Toros

José Tomás: el ruido superó a las nueces

El ídolo de Galapagar revoluciona el ambiente previo de la capital del Santo Reino en un festejo de escaso argumento que no respondió a las expectativas levantadas

13 jun 2022 / 06:34 h - Actualizado: 13 jun 2022 / 06:42 h.
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  • El torero José Tomas toreando con la muleta en la corrida de reaparición del diestro. / Juan de Dios Ortiz / E.P.
    El torero José Tomas toreando con la muleta en la corrida de reaparición del diestro. / Juan de Dios Ortiz / E.P.

Más que una ovación fue un clamor. Y sacudió el paseíllo como un auténtico mazazo antes de que José Tomás cruzara el ruedo del coso de La Alameda por primera vez en su vida. Le sacaron a saludar con arrebato mientras los últimos aficionados alcanzaban sus localidades. Hubo compañeros -Curro Díaz, Emilio de Justo o Pablo Aguado- que no quisieron perderse el asunto que abarrotó desde los cimientos hasta la última andanada del embudo jiennense. Pero, más allá del incuestionable ambientazo que se vivió en la ciudad desde primeras horas de la mañana -pese al insufrible calor africano-, tenía que salir el toro.

Se habían escogido cuatro ejemplares de supuesta alta nota entre las divisas de Juan Pedro Domecq, Victoriano del Río -reseñó dos ejemplares- y Álvaro Núñez Benjumea. El primero, de Victoriano, fue un animal mansurrón y abantote que no quiso sumarse del todo a la fiesta premeditada por más que el personal, predispuesto a amortizar la excursión, quisiera ver aires de acontecimiento en dos medias verónicas y una airosa revolera. Tomás aprovechó los viajes del bicho -siempre suelto de polo a polo de la plaza- para abrir su faena con ceñidísimos estatuarios, más derecho que una vela, que abrochó con una trincherilla de antología. La banda atacó 'Suspiros de España' pero era más lo que se quería ver que lo que pudo pasar: dos meritorias rondas de derechazos, siempre reunido con el toro, antes de que diera nones por el izquierdo. Ahí se acabó el asunto y la espada, que entró entera pero casi al cuarteo, tampoco ayudó...

José Tomás: el ruido superó a las nueces
Aspecto de la plaza en la reaparición del diestro José Tomás. / Juan de Dios Ortiz / E.P.

El segundo, de Álvaro Núñez, no iba a dar demasiadas facilidades desde los primeros compases de su lidia. Si le había faltado empujar de verdad en los primeros tercios, llegó a la hora de la verdad defendiéndose en la muleta, faltó de ritmo, protestando en cada embroque. La labor de Tomás, que comenzó muy comprometida en los cites y la colocación, no llegó a alcanzar brillo alguno. El diestro de Galapagar aseguró los toques pero la gasolina estaba agotada. La paciencia del público también empezaba a estarlo en el ecuador del festejo...

José Tomás: el ruido superó a las nueces
Con la muleta. / Juan de Dios Ortiz / E.P.

El manguerazo de intermedio sirvió para recargar pilas pero no logró refrescar los ánimos. La falta de alma del tercero, collera de Victoriano del Río, no fue apto para levantar unos ánimos que empezaban a encresparse. El matador madrileño había tratado de levantarlos echándose el capote a la espalda en el quite pero la cosa no terminaba de fluir un una faena, planteada con la montera puesta, que empezó a dividir las opiniones. El toro no tenía alma ni fibra pero Tomás, muy cruzado por el izquierdo, logró ganar tiemoo con un puñado de naturales entregados, muy metido en la cuna, que validaron una oreja cogida con alfileres. Fue protestada con vehemencia. Tomás la arrojó al suelo y dio una vuelta evitable en la que no faltaron los pitos. ¿Se había roto el hechizo?

José Tomás: el ruido superó a las nueces
Toreando con el capote. / Juan de Dios Ortiz / E.P.

Aún tenía que salir el cuarto, marcado con el hierro de Juan Pedro Domecq. Fue un ejemplar anovillado, de más a menos, que galopó con alegre fijeza en sus primeras arrancadas. El diestro de Galapagar quitó por caleserinas y se fue a los medios, muleta en mano, apercibido de su fijeza y prontitud sin que las rondas de muletazos terminaran de pasar la frontera de la excepcionalidad por más que el torero acortara distancias en una faena sincera y comprometida que se intensificó más y mejor en su tramo final. Los estatuarios, el espadazo fulminante... La gente había venido a ver triunfar a José Tomás que volvió a lucrar otra oreja intrascendente que tampoco llegó a pasear por la fosa del coso de La Alameda.

José Tomás: el ruido superó a las nueces
El torero José Tomas toreando con el capote. / Juan de Dios Ortiz / E.P.

¿Había que sacar conclusiones? El evento no había respondido, ni de lejos, a las impresionantes expectativas levantadas. Tomás, que llevaba sin asomarse a una plaza de toros desde el Corpus de Granada de 2019, obvió el sobrero que le demandaban desde los tendidos y se marchó con prisas en medio de una fuerte división de opiniones. La cosa había sabido a poco, poquísimo. A ver qué pasa en Alicante...

José Tomás: el ruido superó a las nueces
El torero José Tomas toreando con la muleta. / Juan de Dios Ortiz / E.P.

Ficha del festejo

Ganado: se lidiaron, por este orden cuatro toros de las siguientes ganaderías: Victoriano del Río, abanto, suelto y mansurrón; Álvaro Núñez, remiso y corto de viajes; Victoriano del Río, sin alma ni fibra; el cuarto, un terciado ejemplar de Juan Pedro Domecq fue de más a menos.

Único espada: José Tomás, de pizarra y oro, palmas, silencio, oreja protestada y oreja

Incidencias: La plaza se llenó por completo en tarde de calor sofocante.


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