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Toros

Observatorio taurino: a Pamplona hemos de ir...

La memoria de Ernest Hemingway reverdece al cumplirse 60 años de sus últimos ‘sanfermines’. 1959 fue también el escenario de aquel ‘verano peligroso’ que el premio Nobel norteamericano retrató en la revista ‘Life’. Mientras, sigue la guerra del toreo...

08 jul 2019 / 12:43 h - Actualizado: 08 jul 2019 / 12:59 h.
  • Ernest Hemingway y Luis Miguel Dominguín (2i). / El Correo
    Ernest Hemingway y Luis Miguel Dominguín (2i). / El Correo

Las fiestas inmortales de la capital navarra reivindican el tótem ibérico por excelencia: el toro bravo. Son siete días de juerga para todos los gustos y observancias que giran en torno a la inquietante promesa de muerte que campea en las astas de las reses. Hemingway hizo el resto. El premio Nobel norteamericano había descubierto España en julio de 1923 después de participar como conductor de ambulancias en la I Guerra Mundial. Y el encuentro con el país que tanto amó se produjo –precisamente- en plenas fiestas de San Fermín. Y llegó el flechazo. Aquel viaje iniciático se vería reflejado en su libro ‘Fiesta’, que acabaría convertido en cuaderno de bitácora de los primeros visitantes. ‘Fiesta’ no dejaba de ser un retrato fiel del periplo pamplonica del periodista veinteañero y su breve tropa de acompañantes pero también era la radiografía de aquella “generación perdida” de entreguerras que encarnaron otros autores como Dos Passos, Scott Fitzgerald y el propio Hemingway.

Los últimos ‘sanfermines’

Don Ernesto, así era llamado en Pamplona, vivió su último encuentro con las fiestas pamplonicas en 1959, hace ya sesenta años. Hemingway volvería fugazmente a España en 1960 pero su tiempo había pasado. Sólo un año después, macerado en alcohol y delirios, se dispararía con una escopeta en su casa de Idaho. Pero ya había tenido tiempo de escribir su testamento taurino y vital en aquella temporada postrera de 1959. La revista ‘Life’ le encargó reportajear la competencia entre Antonio Ordóñez y su cuñado Luis Miguel Dominguín. Aquel enfrentamiento, que acabó siendo sangriento y real, había sido ideado por el viejo Dominguín para reconciliar a los cuñados. Las chispas saltaron y ambos cayeron heridos varias veces en aquel año irrepetible que, de alguna manera, también implicaba el fin de una época. El trabajo de Hemingway trascendió ampliamente el molde de la revista y se acabó convirtiendo en ‘El verano peligroso’.

La contienda sigue...

Recordando estas historias que hacen tan grande al toreo no podemos olvidar la realidad del espectáculo que ha renovado su pujanza gracias a la entrada en danza de nuevos paladines. Roca, presente o ausente, sigue siendo el nombre que enciende las taquillas. El dinero de otras figuras que ya no pueden demorar demasiado su viaje de vuelta envenena los sueños de este Rey del Perú que ha preferido replegar las tropas durante algunas jornadas en espera del ataque definitivo. La vuelta a la palestra se producirá –con doble pase- en la Feria del Toro de Pamplona. Para los toreros grandes, grandes escenarios... Mientras tanto, el hueco que ha dejado esa lesión estratégica ha sido cubierto por Pablo Aguado, reconvertido en uno de los nombres imprescindibles para rearmar unas ferias en las que, tantos nombres, ya huelen a género ajado. Aguado también está puesto en Pamplona. Pero no coincidirá con Roca Rey. A día de hoy, atendiendo a los avances de carteles de los portales especializados, sólo encontramos al peruano y al sevillano anunciados juntos el 30 de agosto en el ruedo francés de Bayona para matar una corrida de Luis Algarra. Sebastián Castella sería la cabeza del cartel. Curiosamente, Roca coincide en al menos siete corridas de toros con –es un poner- José María Manzanares. Pues que viva la competencia...

Otras cosas de las que se ha hablado en estos días

Pero en estos días se ha hablado de otras cosas, como la presentación sucesiva de los ciclos taurinos de San Sebastián, Málaga o Huelva. Eso sí, la temporada veraniega de El Puerto de Santa María no está. Desgraciadamente, cada vez se la espera menos. La empresa que comparten Juan Reverte y los Matilla está inmersa en un indisimulado pulso con el Ayuntamiento portuense. Las obras de rehabilitación de la Plaza Real aparecen como el escollo más visible pero detrás se hablan demasiadas cosas. Esas obras deberían estar terminadas este mismo miércoles. Si hay o no hay carteles se va a saber muy pronto. También están en la calle las combinaciones de la feria de Pedro Romero de Ronda que, en realidad, no coincidirá con los días de fiesta de la ciudad malagueña. Hablando en plata: los toros irán por un lado y la feria por otro. El ciclo taurino se adelanta una semana al encendido de los farolillos. No ha faltado la disparidad de criterios entre las autoridades locales y el empresario de la Maestranza de piedra, Francisco Rivera Ordóñez. Pero al último Paquirri sí le avala un dato: en el primer fin de semana de septiembre, la fecha verdaderamente más taurina del año, es cada vez más complicado amarrar a figuras que tienen toros y dinero en otras ferias. Ronda es un privilegio. Pero los toreros saben que no es una bicoca... Un mano a mano de Morante y Roca Rey –en la tempranísima fecha del 31 de agosto- imprimirá carácter a esta tradicional Corrida Goyesca que, con la ciudad del Tajo, siempre merecen la excursión. Se la contaremos. Por cierto, y ya nos marchamos, ¿Habrá festival benéfico en la plaza de la Maestranza el próximo 12 de octubre? Por el Baratillo y la calle Pureza no sueltan prenda.


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