lunes, 29 noviembre 2021
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Mi vida inventada: las memorias de Sancho Dávila

El Círculo de Labradores acogió un concurrido acto que contó con la participación de Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’ y Eduardo Dávila Miura, sobrino del autor del libro

28 oct 2021 / 10:16 h - Actualizado: 28 oct 2021 / 10:41 h.
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  • Ignacio Trujillo, Sancho Dávila, Eduardo Dávila y Espartaco. Foto: Gonzalo Sánchez
    Ignacio Trujillo, Sancho Dávila, Eduardo Dávila y Espartaco. Foto: Gonzalo Sánchez

Podría presumir de universitario, empresario, ganadero, apoderado, aristócrata... pero Sancho Dávila, que no suele usar el título de conde de Villafuente Bermeja para presentarse, escoge sin dudar una de las facetas, seguramente la más breve e intensa, de su intensa existencia: la de matador de toros. “Es lo que me ha hecho más feliz en mi vida” subrayó el propio autor que congregó este miércoles a una larga representación de familiares, amigos y aficionados en el salón de actos del Labradores para presentar sus memorias vitales bajo el título de ‘Mi vida inventada’. El libro, que empezó a tomar forma durante los rigores del confinamiento, alcanza ya su tercera edición y cuenta con los prólogos de Fernando Salazar, Eduardo Dávila Miura, Federico Sánchez Aguilar, Santiago Arauz de Robles, Jesús Moreno, Pablo Jiménez Pasquau y hasta Manuel Benítez ‘El Cordobés’, al que conoció siendo muy joven.

Sancho estuvo bien arropado. Los matadores de toros Juan Antonio Ruiz Espartaco y Eduardo Dávila Miura, que además es su sobrino, sirvieron de amparadores de un amenísimo acto, cargado de vivencias y anécdotas, que fue presentado por el vocal del Real Círculo de Labradores Ignacio Trujillo y despedido por su presidente, Benito Mateos-Nevado. El evento, como las buenas faenas, fue de menos a más. Espartaco fue el encargado de abrir fuego poniendo un especial énfasis en los valores humanos de la obra. Eduardo Dávila remachó los agradecimientos y, sin demasiados preámbulos, dejaron el toro en suerte al propio autor que desgranó un amplísimo retablo de experiencias y recuerdos vitales con el tono amable y distendido de una charla entre amigos: desde sus orígenes familiares –su padre, Sancho Dávila y Fernández de Celis, fue falangista de la primera hornada- hasta su forja como torero antes de centrarse en la difícil faceta de ganadero que, a pesar de las dificultades de los últimos tiempos, le ha dado la satisfacción de lidiar el toro –un sobrero- al que Morante cortó las dos orejas en la pasada feria de Jaén. “Es el único toro que he lidiado en dos años”, sentenció el ganadero.

Notas biográficas

Sancho Dávila, conde de Villafuente Bermeja, nació en Madrid en 1944. Acabaría compaginando sus estudios universitarios de ingeniero agrónomo con su íntima vocación de torero que le llevó a debutar como novillero en la plaza de Jaén. En la segunda mitad de la década de los 60 se placea por la piel de toro antes de tomar la alternativa en las Fallas de Valencia en la víspera de San José de 1969. Su padrino fue Antonio Ordóñez, que le cedió un toro de Fermín Bohórquez en presencia de Ángel Teruel. El mismo año confirmaría su alternativa en Madrid de manos de Dámaso Gómez después de que se tuviera que suspender el festejo inicialmente dispuesto –con Curro Romero de padrino- por las inclemencias meteorológicas.

La carrera taurina de Sancho Dávila fue breve y la compaginó con su formación académica y su proyección profesional en otros campos. El mismo año de la alternativa había presentado su proyecto de fin de carrera. Dávila destacó en otros campos empresariales pero su vocación taurina se materializó en la formación de su ganadería, que anuncia a su nombre, formada con reses de Torrealta y Maribel Ibarra que cría en la finca Puerto Laca, en el término de la localidad jienenense de Santisteban del Puerto.


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