Menú

Morante cierra una temporada para la historia

El diestro de La Puebla toreó su corrida número cien mostrándose en absoluta plenitud en una tarde feliz y triunfal en la que salió a hombros junto a Pablo Aguado y Andrés Romero

30 oct 2022 / 10:12 h - Actualizado: 30 oct 2022 / 10:13 h.
"Toros"
  • Morante salió a hombros en unión de Aguado y Romero como colofón a una tarde triunfal. Foto: @LaTierradelToro
    Morante salió a hombros en unión de Aguado y Romero como colofón a una tarde triunfal. Foto: @LaTierradelToro

TAGS:

Morante de la Puebla culminó este sábado en la plaza de la localidad gaditana de Ubrique su empeño de torear cien corridas en una misma temporada para homenajear a su mayor referente taurino: Joselito El Gallo. El matador cigarrero, además, lo hizo cuajando una tarde redonda, especialmente con el quinto, un toro de buen fondo pero un punto remiso que le sirvió para hacer una antología de su propia tauromaquia. Antes ya había brillado con un bonito segundo, muy en su sangre Núñez, al que toreó en una faena entonada que inició con ayudados por alto antes de pasarlo por la derecha, en redondo y a compás. El sedoso cambio de mano también marcó el techo del propio animal que no tuvo el mismo comportamiento por el otro lado. Morante, sin importarle esas asperezas, perseveró en una notable labor a la que le faltó mejor refrendo con la espada.

Pero lo mejor estaba por venir con ese quinto, recibido con lances arqueológicos, antes de mostrar una amplia variedad capotera: desde la tijerilla que le sirvió para ponerlo en suerte al caballo, pasando por las tafalleras del quite. Cuando los clarines señalaron el cambio de tercio Morante requirió las banderillas a sus hombres y se empleó en un brillante segundo tercio amenizado con el pasodoble ‘Gallito’ que culminó con un vistoso par al quiebro. Las palmas echaban humo y el torero de La Puebla tomó la montera para brindar a su apoderado y hombre de confianza, el portugués Pedro Marques. Sentado en el estribo, esperó que culminara una copla que le cantaron desde el tendido antes de formar el primer lío toreando por ayudados por alto en medio de un clamor. Un nuevo molinete abrió la puerta al nudo central de una faena brillante en la forma y firme en el fondo.

No le importó que el animal se metiera por dentro cuando se echó la muleta a la izquierda. Morante se entregó a tope, exprimiendo el buen aire del astado a base de pasión y conocimiento; reuniéndose con él en los embroques; expresándose en cada pase. Los naturales finales, con el toro agotado, tuvieron sabor de otro tiempo. La estocada, que cayó tendida, estuvo precedida de dos pinchazos. A pesar de todo le concedieron dos orejas.

Y otras dos, una de cada toro, se llevó Pablo Aguado que también cerraba la campaña 2022 en la plaza de Ubrique. La primera se la había cortado a un ejemplar terciado, demasiado anovillado, al que recibió con templadas verónicas y quitó por aladas chicuelinas. Fue una faena de sabor natural y bello trazo en la que hubo que lidiar con las fuertes querencias del animal. La estocada fue defectuosa pero también fulminante. Pero lo mejor estaba por llegar, toreando a un sexto de inconfundible estampa Núñez que brindaría a Morante. Fue, seguramente, el mejor de los cuatro toros que habían llegado de los campos de Tarifa. Aguado entendió a la perfección esa fijeza en una faena limpia y reunida que fue a más en expresión. Las sucesivas series de muletazos estuvieron presididas por un sentido natural de la armonía que reveló el mejor ser y estar del diestro sevillano.

Cuando se echó la muleta a la mano izquierda el ‘Núñez’ empezó a avisar. Estaba loco por rajarse pero Pablo Aguado aprovechó esas querencias para andarle siempre en torero a la vez que el astado se quería marchar. El acero tampoco funcionó esta vez pero el nivel del trasteo no impidió que cortara una nueva oreja y con ella se ganara la salida a hombros.

Había abierto el festejo el rejoneador onubense Andrés Romero, sustituto del matador Alfonso Cadaval que se encuentra en plena rehabilitación de una grave fractura cervical que se produjo en el campo cuando preparaba este compromiso. No sabemos si se barajaron otras opciones pero el sentido del cartel había variado por completo. Romero, que descordó al primero de la tarde después de una faena animosa y entregada acabaría dando lo mejor de sí mismo con el excelente cuarto, luciéndose especialmente a lomos de Fuenterey para cuajar una excelente y trepidante faena premiada con los máximos trofeos.

FICHA DE LA CORRIDA

Ganado: Se lidiaron dos toros de Fermín Bohórquez en la lidia ecuestre de los que destacó el cuarto por bravo y repetidor, siendo premiado con la vuelta al ruedo póstuma. A pie salieron cuatro ejemplares de Carlos Núñez, en tipo de la casa, y manejables y con buen fondo en líneas generales aunque acusando fuertes querencias. El mejor de todos, pese a acabar muy rajado, fue el sexto.

Lidiadores: El rejoneador Andrés Romero, ovación y dos orejas y rabo

Morante de la Puebla, ovación y dos orejas

Pablo Aguado, oreja y oreja

Incidencias: La plaza se llenó en tarde-noche veraniega. Los tres actuantes salieron a hombros. Morante toreó su corrida número cien y cerró la temporada.


Revista Escaparate Empleo en Sevilla Más seguros Edictos