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Los toreros jóvenes de Sevilla rinden homenaje a Espartaco padre

Los hermanos Javier y Borja Jiménez, Pablo Aguado, Rafa Serna y Alfonso Cadaval, además de su hijo Juan Antonio, reconocieron la labor del veterano torero y formador de Espartinas

19 ene 2023 / 18:17 h - Actualizado: 19 ene 2023 / 18:20 h.
"Toros","Morante de la Puebla","Espartaco","Rafa Serna","Pablo Aguado"
  • Los dos Espartacos junto a los diestros sevillanos en la Venta Pazos.
    Los dos Espartacos junto a los diestros sevillanos en la Venta Pazos.

Espartaco padre es toda una institución en el Aljarafe sevillano. Matador de toros de corta trayectoria pero enorme sapiencia, hizo de la formación y la forja taurina de su hijo Juan Antonio, el gran Espartaco de los 90, una auténtica hoja de ruta vital que llevó el célebre apodo que había ideado El Pipo hasta la primera fila del toreo. Esos conocimientos le sirvieron en su etapa como profesor de la extinta escuela taurina de Espartinas, su localidad natal, y en la formación de distintos toreros que se han puesto a sus órdenes para crecer en la profesión.

Es el caso del grupo de jóvenes matadores sevillanos que convocaron a Antonio Ruiz, acompañado de su hijo Juan Antonio –los dos Espartacos- a un almuerzo homenaje celebrado este miércoles en la Venta Pazos de Sanlúcar la Mayor. El equipo de toreros lo formaban los hermanos Javier y Borja Jiménez, formados desde la niñez a la sombra de Espartaco padre además de Pablo Aguado, Rafa Serna y Alfonso Cadaval, cada vez más recuperado del grave percance campero que interesó una vértebra y le impidió torear a finales de octubre en la corrida número 100 de Morante de la Puebla.

Los toreros convocantes han aprovechado el altavoz de las redes sociales para amplificar el eco de este homenaje. “Su pasión, entrega, experiencia y bondad siempre ha estado, y estará, para cuando lo hemos necesitado. Es único e irrepetible. ¡Muchas gracias, maestro Espartaco!” proclamaba Pablo Aguado. Los hermanos Jiménez, unidos por una relación casi familiar con Antonio Ruiz, destacaban su vocación docente. “La persona que nos ha enseñado a tantos toreros la ética del toreo. Quizás el mejor maestro que haya tenido la tauromaquia”, escribía Borja mientras que Javier calificaba al viejo maestro como “único e irrepetible” además de alguien “que ha entregado (y sigue entregando) su vida al toro y no ha dudado en repartir su experiencia, pasión y apoyo a cualquier torero que lo ha necesitado”. Cadaval, por su parte, se deshacía en agradecimientos al veterano maestro “por dar tanto al toreo” afirmando que había sido un “honor” estar “cerca suya”.


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