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Morante: ‘miuras’ en Linares

El diestro de La Puebla homenajeará la memoria de Manolete en el LXXV aniversario de su trágica muerte volviéndose a enfrentar a los temidos toros de Zahariche

25 ago 2022 / 12:28 h - Actualizado: 25 ago 2022 / 12:33 h.
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  • El matador cigarrero, lidiando al único toro de Miura que pudo matar en Sevilla el pasado otoño. Foto: Arjona-Pagés
    El matador cigarrero, lidiando al único toro de Miura que pudo matar en Sevilla el pasado otoño. Foto: Arjona-Pagés

Es una de las noticias del verano taurino que ya encara los meandros de su curso bajo antes de que los toreros afronten el sprint final en las ferias septembrinas. Morante está anunciado el próximo domingo en la localidad jiennense de Linares para estoquear la corrida de Miura en su tradicional feria de San Agustín. El diestro de La Puebla estará acompañado de Curro Díaz y Rafaelillo. Pero más allá del cartel late el trascendente sentido histórico y taurino de Morante que con este gesto –nadie se lo había pedido- hará su propio y sincero homenaje a Manolete, una de las piedras angulares de la historia del toreo moderno, que murió en ese mismo ruedo el 28 de agosto de 1947 después de ser corneado fatalmente por ‘Islero’, un toro marcado con el hierro de Miura.

Se van a cumplir, en definitiva, 75 años de una tragedia que sacudió el país de arriba abajo marcando a fuego la fecha en el imaginario de toda una generación, de toda una época. El enciclopedismo taurino del matador cigarrero –su sentido revisionista del propio hilo del arte de torear- se suman a ese renovado sentido de la responsabilidad que nació a la vez que la pandemia ponía la profesión y el negocio patas arriba. Desde entonces Morante se ha prodigado en todo tipo de plazas, con todo tipo de compañeros asumiendo el reto –un tributo a su admirado Gallito- de superar las cien corridas de toros en una temporada, la de 2022, en la que ya es as indiscutible. El eco de sus actuaciones doblega la estadística: el torero de La Puebla se encuentra en el mejor momento de su vida y está sembrando la temporada de faenas y actuaciones para el recuerdo que tuvieron su cúspide en la histórica Feria de Abril.

Morante: ‘miuras’ en Linares

Espectacular muletazo ayudado y genuflexo en la pasada feria de Santander. Foto: Arjona-Lances de Futuro

Los antecedentes

El gesto o la gesta tiene precedentes. Morante no se había anunciado nunca con la célebre divisa de Zahariche hasta aquel grandioso festival organizado a beneficio de las obras sociales y asistenciales de la Hermandad de la Macarena que sirvió para cerrar la temporada 2018 en la plaza de la Maestranza. José Antonio escogió aquel día un novillo del temido hierro de la A con asas que paró con un traje corto de reminiscencias regionalistas. Apenas pudo esbozar algunos capotazos antes de que asomara el pañuelo verde decretando su vuelta a los corrales. Estaba inválido. El empeño quedaba en agua de borrajas...

Pero, tal y como ocurrirá el día 28 con Manolete, en el alma torera del diestro de La Puebla latía la necesidad de homenajear a Joselito, su principal referente. La oportunidad volvió a plantearse en torno a la gestación de los carteles de 2021, en los rescoldos de la conmemoración del centenario de su muerte que se había celebrado el año anterior, atrofiado en todas las facetas festivas por la explosión de la pandemia. Esa temporada, la de 2021, tenía que devolver el pulso taurino a la plaza de la Maestranza después del indeseado barbecho del año anterior pero los planes no salieron exactamente como se habían planeado.

En medio de un clima de absoluta incertidumbre, Morante se anunció con la corrida de Miura acompañado de dos ‘especialistas’ como Manuel Escribano y Pepe Moral. La fecha inicial era la del domingo 2 de mayo de 2021, cerrando un atípico abono de primavera que tenía que haber sustituido a la tradicional Feria de Abril. La cronología de los acontecimientos posteriores es bien conocida: la empresa Pagés cifraba la apertura de la plaza a la posibilidad de contar con el 50% de su aforo mientras la autoridad de la Junta de Andalucía demoraba la definitiva autorización en medio de un mar de vaguedades. El viaje era a ninguna parte.

Suspendida la temporada de primavera, la programación taurina fue trasladada piedra a piedra hasta el otoño para rearmar una atípica y larga feria de San Miguel que sólo podía ser clausurada por esa corrida de Miura. Pero, una vez más, las cosas no iban a salir exactamente como se habían preparado... Morante, que agotó el papel, hizo el paseo con un vestido de aire arqueológico –golpes de chorrillo largo y bordados de cordoncillo blanco- que reforzaba la excepcionalidad de su gesto. Lidió con sobria suficiencia al primero, al que cuajó de capote pero tuvo que volver a contemplar como volvía a los corrales su segundo, abecerrado e inválido. El sustituto fue un sobrero de Virgen María con el que anduvo sobrado. Pero no había ido a eso...

La tercera oportunidad será, finalmente, este domingo de San Agustín en el que Morante escenificará el más hermoso homenaje posible al gran califa cordobés, ese torero para olvidar una guerra que cayó hace 75 años en la arena ardiente de la plaza de Linares.


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