Toros

Litri y Arcángel: toros, cante y sabor a Huelva en la Fundación Cajasol

Los clásicos ‘Mano a Mano’ alcanzan su edición número 61 después de un breve paréntesis en el que hubo que sortear las medidas anti covid

19 ene 2022 / 10:19 h - Actualizado: 19 ene 2022 / 10:19 h.
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El nexo era obvio entre Litri y Arcángel. El amor a Huelva unía a dos artistas que jugaban con ventaja: su gran amistad anudada en un camino del Rocío. Así se podían allanar todas las cosas para poner en pie la última edición de los ‘Mano a Mano’ de la Fundación Cajasol, después de haber tenido que salvar un aplazamiento sin fecha por culpa de los dictados del covid. La cita de Cajasol ya ha alcanzado las 61 ediciones y camina a toda marcha a por la centena. Y es que había ganas. El último encuentro se había celebrado en mayo. Pero nunca es tarde si la dicha es buena. La ovación del público rubricó el interés que había despertado la cita.

Había que romper el hielo: “Estoy loco por hablar de flamenco”, bromeó el torero de Huelva. “Una de mis pasiones es el toro”, replicó el cantaor. “El mundo del toro y el del flamenco tienen muchos vínculos; yo me inspiro mucho en la música y comparten muchas connotaciones” explicó Litri confesando que, en la intimidad del campo, se había hecho acompañar de cante toreando para sí mismo. Eso sí, descartó que la experiencia fuera extrapolable a las plazas de toros. “Se han hecho intentos pero creo que debe ser algo para uno mismo, en la plaza no he llegado a sentirlo así”, aclaró.

“Estoy de acuerdo en parte”, replicó Arcángel. “No es fácil pero pensándolo bien, dedicándole tiempo, se podría conseguir aunque es difícil sustituir a una banda; debe ser alguien conocedor del toreo, con la suficiente sensibilidad”, argumentó el cantaor onubense señalando que “hay que unificar posturas”. Arcángel ha cantado en algunas plazas, acompañando la labor de los toreros, y recordó especialmente un festival celebrado en Ronda explicando que “es necesario que la gente venga predispuesta”.

“Era mitad banda y mitad cante pero funcionó bastante bien”, recordó Árcángel. El moderador evocó la figura del primer Litri, abuelo del actual Miguel Báez como aficionado flamenco. “Mi padre siempre ha sido muy aficionado a los fandangos de Huelva, todos los toreros hemos tenido mucha vinculación con todos los artistas y en el caso de Arcángel además del cante y el toreo nos unen muchas cosas”. “Es una cuestión de sensibilidad”, terció el cantaor. “En estas profesiones lo importante es grabar a fuego nuestras experiencias, somos personas que hemos hecho de nuestra inquietud y amor por algo nuestra profesión”. Pero el artista flamenco fue más allá al hablar de “jerarquía y liturgia” a la hora de trazar nexos comunes entre ambas actividades. “A veces echo en falta esa rectitud en el mundo del flamenco; las cosas funcionan cuando están en orden”, sentenció Arcángel.

El hilo de la charla había tomado una dimensión inesperada. “No podemos cifrar todo a un destello o al momento y el toreo no es un momento, es el cúmulo de muchas circunstancias y en el cante es lo mismo”, prosiguió el artista onubense. Litri habló de “abandono y quejío” comparando el sentimiento del torero y el cantaor. “Al final delante de un toro tenemos que dejarnos llevar y abandonarnos en un momento determinado”, remachó el torero. Pero había más lugares comunes. El moderador habló de “veneno”. “Es que cualquiera que se haya puesto delante de una becerra habrá podido sentir algo que no pasa desapercibido, que atrapa para siempre”.

“Es algo que va a peor con los años”, añadió Arcángel. “Cada uno se pone el listón donde puede, más alto que los demás y el toreo tiene una cosa que me encanta y es que tiene dos ámbitos: el de la plaza de tientas y el trascendente de las plazas grandes”. “Para nosotros el ámbito de los teatros había estado vedado pero el sitio natural del arte es un gran escenario y el del torero en la plaza”, señaló el cantaor. El Litri habló de esa “presión”, común a cualquier artista que se enfrenta al juicio del público.

Aptitudes y vocación

Pero había más temas que tratar como la forja de los artistas, sean del palo que sean. Moreno recordó al Litri aconsejando al joven novillero Manolo Vázquez antes de su debut en Sevilla. “Le dije que fuera él mismo y se olvidara de todo lo demás” evocó el diestro. “En el cante es parecido, cuando ves a alguien que quiere cantar se nota y emana algo diferente que se palpa; no se detiene en lo banal, es preguntón, es alguien que consume vorazmente todo lo relacionado con este mundo y te das cuenta que quiere ponerse a prueba”, reflexionó Arcángel.

“Yo no tenía las mejores aptitudes pero tenía claro que quería ser torero mirándome en el espejo de mi padre” señaló Litri marcando el concepto de la vocación como trampolín necesario para perseverar en la profesión. “Todos tenemos muchos fracasos, tenemos muchos miedos y nos afecta todo pero si somos capaces de mejorar llegas a ser alguien importante”, reflexionó el torero admitiendo que nunca llegaba a gustarse toreando. “En el cante es igual y cuando te escuchas por primera vez es un choque tremendo; tú te escuchas por dentro pero en un disco no es igual y cuando me escucho me horripilo y me veo muchos defectos”, añadió Arcángel. En ese mismo hilo Litri recordó una de las mejores lecciones que le había dado su padre en el momento de darle la alternativa: “me dijo que nunca me dejara ganar la pelea; ni por mi propio padre”.

El moderador puso sobre la mesa los rigores de la pandemia que han afectado de una manera especial a los artistas. “Las administraciones no han hecho lo que deberían hacer” sentenció Arcángel. El Litri, por su parte, puso el acento en “la desaparición de encastes y el drama de tantos subalternos que deberían vivir de su profesión”. “Es que somos sectores que estamos muy desconectados los unos de los otros y la gente del espectáculo deberíamos unirnos; necesitamos mentes organizativas porque esto es un negocio”.

La charla ya iba encarando su final, sembrando algunas reflexiones. “Uno de los valores más importantes de una sociedad moderna deben ser sus tradiciones y debemos sentirlas y transmitirlas a los nuestros; si somos capaces no debemos temer nada”, sentenció Litri. “Erramos si queremos explicar todo desde una única perspectiva; yo puedo respetar al que no soporta el dolor de un animal pero eso es sacrificar el todo por la parte”, añadió Arcángel. Ni más ni menos. La cosa sólo podía terminar por fandangos, el que obsequió Arcángel y hasta el que replicó un espontáneo del público. José Enrique Moreno anunció la próxima cita: será el 22 de febrero sentando en las tablas de la antigua Audiencia al diestro Curro Vázquez y el periodista Rubén Amón. Se lo contaremos


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