una peculiar corrida hispano-azteca a la que asiste el presidente de México. La fecha queda sin contenido hasta 1981, marcado por la actuación de la novillera Maribel Atiénzar. El 82, el año del Mundial, sí es de gran acontecimiento: Paco Ojeda se encierra con seis toros después de su resurrección madrileña y abre la Puerta del Príncipe. La década parece embalarse: sólo un año después llega otro festejo histórico. Antoñete ampara a Manolo Vázquez en su definitiva y triunfal despedida de los ruedos. Mucho más accidentada es la corrida del 84. Tomás Campuzano también se anuncia con seis toros pero el segundo lo manda a la enfermería acabando con el resto el sobresaliente. El año siguiente pasa en blanco y el 86 –con el conde de Barcelona, Hermano Mayor de la Maestranza, en el balcón del Príncipe– llega la presentación de Litri y Camino, los novilleros de moda, a los que precede Romero en un festejo mixto. Paula vuelve a meterse seis para el sólo en el 87 y logra cortarle las dos orejas a un bohórquez. Repetiría al año siguiente junto a Romero en una mixta que completa el novillero Domingo Valderrama. La década va de encerronas y concluye con la que tenía que haber aupado a Cepeda a la primera fila en el 89 y la de Manili del 90, que abre la Puerta del Príncipe sin frenar su inevitable decadencia.

Cuqui de Utrera se queda solo con cinco novillos por percance de Chiquilín el 13 de octubre de 1991 dejando ir una oportunidad de oro. Pero la década va a estar presidida por el nombre de Romero, que se apunta a las corridas de la Cruz Roja del 92, 93, 95, 96 y 97 en carteles de mejor fuste y resultados discretos, a veces resueltos en mixta con los hermanos Domecq. El Faraón de Camas también estaba anunciado en 1999 junto a Emilio Muñoz –el segundo más visto estos años– y Rivera Ordóñez. Era la última corrida organizada por Diodoro Canorea –fallecido en enero de 2000– pero la lluvia frustró el evento, suspendido después de que el camero se marchara de la plaza con una multa en el bolsillo.

El nivel baja al sótano al año siguiente y las inclemencias del tiempo aplazan la despedida de Javier Buendía en 2001. En 2002 cabe reseñar el corte de coleta de Rafael Torres y la grave cornada de El Cid. Dentro de los acontecimientos de esta década se puede reseñar la inusual corrida de Miura lidiada en 2004 después de haberse suspendido en abril por el mal tiempo, que también frustra los rejones previstos para 2005 y 2008. En 2006 se verifica la retirada de Dávila Miura y en 2007 se abre la Puerta del Príncipe para Salvador Cortés, que toma aire con un toro de Gerardo Ortega. En 2009 sorprende la solvencia de Rubén Pinar y Ventura abre su séptima Puerta del Príncipe en 2010. Nazaré marca los dos años siguientes con sendas faenas de altísima nota. La corrida se convierte en festival de figuras en 2013, prácticamente las mismas que deciden no torear en Sevilla al año siguiente. Lama se encierra con seis novillos el pasado año con escaso rendimiento y esta tarde hay seis de Las Ramblas reseñados para una terna de aire sevillano que se juega mucho en el envite. Suerte.


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