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Rentable y aburrida ramplonería

Padilla, Abellán, El Fandi lograron meter tres cuartos de entrada en la plaza sin conseguir apurar las virtudes del buen encierro de Jandilla-Fuente Ymbro. Dos activistas antitaurinos lograron alcanzar el ruedo y fueron detenidos.

25 abr 2015 / 22:26 h - Actualizado: 26 abr 2015 / 09:14 h.
"Feria de Abril 2015","El Fandi","Juan José Padilla"
  • El diestro Juan José Padilla entrando a matar a “Enemigo”, vistiendo unos pantalones vaqueros tras ser cogido sin consecuencias. EFE/Julio Muñoz
    El diestro Juan José Padilla entrando a matar a “Enemigo”, vistiendo unos pantalones vaqueros tras ser cogido sin consecuencias. EFE/Julio Muñoz
  • Dos antitaurinos saltaron al ruedo e interrumpieron el festejo. / José Luis Montero
    Dos antitaurinos saltaron al ruedo e interrumpieron el festejo. / José Luis Montero
  • También unos espectadores pidieron con una pancarta el retorno de los Toros a Barcelona. / José Luis Montero
    También unos espectadores pidieron con una pancarta el retorno de los Toros a Barcelona. / José Luis Montero
  •  El diestro Juan José Padilla se dispone a poner un par de banderillas. / EFE/Julio Muñoz
    El diestro Juan José Padilla se dispone a poner un par de banderillas. / EFE/Julio Muñoz
  • El picador Antonio Calvo “Montoliu”, de la cuadrilla del diestro Juan José Padilla, tras ser derribado del caballo por el primer astado de la tarde. / EFE/Julio Muñoz
    El picador Antonio Calvo “Montoliu”, de la cuadrilla del diestro Juan José Padilla, tras ser derribado del caballo por el primer astado de la tarde. / EFE/Julio Muñoz

PLAZA DE LA REAL MAESTRANZA

Ganado: Se lidiaron cinco toros de Jandilla y uno -que hizo tercero- del hierro hermano de Fuente Ymbro, correctamente presentados en líneas generales. La corrida dio un buen juego global aunque las posibilidades que brindaron los astados quedaron en parte inéditas. Primero y segundo tuvieron encastada movilidad en la muleta. Hubo importancia en el tercero y el cuarto tuvo hasta clase. Le faltó humillar al basto quinto y el sexto, de gran galope en los primeros tercios llegó agotado a la muleta después de ofrecer lo mejor por el pitón izquierdo.

Matadores: Juan José Padilla, de perla y oro con los remates negros, palmas tras aviso y oreja; Miguel Abellán, de grosella y plata, ovación y silencio; David Fandila El Fandi, de butano y oro, ovación tras petición y palmas

Incidencias: La plaza registró más de tres cuartos de entrada en tarde nublada y progresivamente fresca. Al finalizar la lidia del primer toro saltaron al ruedo dos activistas antitaurinos que fueron reducidos por las asistencias y varios efectivos de la Policía Nacional. Juan José Padilla había sido cogido sin consecuencias graves por ese toro aunque pudo continuar la lidia. Dentro de las cuadrillas destacó Domingo García Jabato picando al quinto.



La corrida no comenzó con buen pie. Ni por unas cosas ni por otras. En la consagración de esa política de tiempos muertos que se están cargando la duración tradicional de una corrida de toros, los tres matadores se hicieron de rogar sin asomar por la puerta de cuadrillas más tiempo del que aconseja la prudencia y el respeto a una plaza que ayer parecía otra cosa. Esa demora que hizo que se soltara el primero cuando el reloj había marcado ocho interminables minutos desde el comienzo del festejo.

Ya hablaremos del asunto largo y tendido. El caso es que Padilla, Abellán y El Fandi, naufragio de ese cartel que se vino en llamar mediático, lograron meter en la plaza de la Maestranza más de tres cuartos de aforo con el indudable apoyo de los farolillos húmedos del Sábado de Feria y el concurso de ese público peculiar que acude al Baratillo en esta fecha sin hacer demasiadas preguntas, con ganas de pasar el rato. La verdad es que ya no había ni rastro de los parroquianos que hasta no hace tanto daban cierto lustre a la plaza y alumbraban sus reacciones en los momentos clave.

También será motivo de alguna reflexión pero hay que ir al toro, que ayer salió a Sevilla sin saber que a veces -los toros, digo- también tienen mala suerte. Jandilla llevó al coso maestrante un interesante envío que se remendó con un tercero -tanto monta, monta tanto- del hierro filial de Fuente Ymbro, propiedad de Ricardo Gallardo que tuvo en Borja Domecq el mejor libro de bitácora para formar una ganadería que ya tiene camino y vida propia. Hubo dos toros de encastada movilidad; un tercero -el de Ricardo- con un fondo importante y tres más que se dejaron en mayor o menor medida sin que la terna de mediáticos logrará apurar -ni de lejos- las posibilidades que ofrecían esas embestidas.

El espectáculo, si alguna vez fue tal, no pasó de ramplón a pesar de los indudables esfuerzos derrochados por la terna, en especial ese Juan José Padilla que camina por el callejón como un rey Midas que abraza a las señoras, besa a los niños, palmea con los señores y departe con todos. El diestro jerezano mantiene intacta su popularidad y una enorme conexión con el público, al que da todo lo que tiene y todo lo que puede. Pero si tenemos que hacer honor a la verdad se le ha visto mucho mejor en Sevilla. Padilla se fue a portagayola en su primero, salió aparentemente indemne de una escalofriante voltereta y se empleó en un trasteo más firme que brillante que culminó con media tendida. Como la tarde iba de contratiempos, hubo que lamentar la invasión del ruedo de dos activistas antitaurinos que fueron reducidos sin contemplaciones. Inasequible al desaliento, el jerezano cortaría la única oreja del festejo al noble cuarto, al que dio fiesta a su modo y lo mató de una estocada. El festejo, en otro ambiente, ni se habría pedido.

En medio de los dos banderilleros andaba Miguel Abellán, que tuvo enfrente un toro con movilidad al que toreó con corrección pero sin lograr levantar el vuelo de una faena que culminó de una buena estocada. Al quinto, basto de hechuras, alto de cruz y de escasa humillación pero que repetía cuando no se le dejaba parar, le enjaretó un trasteo espeso y sin rumbo que no convenció a nadie.

El Fandi protagonizó el momento más brillante del larguísimo festejo. Fue banderilleando -colosales los pares andando hacia atrás- y parando al sexto, que anunciaba cosas buenas pero llegó muy parado al último tercio. El granadino volvió a brillar con el capote -hubo zapopinas, rogerinas y hasta lopecinas-, manejando bien los resortes de la lidia pero no logró estar a la altura de las posibilidades que le ofreció el buen tercero.


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